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lunes, 16 de noviembre de 2015

Apadrina a un escritor (y te hará inmortal, o al menos te lo agradecerá mucho)

Recuperando esa sanísima costumbre de resubir entradas que en su día tuvieron éxito y hoy se han quedado ahí abajo, y si no hacemos nada para solucionarlo se perderán como lágrimas en la lluvia, hoy me apetecía recordaros esta disgresión mental de hace algunos años. Nada ha cambiado. Sigue siendo exactamente igual de necesario. Más, incluso, porque el panorama, lejos de mejorar, es cada día más desolador ;) Así que ¿qué podéis hacer si un escritor escribe (sic.) cosas que os gustan un montón, y queréis echarle una mano para que siga escribiendo esas cosas que tanto os gustan?

Vale, no, no se trata de que invirtáis parte de vuestros ahorros en un mecenazgo curioso que haga que el escritor viva como los dioses escribiendo las cosas que a su patrocinador le apetezca leer y bebiendo absenta y acudiendo a todos los saraos del brazo de su mecenas en plan mascota y todo eso tan glamouroso y cool. No, ni mucho menos. Veréis, la cosa está así: muchos sabéis (y si no lo sabéis ya os lo digo yo) lo dificilísimo que es que un escritor publique, ¿verdad? Incluso habiendo mil millones de formas de publicación (la editorial convencional, la autoedición —que ahora con eso del libro electrónico está como mucho más fácil—, la co-edición —de la que sinceramente prefiero no hablar porque hay demasiados casos de estafa como para que me apetezca—), incluso así, hay miles, millones de escritores que no logran llegar a las librerías. Vale, hasta ahí de acuerdo. Sin embargo, la publicación NO es el final del camino, ni muchísimo menos: sea con una editorial convencional (gorda o escuchimizada), sea por tu cuenta, sea en paralelo, perpendicular, tangente o murciano, sea como sea, una vez que tienes un libro a disposición del público el mundo no se convierte en vino con miel, pastelitos de hojaldre y champán del caro, no no. En el mejor de los casos, el escritor conseguirá comer hasta fin de mes (sólo cuatro o cinco se hacen ricos con esto, que nadie piense lo contrario); en el peor, el escritor ni siquiera ganará para echarse unas cañas con los colegas el día de la presentación. Eso si no tiene que pagar de su bolsillo, caso del que ya he dicho que no voy a hablar, al menos hoy. Las ganancias de un escritor no superan nunca (salvo en casos muy muy muy excepcionales) el 10% de las ventas de su libro. Es decir, de ese libro que vosotros compráis a 20€, el escritor se lleva aproximadamente 1’80€, céntimo arriba, céntimo abajo. O incluso menos.

¿Que qué pobre? Pues sí, bastante. Unidle a eso que si las ventas no acompañan no sólo el escritor se llevará dos duros sino que encima lo más probable es que la editorial no le publique el siguiente libro que escriba, y entenderéis por qué hay muy poquitos escritores que sólo se dediquen a escribir. Que las musas son majísimas, pero los escritores también tienen que comer, como todo el mundo, y con 1’80€ multiplicado por el nº de ejemplares que venda pues… echad las cuentas, que ya veréis, ya. Y sin estar seguro de si va a publicar el siguiente, que todo depende de cuánta gente le eche la zarpa al libro y lo pague en caja.

Esta realidad, que para los que nos dedicamos a esto es algo requetesabido y requeteasumido, se le escapa a muchísima gente cuya relación con el mundo del libro se limita a leer. A mí me ha ocurrido en infinidad de ocasiones, como periodista y como escritora, que cuando he dicho a qué me dedicaba me han respondido con un rápido “Coño, pues estarás forrada” (sic.). Claro que sí, el periodismo y la literatura están pagados de puta madre los dos: en el primer caso, un sueldo base de 800 netos/mes, si tienes una suerte de la hostia, y ni complementos circunstanciales ni complementos de lugar, tiempo, obra y omisión (y ahora ni eso, que hace años que no tengo sueldo); en el segundo, como ya he dicho antes, un 10% de las ventas. Forradísima, oiga; se me salen los euros por todos los orificios.

La triste realidad (y aquí aparco yo el periodismo, que para hablar de eso ya habrá tiempo) es que mucha gente, muchísima, incluso diría que la mayoría, cree de verdad que los escritores estamos forrados. De ahí que no comprendan nuestras ansias por publicar, por vender y por seguir publicando, a ser posible, un par de libritos al año. Bueno, es que si no vendo uno, no publico el siguiente. Y de lo que venda de ese uno me llevo una cantidad casi simbólica. Así que una de dos, o me siento en la calle Montera con un cartel de “deme algo” (o similar :P), o intento por todos los medios publicar otro cuanto antes para no darme al arroz blanco 200 días al año, que la fruta está carísima y la carne ni os cuento.

