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miércoles, 15 de mayo de 2013

Lo cortés no quita lo valiente

Una de las discusiones/debates/whatever que más veces he mantenido a la hora de hablar de literatura fantástica (y, más en concreto, de mis novelas) es el uso del lenguaje adecuado a la época en la que me muevo. Me explico: en muchas críticas, comentarios y reseñas he leído (y posteriormente lo he debatido, que para eso estamos, para comentar las cosas xD) que hay lectores a los que les resulta extraño leer cómo mis personajes, que se mueven en un ambiente medieval, hablan como si estuvieran sentados en un parque haciendo un botellón un mes de julio del año 2013 (por ejemplo). Cómo se dedican insultos modernos (cabrón, mamonazo, hijo de puta, gilipollas, etc), o se mandan a tomar por culo, o exclaman ¡joder! ¡coño! ¡me cago en la puta! mientras se pasan un pellejo de vino en una taberna medievalísima ella y se limpian los morros con la manga de una casaca de cuero o un tabardo o… bueno, me entendéis. El caso es que lo he comentado en infinidad de ocasiones, pero no está de más volver a decirlo: no soporto los «falsos antiguos». No soporto que en un diálogo de una novela un personaje de repente me salga con un “¡Pardiez!” o un “¡Hideputa!” cada cierto número de páginas. Y no lo soporto porque la novela está escrita en castellano moderno, los personajes hablan en castellano moderno, y no entiendo qué carajos pinta ahí de repente una expresión supuestamente antigua que, encima, la mayor parte de las veces está metida con calzador y ni siquiera se corresponde con la época en la que está ambientada la novela. Mis personajes hablan en castellano moderno. También se insultan en castellano moderno. Si uno está diciendo “Deberíamos largarnos de aquí”, lo lógico es que después metan un “cagando leches, o nos van a joder vivos” y no un “pardiez, o aquestos hideputas nos agarrarán”. ¿Por qué cambiar de repente, una palabra aislada, o dos, de un idioma a otro? A mí eso me saca muchísimo más de una historia que cualquier otra cosa. Porque lo noto artificial, porque me chirría, porque un personaje que habla en el mismo idioma que hablo yo NO DICE PARDIEZ, JODER!

Dicho lo cual, sí diré que lo único del «falso antiguo» que utilizo, y que además me parece necesario, es el tratamiento de cortesía. Es el que considero el más adecuado para esas situaciones. Si me saca de la novela un “hideputa” a destiempo, también me saca de la novela ver a un personaje tratar de usted o de tú a alguien a quien corresponde tratar de vos. ¿Por qué? Pues porque el tratamiento de cortesía antiguo todavía existe. Y todavía se utiliza en zonas de la Península e Hispanoamérica, aunque sea de una forma “corrupta” (sin acritud, claro, que aquí cada zona habla como le da la gana xD). Existe un voseo reverencial, un voseo actual, una utilización del “ustedes” como cortesía y como tratamiento generalizado… vamos, que el caso es que se sigue empleando, aunque sea un puto lío. De ahí que, a la hora de ambientar una novela en una época medieval, yo considere que un “pardiez” sobra pero un “vos” es justo y necesario.

En los falsos medievalismos en que se mueve a menudo el género fantástico (y en los medievalismos auténticos del histórico) se debe emplear el tratamiento con corrección, cosa que no es tan complicada: el “vos” se usaba prácticamente para dirigirse a cualquiera en el ambiente noble, y el usted no se utilizaba en absoluto. Todos hemos visto unas cuantas novelas en las que el autor (y el corrector, supongo) se hace la picha un lío y empieza tratando a alguien de tú, luego pasa al vos, luego se mete en el usted, vuelve al vos pero usa el verbo como si usase el usted, retrocede hasta el tú con el verbo como si fuera vos, y al final acaba tratándolo de vaya usted a saber qué, «Majestad, usted queréis que os cuente cómo los bandidos han asolado sus tierras…», arg arg arg. No os extrañéis si luego los reyes de las novelas son crueles y sanguinarios y ejecutan a cualquiera indiscriminadamente: es que se está matando poquísimo, leñe xD

En realidad es tan sencillo como saber si los dos personajes son amiguitos o no, si tienen confianza o no, si se tratan con cortesía (de cortés o de corte xD) o no. Puesto que el “usted” no existe en la época medieval, lo olvidamos de momento y usamos sólo el “vos” (y el “tú” si son amiguitos). Si ambientamos la novela en un falso o auténtico barroco/siglo de oro, se utilizan otras fórmulas de cortesía como el “vuestra merced”. Y si alguno se mueve en ambientes modernos, pues se usa el “usted” como fórmula de cortesía. Es decir:

