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sábado, 13 de julio de 2013

Stalkers, stalkers everywhere

Espero que nadie se moleste con esto, pero en las últimas horas he bloqueado (por primera vez que yo pueda recordar, normalmente lo que hago es eliminar) a dos o tres personas de Facebook y de otras redes sociales. Las he bloqueado en vez de eliminarlas para que no pudieran ponerse en contacto conmigo, cosa que, teniendo el perfil público, podrían seguir haciendo si sólo los hubiera eliminado de mi lista de "amiwitos". A ver cómo explico esto para que no se me malinterprete...

Creo que los que me conocéis aunque sólo sea un poco sabéis que ni soy una persona cerrada, ni soy antisocial, ni una melindres que se escandaliza a la mínima que alguien menciona temas "comprometidos" del tipo sexo, relaciones sexuales o interpersonales o similar. Más bien al contrario :P ese tipo de cuestiones suelen estar bastante presentes en mi muro, y me gusta hablar de ellas con naturalidad e incluso usarlas como vía de escape jocosa cuando se habla de otros temas. Sin embargo, me parece que estamos muy acostumbrados a ver lo que queremos allá donde no lo hay, y a mí hay ciertas actitudes que me molestan muchísimo, y por supuesto cuando se dirigen a mí me sacan de quicio.

Todos sabéis, porque no es una cosa que haya escondido precisamente, que soy soltera y que no tengo ninguna relación (conocida) con ningún ser del otro sexo (también sabéis que soy heterosexual, con lo cual es de suponer que tampoco tenga una relación con algún ser de mi mismo sexo). Me gustaría aclarar, y perdonadme si se me queda cara de gilipollas al ver que es necesario hacerlo, que si no tengo ninguna relación es porque a mí no me da la gana, no porque sea "el elemento rechazado de la sociedad". Es decir: si ando sola y no tengo marido, novio, rollete o amiwito rozable es porque a mí no me sale del congrio tenerlo, no porque ninguno haya querido.

Entenderéis, entonces, que me moleste infinito haber visto cómo en los últimos meses (curiosamente desde que se anunció que publicaba una novela con Minotauro, vaya, qué casualidad) la bandeja de entrada de mi buzón de privados haya empezado a acumular mensajes de gente con la que antes no había intercambiado ni una maldita palabra. Sobre todo porque esos mensajes, sin ser directamente ofensivos, a mí SÍ me ofenden. Entendedme bien: nadie me ha insultado ni me ha ofendido directamente, pero cuando seis o siete personas del sexo masculino de repente (cada uno por su cuenta) deciden empezar a enviarme mensajes de buen rollito qué amigos somos y como somos tan amigos pues te insinúo que ya verás cuando nos veamos y nos tomemos algo, con lo guapa y lo simpática que eres, vas a quedar plenamente satisfecha, pues no puedo evitar sentirme insultada y ofendida.

Diréis que qué chorrada, pero cuando esto ocurre de forma regular durante siete u ocho meses una se acaba cansando. Me canso de recibir mensajes de gente con la que la máxima relación que he mantenido es darle al "sí" cuando me pidieron amistad en FB, y ver que esos mensajes, sin ser explícitamente ultrajantes, sí implican con bastante claridad el siguiente mensaje: "Esta tía es soltera y no liga, fijo que si le digo dos cositas bonitas me la follo y salgo en la foto con 'la de Minotauro'". Y me jode por varios motivos: porque están presuponiendo que, como no tengo pareja, ya ando muy necesitada de lo que sea que haya por ahí disponible para abrirme de patas. Que mi necesidad llega a tanto que cualquiera que me diga que quiere recibirá el premio, porque yo ya no estoy para exigencias. Y todo eso añadiéndose al hecho de que en realidad no andan buscando "un polvo fácil con una cara bonita", no: lo que andan es buscando "un polvo fácil con la de Minotauro".

Miren ustedes, señores: sé perfectamente cómo funciona el tema procreativo-recreativo, y les aseguro que si quisiera abrirme de piernas ante el primero que me lo propone no tendría más que salir a la calle para hacerlo. El hecho de ser una mujer soltera en la treintena NO implica que sea una mujer desesperada por echar un casquete. Y quizá mi cociente intelectual no sea de 200, pero les aseguro que no soy imbécil y no voy a creerme que de repente alguien que hasta noviembre de 2012 ni siquiera sabía de mi existencia o le importaba una mierda ahora sienta por mí una pasión desenfrenada y/o un amor sin límites. No insulten mi inteligencia ni insulten mi sexualidad, que está perfectamente como está (y cómo está es cosa mía y de nadie más). No me envíen mensajes supuestamente sutiles de insinuación jocoso-anhelante, que no sólo no son sutiles ni elegantes sino que encima, a mí, me insultan. ¿O la imagen que doy es la de una mujer lo bastante tontita y lo bastante frustrada como para caer en algo tan burdo?

Dicho lo cual, por supuesto no tengo ningún problema en recibir mensajes de cualquiera, gente que conozco o que no conozco, no importa. Cuando recibo un mensaje de alguien desconocido que me habla de mis novelas me siento feliz. Lo que no pienso es seguir aguantando que por el hecho de ser una persona abierta con los demás se me inunde el buzón de entrada de babeos indiscriminados y jadeantes que, supongo, sus autores consideran "insinuaciones sutiles y agradablemente picantes, destinadas a triunfar en la destinataria debido a su circunstancia". Que ya está bien.