¿Que qué es lo que intento deciros? Bueno, es sencillo: sé que muchos de los que leéis este blog también leéis libros, muchos libros, libros a decenas, si no a cientos. Sé que hay escritores que os gustan más que otros: también sé que sabéis qué escritores ya tienen la vida solucionada (no, no hablo de Tolkien o de Jordan, morbosillos; hablo de gente que tiene unas ventas aseguradas y un capitalito bien majo ahorrado en plan “colchoncito para la jubilación”, nada serio, unos milloncejos y tal) y qué escritores ni siquiera saben cuándo les llegará para poder invitar a un cubata a sus tres colegas. El caso es que si os mola un escritor de estos últimos, si os apetece que ese escritor siga escribiendo para que vosotros podáis seguir leyendo sus novelas, mucho me temo que, aunque se agradezca infinito, enviarle un mail de «Me encantas, sigue, quiero la siguiente, quiero más» no va a ayudarle a publicar otra novela. Quizá sí le dará muchos ánimos, pero esto no depende de los ánimos: ya no se trata sólo de que el escritor pueda vivir de escribir y, de ese modo, seguir escribiendo sin que el horario laboral/el hambre/las facturas/las preocupaciones/etc se lo impidan: se trata de que por mucho que escriba, si no funciona, si no vende, no sólo no cobra sino que no va a seguir publicando y, en consecuencia, sus lectores no van a seguir leyéndole. Es así de duro, y es así de triste.

El caso: que hay muchas cosas que se pueden hacer para que la cosa no llegue a tanto. Que si os gusta un escritor, hay muchas cosas que podéis hacer para «echarle una mano» y que el tío o tía pueda continuar esa historia que tanto os ha molado y que tantas ganas tenéis de seguir leyendo, o de inventar una nueva historia que os apetezca todavía más leer. Y tampoco es necesario que empeñéis vuestra alma, o vuestra pensión, para ello. Algunas cosas incluso son gratis :O

Empezando por la más obvia, que es comprar sus libros. Vale, es de cajón. Pero es lo que decíamos antes: ese escritor al que admiráis cobra una cantidad ridícula por cada ejemplar que vende, y además de para tener dinero para comer y pagar facturas, ese escritor necesita vender para seguir publicando (ninguna editorial confiará en un autor que en ocasiones anteriores no le ha funcionado; y ningún autor pasará AÑOS escribiendo una novela que le va a dar dos euros, si tiene que empeñar el tiempo en trabajar en otra cosa para comer), y vuelta a empezar. Mi opinión sobre la piratería ya la he dado en algunas ocasiones, y la resumiré diciendo que incluso puede ser beneficiosa para un escritor desde el punto de vista promocional, PEEERO por mucho que el nombre de un autor esté en todas partes y que todo dios se haya leído su libro, si no ha vendido, no cobrará y no seguirá publicando. Así que si leéis un libro pirateado/prestado/pillado en la biblio y os mola, y si queréis seguir leyendo cosas de ese autor, lo más sencillo y lo más útil será que os compréis ese libro, porque de ese modo el siguiente saldrá a la venta (y también “a la no venta”). Que no veáis lo difícil que es piratear un libro que nunca jamás se va a publicar porque el anterior no se vendió. «Es que están carísimos». Miradlo desde este punto de vista (no, no voy a insistir en la ratio 20/1’80€): por el precio de un libro no os pagáis ni media noche de juerga, al precio que están las copas. Un libro os cuesta lo mismo que pillar dos taxis. Un libro son dos entradas al cine. Y un libro no se lee en dos horas, ni os deja una resaca del carajo, ni tiene puesto el Carrusel Deportivo en stereo por los altavoces traseros ;) NADA te da tantas horas de felicidad como un libro. ¿20€? Cenar en una pizzería con Lambrusco os cuesta lo mismo, y engorda mucho más. Y dura mucho menos. Las ediciones electrónicas también valen, ¿eh? Son más baratas, suelen dar más porcentaje de beneficio al autor (aunque no siempre) y en las listas de venta cuentan como las ediciones en papelote. Y ya si encima elegís su libro para regalar en Navidad, Reyes, San Valentín, cumpleaños feliz, el Día del Orgullo Friki o el Día de la Independencia de EEUU, pues miel sobre hojuelas, qué os voy a contar (y de paso así atraéis a otro alguien al Lado Oscuro de la lectura, que nunca viene mal).