-Medievo (o falso medievo): vos (cortesía), tú (confianza-hacia inferiores)

-Signo de Oro, barroco (o similar): vuestra merced (cortesía), tú (confianza-hacia inferiores)

-Época moderna: castellano neutro (usted -cortesía-, tú -confianza-), castellano andaluz o hispanoamericano (usted utilizado como tú)

Y para no hacernos líos acerca de cómo se usan y no joder la correspondencia con el verbo y poner aberraciones como la que ha hecho que el rey del que hablábamos antes tuviera que pagarle horas extras al verdugo de guardia, pues la cosa va así:

-Tú/vosotros: se usa la segunda persona del singular (tú eres) o del plural (vosotros sois)

-Vos: se usa la segunda persona del plural SIEMPRE (vos sois), en un a modo de plural mayestático (Señor, sois demasiado amable... Majestad, sois vos quien lleva la corona/Majestad, vos lleváis la corona)

-Vuestra merced/vuestras mercedes: el verbo se conjuga en tercera persona (vuestra merced sabe, vuestras mercedes saben)

-Usted/ustedes: se usa la tercera persona del singular (usted es) o del plural (ustedes son)


No es tan chungo, ¿a que no? =D y así los reyes volverán a ser buenos y bondadosos y a no cortarle a ningún cortesano la cabeza por un quítame aquí estos tratamientos :P



Editando: si alguno tiene interés en saber más detalles concretos, sobre todo referentes al habla en el Siglo de Oro, el primer comentario de Juan es una gozada en ese sentido ;)

10 comentarios:

  1. Hola

    Has tocado un tema que me interesa y me encanta. Ya te comenté que una cosa que aprecié mucho de El Sueño de los Muertos es el tratamiento que haces de este tema. Pero tengo que debatir un par de puntos.

    Creo que comenté en alguna parte (esa memoria) que a mí me gusta situarme en la época del Siglo de Oro cuando escribo fantasía épica. Aquí viene la puntualización. En el Siglo de Oro el sistema es triple:

    * Vuestra merced, vuestra alteza, vuestra excelencia... + verbo en tercera persona: Trato deferencial. Alguien de rango inferior se dirigirá así a un superior. Dos personas desconocidas del mismo rango suelen usar entre ellas el vuestra merced, ya que el vos estaba muy desprestigiado y no pocos duelos se libraron porque a uno se le ocurrió llamar de vos a un extraño.

    * Vos + segunda persona. Debe utilizarla un superior hacia un inferior que no sea un criado suyo. Un duque trataría a un hidalgo de vos; sería muy extraño usara el vuestra merced en esa circunstancia, tan extraño (y despectivo, quizá) como si lo llamara de tú. Sería el trato correcto entre dos personas que se tienen mucha confianza, calco casi estricto del tú actual. El vos fue quedando reservado para los amigos y la familia. Dos esposos se tratarían de vos mutuamente. Un padre usaría el tú con sus hijos, PERO, ellos usarían el vos con él, preferentemente. Este uso del vos para referirse a los padres pervivió en Andalucía hasta finales del siglo XIX.

    * Tú + segunda persona. Los usos correctos son: dirigirse a los niños y hablar con tus propios criados. Está el "tú" cuando estás muy enfadado con alguien; estás discutiendo con alguien usando el vuestra merced, se te acaba la paciencia y le sueltas: "¿me estás llamando borracho?"

    Todo esto deja de ser válido a medida que se va avanzando en el siglo XVII (calculo que hacia 1650 ya habrían cambiado las cosas), y hacia 1500-1525 existían vacilaciones. Por ejemplo, llamar de vos a un criado, o cosas como "Queréis vuestra merced que llame a..." (que tendría que ser "Quiere").

    Para ver multitud de ejemplos de este sistema, las obras de Cervantes y, en general, del Siglo de Oro, son magníficas. Cuando escribo procuro reproducir al máximo esa manera de expresarse aunque, ciertamente, modernizándola todo lo posible. Suelo respetar el estilo y algunas peculiaridades. Por lo que se lee en esas obras, en esa época eran mucho más ceremoniosos que hoy en día, y usaban a menudo los tratamientos. Cuando hago hablar a dos personajes del pueblo (sin títulos ni nada), uso a menudo cosas como: ¿Qué piensa, amigo Juan? (o ¿qué pensais, amigo Juan? si ya se han cogido cariño :D ). En el Siglo de Oro, amigo se usaba para referirse a alguien sin títulos, de ahí eso tan famoso de la forma de hablar don Quijote: "Dime, Sancho amigo". Además de amigo podía usarse "primo" o "hermano" (sí, curioso, igual que eso de "Hello, brother!").

