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jueves, 23 de octubre de 2014

Al Cid, que le folle un pez

Quería yo hoy comentar un tema que llevamos varios milenios debatiendo en las redes sociales, y del que, como de casi todos, parecemos tener la solución parcial o total pero ¡oh, cosa extraña!, nadie nos hace caso (sobre todo los que mandan, que son los que deberían hacérselo mirar. Y bueno, también en temas económicos y sociales parece que las cosas “de cajón” no les entran en la cocorota, así que de qué nos extrañamos).

El tema en cuestión es la educación y el dañito que hace a la lectura. Sí, tal cual. Veréis: a juicio de los que nos hemos entretenido en debatir esto (parte interesada, ya os lo voy diciendo, porque el 95% somos escritores), el plan educativo en literatura está perfectamente diseñado para que los chavales no vuelvan a leer un puto libro en su puta vida. Hablo de España, pero no creo que en el resto del “mundo libre” la situación sea mucho mejor. Aunque estoy dispuesta a dejarme sorprender, siempre que sea para bien, gracias =)

O sea, vamos a ver. ¿A qué mente preclara se le ocurrió que la mejor forma de conseguir que la gente ame la lectura es obligar a los chavales de 13-14 años a cascarse el Cantar de Mio Cid en castellano antiguo y El Quijote en versión extendida con sus dos partes y el fanfiction extraoficial? ¿En serio piensan que la amenaza «O te lees y asimilas y entiendes a la perfección La Celestina y El Lazarillo de Tormes de aquí al lunes, o suspendes, pazguato, y calla la boca o te mando al despacho del dire» va a hacer que los muchachetes que llenan las aulas de Secundaria respondan «Genial, profe, a partir de ahora en vez de irme a los futbolines o pasarme las horas muertas trolleando en el LOL, voy a dedicarme a leer, muchas gracias»??? Coño, se me quitan las ganas de leer hasta a mí, que soy el monstruo de las galletas versión libros... Lo raro es que todavía quede alguno que no decida des-aprender a leer para ahorrarse sufrimientos. O sacarse los ojos con una cucharilla, lo que venga antes.

Vamos, que para que un chicochica estudiante de ESO decida no colgar los libros y dedicarse a ver MYHYV en sus ratos de esparcimiento, para que de un adolescente salga un lector, el adolescente en cuestión tiene que “venir leído” de casa: haber aprendido a amar los libros antes de que en el cole le explicasen cómo se abren y qué movimientos musculares hay que hacer para leerlos. Guau, qué mérito el del sistema educativo, ¿eh? Apartar de la lectura a TODOS los chavales excepto a los que ya están tan metidos en el vicio de leer que no los apartas ni con agua caliente. E incluso ésos, lo que sí se consigue en el 80% de los casos (caso arriba, caso abajo) es que decidan no volver a leer en su puta vida ESOS libros. ¿La prueba? Mirad estos dos twits, que son (creo) sintomáticos:




Estos dos chavales son un síntoma de lo que ocurre, y por fortuna son el mejor de los síntomas: el de los poquitos que no deciden mandar a los libros a pescar coquinas por la vía rápida. Uno porque decide seguir leyendo pese a todo (eso sí, seguir leyendo lo que a él/ella le gusta, no lo que el ministro de turno piensa (je) que debe leer), el otro porque supera su fobia a los libros y decide meterle mano a uno que parece que le puede molar. Por desgracia, no es lo más común. No tenéis más que pasaros por las redes sociales y echar un ojo a los mensajes que se intercambian los adolescentes y adultos jóvenes: el que lee casi casi lo oculta, se siente avergonzado de ello, o lo declara con el orgullo de quien declara que su enfermedad degenerativa no le impide hacer vida normal. Y la mayoría hace de su no-lectura una bandera, «Yo no leo», sabiendo que con ese lema va a encajar en el grupo mayoritario y a formar parte del club más amplio y con más seguidores de todo el planeta.

Y luego se asombran de que en España, y en casi todo el mundo, no se lea un pijo. Y se desprecie la literatura, y los libros sean un quéseso (o, en el mejor de los casos, una forma bonita para crear un bolso de moda, que es lo que se lleva ahora, bolsos con forma de libro O_o ¿Y lo de dentro?). Pero es que es normal, joder. Te cogen con 14 años y te zoscan el Mester de Clerecía sin anestesia, y ahí el que no sale corriendo despendolado y jurando en veinte idiomas que no vuelve a leer algo más complejo que la etiqueta del champú es un jodido héroe. Que parece que hagan el programa educativo para que los críos no vuelvan a leer una mierda, coño.

Que no digo yo que no se estudie la historia de la literatura. Hay que estudiarla. Pero eso no sirve para hacer que los chavales aprecien la lectura: sirve para meterles datos en la mollera con un embudo y un pistón de corchopán. Aparte de que muy bueno tiene que ser el profe para que todos esos datos se les queden en el cerebro, pero eso pasa con todas las asignaturas, así que para qué hurgar.