Y ahora, las posibilidades gratuitas: por ejemplo, hacer comentarios sobre los libros de ese autor, si os ha gustado y queréis que el tío o tía siga escribiendo. Donde os apetezca: no sólo se pueden hacer reseñas del libro en blogs o webs (cosa que siempre viene bien, y que tanto el escritor como los posibles futuros lectores, si creéis que les va a gustar también, os agradecerán); también sirve, y mucho, comentar en las páginas de venta (y mucho, muchísimo, incluso más que cualquier reseña que os curréis). Las reseñas y comentarios positivos hacen que otra gente se interese por el libro, lo cual traerá más ventas y más comentarios y reseñas, y así hasta… bueno, hasta donde se llegue.

Pero no sólo: un comentario en un foro, o en dos, o en quince, un debate sobre el libro, una lectura comentada con los colegas de tal o cual foro que leen lo mismo que vosotros. Un estado en facebook. Un tuit. Una estrellita en Goodreads, o en Anobii, o en las páginas de FNAC, Casa del Libro, Amazon, blehblehbleh. Un “me gusta” en una fotito o un link o un estado del autor o del libro, un “compartir” o “retwittear” eso mismo, apuntaros a la página de facebook, ‘followear’ al autor en twitter, suscribiros al blog del autor y leer y comentar sus entradas, compartir todo lo que se os ponga por delante, todas esas cositas hacen que otra gente (vuestros amigotes, y los amigotes de vuestros amigotes, y etcétera) se interese por ese autor y que, al tiempo que el interés, se incrementen las lecturas, las ventas y los comentarios positivos (si la novela los merece, por supuesto). Y eso lleva a, quizá, lo más importante de todo:

El boca-boca. O boca-oreja. O boca-loqueosapetezca, que yo en los gustos de cada uno no me meto :P La promoción más importante, la mejor, la más útil y la que más beneficios va a proporcionar tanto al autor (y su ‘panda’, en este caso editoriales, distribuidoras, etc) como a los lectores es la que los mismos lectores hagan. ¿O no os ocurre que confiáis más en lo que vuestros amigos digan sobre tal o cual libro, tal o cual peli, tal o cual serie, que lo que pueda llegar a decir un crítico de un periódico (y no digamos ya de lo que diga el propio autor/productor/actor/director…)? La difusión que hacen (¡hacéis! ¡hacemos!) los lectores es la que hace que un libro tenga o no éxito. Es la gente comentando el libro, y recomendándoselo a sus amigos/vecinos/compañeros de curro, la que consigue que un libro triunfe o no triunfe. Por muchas veces que el escritor comparta la información de su libro, por muchas presentaciones que haga, por muchos concursos que se invente, por muchas reseñas positivas que consiga su libro, por mucho que invierta una editorial en su promoción con anuncios millonarios en prime time y demás utopías, al final lo importante, lo verdaderamente importante, es QUE SEA LA GENTE la que lo recomiende. Es muchísimo más valioso que alguien le diga a su novio, a su vecino del cuarto, a su portero y al kioskero de la esquina «oye, ¿has leído lo último de…? ¡Es cojonudo!» que dos mil euros invertidos en una cuña radiofónica. Y eso, con Internet, es muchísimo más sencillo: lo que decía antes, un tema nuevo en un foro «Ey, qué libro me acabo de leer», un estado en facebook, un tuit, todo lo que se os ocurra, que es graaatis (y lo seguirá siendo :P :P :P) y cuesta dos segundos, hace que el de al lado se interese y te pregunte si crees que a él también le va a gustar, y si a éste le gusta hará lo mismo y se lo recomendará al de al lado, que a su vez… Es decir, si la novela lo merece (y si os ha gustado SEGURO que lo merece), vuestros propios comentarios, y no la promoción que pueda hacer la editorial o el autor, serán los que la pongan en su sitio.

Y de ese modo tan facilito y tan baratito ese escritor que os gusta podrá seguir escribiendo y comerá carne una vez por semana, vosotros seguiréis leyendo libros de ese autor, y todo será alegría y regocijo =)




Nota: obviamente esta entrada TAMBIÉN se refiere a mí. Por supuesto que, del mismo modo que quiero que os planteéis echar una maneja a otros escritores, quiero que me la echéis a mí. Pero OJO: sólo si os molan mis novelas. Que si recomendáis a vuestros amigos algo que no creáis que vaya a gustarles, entonces no volverán a haceros caso en la puñetera vida, y tampoco es cuestión.

1 comentario:

  1. Tienes más razón que una santa. Difundiré el post, vale la pena que la gente lo lea ;-)

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