    Pero claro, mi idea es que la forma de hablar suene "parecida" a la del Quijote, para situar claramente en esa época, aunque luego la historia ni siquiera tenga lugar en La Tierra... Aunque tampoco quiero que los diálogos sean difíciles de entender.

    Con respecto a los tacos... yo es que soy muy fino. Si un personaje empieza a despotricar, lo resuelto con: "Y Manolito empezó a insultar a Paquito". Lo de hideputa es que es muy cervantino :D, pero si tiene que aparecer tal insulto, no tengo una norma fija. Casi prefiero usar hijo de p... a la forma cervantina, pero ya te digo que evito usarlos explícitamente salvo que quede mal no hacerlo. En una cosa que escribí, en ambientación del Siglo de Oro, a un individuo le rompen una pierna y su respuesta es un sonoro: "¿qué me has hecho, hija de p...?" (ja ja ja ja).

    De modo que, en eso de los tacos, de acuerdo contigo. Aunque lo de majadero sí que lo meto a veces, muy cervantino también.

    Un saludo.

    Juan.

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  2. No soy experta en el habla del Siglo de Oro, por eso no me he extendido en la explicación y la he dejado en una cuestión más general (de todos modos, también el uso actual y el uso medieval tienen miles de matices...) en este caso quería hacer una pseudo-guía un poco sencilla, aunque como te digo el tema de la evolución en la Edad Moderna y Contemporánea no lo tengo muy estudiado (al fin y al cabo, escribo en dos épocas: la medieval y la actual :P pero nunca está de más tener esas referencias =D

    Lo de los insultos depende de cada uno :P no es obligatorio poner tacos, por supuesto. Pero si se ponen, yo personalmente prefiero mil millones de veces los tacos actuales, que para eso se corresponden con la contemporaneidad del resto del texto =)

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    Respuestas
    1. Hola

      La evolución desde el vos > tú hasta el usted > tú o usted > vos fue complicadilla, una competición entre el vuestra merced, que le comió el terreno al vos "por arriba", y el tú, que se lo comió "por abajo", y fue todo muy complicado. El caso es que, al menos, le dediquemos cuidado al tema y que no escribamos nunca: "Ola ke ase Majestad, ¿me vas a ejecutar o ke ase?" (ja ja ja).

      Se me olvidó comentarte que una libertad que me tomo cuando escribo es que, si dos personajes se conocen desde niños, se traten de tú (como a los niños se les trataba de tú, supongo que se tratarían de igual forma entre ellos y mantendrían el tratamiento al ser mayores). Lo digo por si cae algo mío en tus manos, para que no me regañes :D. No sé si es muy histórico, pero bueno :D.

      Otro saludo.

      Juan.

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  3. En absoluto, tú has leído alguna novela mía y sabes que uso el "tú" cuando dos personajes tienen confianza, incluso si uno de ellos es un emperador xD xD xD

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  4. Al margen de la cuestión del vuestra merced/vos/tú, que me parece un tema complicadísimo del que aún se siguen haciendo estudios, porque ni los propios señores del S. de Oro tenían muy claro cómo utilizarlo, creo que al final todo es una cuestión del autor. En una novela de género histórico la cosa cambia, y quizá ya haya que ceñirse más a eso, a la historia, pero en una de fantasía, al margen de a qué periodo histórico real se asemeje tu mundo, las reglas lingüísticas, igual que las leyes de herencia, por ejemplo, las marcas tú. Y si tú quieres que tus personajes se caguen en la madre que parió a Panete, ¿cómo no vas a poder hacerlo? Que a los lectores les sonará raro, puede ser, y que se peguntarán si Panete y su madre anduvieron sueltos por tu mundo ficcional, pero ¿y qué? Mientras sea coherente con las reglas de tu mundo, yo creo que no hay fallo posible. Otra cosa sería que de repente, en la página 500, cambies de idea y empieces a poner "pardiez". Eso sí sería una cagada. Pero mientras permanezcas fiel a tu regla... Es un rasgo tan personal del estilo del autor como la elección de un tipo de narrador u otro. A un lector puede gustarle más la primera persona, y aun así no se le ocurriría quejarse de que un escritor usa la tercera, porque sabe que es una cuestión personal. Pues con esto, lo mismo.

    Y ya que estamos, tengo que decir que, personalmente, me quedo con tu método: tratamiento de cortesía histórico (aunque sea simplificado para la ocasión), pero lenguaje más o menos actualizado. Es lo que me gusta leer y lo que suelo usar.