A lo que yo me refiero no es a que no se dé esa materia de historia de la literatura, sino a que no se obligue a esos chavales a leer semejantes bodrios (sí, son bodrios. Tened en cuenta que hablamos de gente muy joven y, generalmente, con poca experiencia lectora: cascarles algo así de complejo y denso es matarles las ganas pa siempre jamás). Que se estudie la asignatura todo lo que se quiera, pero que se impulse a los chicos a leer otras cosas que les puedan gustar. En clase, Cervantes; en casa, Harry Potter. Y quizá los datos y fechas y corrientes literarias no se les queden en la cabeza (total, ahora tampoco se les quedan, así que qué más da), pero seguro que la magia de la lectura convierte a más de uno y más de dos en un lector irredento conforme vaya creciendo y saltando de libro en libro y de género en género. No creo que sea tan descabellado =)

5 comentarios:

  1. Yo le cogí el gusto a la lectura porque mis padres me dijeron que apartara La Celestina y cogiera La Dragonlance. Con los años (pocos) dejé colgados a MW y TH (que es donde deben estar una vez pasas de los 18) y me fui acercando a esos tochos que había dejado aparcados.
    Yo no tenía una clase más odiada en BUP que Literatura. Incluso por delante de Matemáticas o Física. ¿Quién coño le coges gusto a la lectura si tienes que descifrar lo que lees estando en una edad en la que el colmo del humor son los chistes de tetas?

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  2. Concuerdo. A mí las clases de literatura me hicieron odiar a Kafka. Y eso que yo era una cría nerd lectora desde antes de saber leer (perseguía a mis padres para que me leyeran las historietas de los pitufos).

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  3. Como profesor de Lengua castellana y literatura, me gustaría apuntar que actualmente la cosa no es exactamente así. He trabajado en 8 institutos desde 2009 y en ninguno he visto que se haga leer los clásicos en la ESO. Como mucho se empieza a leer a los clásicos en 4º de ESO (15 o 16 años), y por la etapa literaria que toca en ese curso (del XIX en adelante), no se lee ninguno de los títulos citados (pues son todos de los siglos de oro).

    En 1º, 2º y 3º de ESO jamás he visto que se obligue a los chavales a leer Lazarillos, Celestinas o Quijotes. Por ejemplo, este año doy 1º de ESO y las lecturas para este trimestre serán La mecánica del corazón, Las aventuras de Ulises y una selección de cuentos de Asimov. Y todos los meses en el blog de la asignatura les recomiendo y les paso títulos de fantasía, terror y ciencia ficción adaptados a su edad (Mundodisco, El juego de Ender, Laura Gallego, etc.). Vamos, que esa imagen aterradora de niños de 13 años obligados a leer el Quijote sencillamente hoy no existe. Ojo, sí existió. Yo, que estudié la ESO a finales de los 90, lo sufrí en mis carnes: era un ávido lector de ciencia ficción y terror, y estaba totalmente enganchado a Stephen King, pero en clase me obligaban a leer a Camilo José Cela, imaginaos.
    Los clásicos "en crudo" hoy suelen empezar a leerse en Bachillerato, que es un nivel preuniversitario y en el que los chavales ya tienen el hábito lector arraigado.

    En cualquier caso, la animación a la lectura es una tarea pendiente dentro del sistema educativo. Suele fallarse en la estrategia elemental. Todo debe orientarse a lo que yo llamo "hacer que leer mole". Y para eso hay que estar empapado de los géneros "que molan": terror, ciencia ficción, fantasía, etc. Y lamentablemente muchos profesores no son grandes conocedores de esos géneros y se pierden muchas oportunidades de enganchar a sus alumnos.

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  4. Hola, Ismael =) Gracias por pasarte y por tu comentario...
    Yo lo cierto es que sólo conozco el tema por lo que veo que comentan los chavales en las redes sociales. Yo ya estudié hace un tiempecillo, y desde luego en "mis tiempos" (allá por finales del XX) nos comíamos los clásicos desde el Medievo y sin subtítulos desde 1º de BUP, es decir, a los 14 años.La cuestión es que antes de eso el único fomento de la lectura que teníamos era en 1º - 4º de EGB, una horita de lectura a la semana que nos programaban con libros del Barco de Vapor del colorín adecuado a nuestra edad o el libro de lectura típico de Santillana que te contaba una historia (cutre y aburrida, normalmente, pero eso es apreciación personal) en un curso completo a razón de dos párrafos/semana. La única que todos los viernes exigía su hora de lectura en clase era yo, que allá por 4º o así empecé a llevarme el tocho de ESDLA al cole :P el resto gruñía y se quejaba y protestaba hasta que el profe decidía dejar que jugasen en clase por no oírlos. Obviamente, cuando llegó BUP y el Cantar de Mio Cid en castellano antiguo éramos sólo dos o tres los que no queríamos cortarnos las venas con las páginas de la edición de Cátedra :P el resto palmaba del disgusto, no asimilaba la lectura, copiaba las notas de lectura de los que más o menos nos apañábamos, se las estudiaba y haciendo un par de malabarismos aprobaba los exámenes de lectura y HOP! a no volver a abrir un puto libro en su vida. Anda que no habré recibido palizas yo en clase por ser tan excéntrica como para llevarme un libro para el recreo :P Por aquel entonces pensaba que eran crueldad y ganas de joder (que lo eran), pero ahora, mirando para atrás, veo que en realidad era tristísimo: llegar a un punto en el cual los chavales creyeran que leer era de losers, de idiotas y de gente apalizable, porque NADIE LEÍA. Ése era el resultado del plan de estudios (no de la labor de los profesores, que están supeditados a éste). Y hoy día no dejo de ver mensajes de chicos y chicas de todo el mundo (no sólo de España, en eso no tenemos la exclusiva) protestando porque "tienen que leer un libro que es un coñazo" y ellos lo que quieren es jugar a la consola, irse de paseo o, en el mejor de los casos, leer otro libro distinto :P

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  5. La situación que describes se parece bastante a la que viví yo mismo. Por suerte, ya te digo, la cosa está cambiando a mejor. Aunque, como siempre, esto irá "por barrios".
    ¡Un saludo!

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