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  5. Oye, pues no es mala idea. Si no es Panete, pues que sea... Kartofroskios, por ejemplo =D =D =D =D

    ;)

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  6. Pienso igual que Rey Pescador. Y como el Vd.Merced/vos/tú es tan complicado, yo he decidido en mis novelas de fantasía que simplificarlo todo lo posible y dejando el tú para la más completa familiaridad. Interesante idea también, porque bien decía un historiador que el asunto con las novelas históricas es que no pueden ser totalmente realistas pues tendrían que ser escritas tal como se escribía en la época que retratan y ningún lector moderno entendería por dónde va la cosa...

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  7. Creo que las llamadas novelas históricas son en realidad fantasía pseudohistórica, ya que ni las cosas pasaron exactamente así, ni el lenguaje ni los detalles fueron idénticos a lo que el texto recoge. Lo que se le pide a una novela histórica es, sobre todo, verosimilitud. Las fantásticas son más honestas porque no ocultan que son una invención. Pero bueno, yo soy de los que prefiere una fantasía que no sea naturalista (ni falsomedieval).

    También pienso que los coloquialismos e insultos necesitan de referentes culturales que no se dan a menudo en la mayoría de novelas fantásticas. Así que ni uso "hideputa" ni "gilipollas" si puedo emplear un "imbécil" o un "estúpida carroña" que resultan menos identificables con épocas concretas. Ya que estamos con este tipo de detalles, prefiero no emplear tampoco la palabra "segundos" como medida de tiempo, sea en conversaciones o en el resto del texto.

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  8. Yo utilizo el "usted" y sólo voseo con el rey. ¿Por qué? Porque es mi mundo y me lo kartofroskio como quiero.

    A mí me rechinan igual los intentos de castellano antiguo que no se sostienen como las expresiones ultramodernas que tampoco lo hacen. Lo que importa es que el lenguaje sea coherente y esté dentro de la época. Si, como dices, se usa un lenguaje moderno pero se incluyen arcaicismos, es mejor que no se note. Pardiez (palabra que, por cierto, yo sí pronuncio habitualmente) derivó a Por Dios. Y aquel tan traído, me cago en diez, deviene en Me cago en Dios. Claro, antes no era conveniente blasfemar con tanta alegría.

    Así que, si dices pardiez, tienes que aceptar que hay que cambiar otras tantas palabras para que el contexto tenga tino. Pero por otro lado, hideputa no es más que un apócope de hijo de puta. No está fuera de tiempo, sino de uso. Así que si uno quiere incluir hideputa en un mundo inventado, ¿qué problema hay? El problema, de nuevo, es que la gente identifique y presuponga. Es un mundo inventado, señores, se habla como nos da la real gana, siempre que se cumplan las reglas mínimas de coherencia.

    Cabrón, por ejemplo, es una palabra documentada ya desde el siglo XIII, y seguro que se decía desde que alguien consideró que un individuo/a engañado por su cónyuge era un cornudo/a. Claro que, con el machismo de entonces, cornuda no tendría mucho sentido, al final, todos los maridos hacían lo que querían con quien querían...

    Sin embargo, gilipollas por ejemplo es una palabra con una etimología mucho más oscura. Hay quien cuenta eso de Gil Imón y sus pollas (hijas), pero otras páginas lo desmienten (http://mentirasrepetidasinternet.blogspot.com.es/2011/11/etimologia-de-gilipollas.html). Pero al final, da igual, utilizadlo si queréis, a mí no me gusta, porque el lector es de ahora y alguno puede sentirse descontextualizado, simplemente, pero eso es cosa de cada uno.

    Yo utilizo insultos más neutros, es decir, que nos llegan hasta ahora desde tiempos antiguos, como idiota, estúpido, tonto, burro, asno, imbécil... muchos de estos insultos existieron desde antiguo, aunque como tales, como insultos, llevan mucho menos tiempo. Idiota, por ejemplo, se utilizaba en Roma para designar a aquellos que no se preocupaban por los asuntos políticos.

    Pero qué sé yo. Es una elección de cada uno. El escritor escribe y propone, el lector juzga con su propio criterio. No se puede decir quién tiene más razón que quién, porque la historia da muchas vueltas y siempre terminamos descubriendo que a: no teníamos ni idea, b: nuestros argumentos se fundaban en una fuente errónea, c: tampoco tenía tantísima importancia.

    Una entrada muy interesante, desde luego.

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  9. Y un comentario muy interesante =) Muchas gracias por pasarte por aquí, y tomo nota de "tus métodos" xD

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