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viernes, 1 de febrero de 2013

¿Que pague qué?

En los últimos días he visto, y no sé muy bien por qué, un recrudecimiento de lo que yo personalmente considero “intentos de estafa al autor pardillo”. Y lo voy a seguir considerando así por muchas razones que me den, y ahora daré yo mis propias razones para hacerlo.

Me llegan de mil sitios noticias de autores a los que les han hecho propuestas que son para quedarse con las patas colgando. Supuestas editoriales que, tras una valoración ultramegaprofesional de 10 días a contar desde el día en el que les envíes el manuscrito (10 días, nomejodas), ofrecen publicar una obra “corriendo con la mitad de los gastos” y que piden, sin cortarse un puto pelo, 3.000 pavos por publicarle al autor 200 ejemplares y encima le exigen que venda 100 de esos ejemplares en una presentación que el mismo autor tiene que organizar. Y si ese día no vende 100 ejemplares (no, no vale al día siguiente), entonces el autor tendrá que pagar de su bolsillo (aparte de esos tres mil napos que ha dado antes) el precio de los 100 ejemplares. Que por cierto no le dan, en muchos de los casos.

No, no es coña. Los números oscilan: algunas ofrecen 150 ejemplares y exigen que se vendan 70 en la presentación, otras ofrecen 300 ejemplares por 3.500 euros, otras te quieren publicar en formato electrónico y te piden 2 euros por página por la maquetación y la corrección y la puta de oros y aparte un poco de dinero por los riesgos y blablabla (no me toques las palmas que me conozco, qué riesgos ni qué leches, si es un puto doc que puedo hacer yo en mi puta casa!!!), pero el denominador común es que todas te piden dinero por publicar tu obra. Y tú, autor novel que no sabe de qué va esto y que tiene unas ganas tremendas (como es lógico y normal) de ver su obra publicada, vas y picas.

El último granito de este montón de despropósitos lo he visto en mi propio correo. En los dos correos que tengo, el personal y el profesional: en la última semana me han llegado no menos de doce e-mails de una supuesta editorial cuyo nombre no había oído (con perdón) en mi puñetera vida, en el que me aseguran haber leído mi currículum literario y estar interesados en mi perfil profesional, me piden que envíe un resumen del mismo (¿pues no lo habían leído ya?), un resumen de la obra que quiera publicar con ellos y el manuscrito íntegro (¿y para qué quieren el resumen si también quieren el manuscrito? Coño, que lean el resumen y si les interesa me pidan la obra completa, qué ansiosos), y me ofrecen una supuesta edición en la que ellos correrían con la mitad de los gastos y trabajar conjuntamente conmigo durante dos años para dar a conocer mi obra (fijo que sí, van a quitar el cartel de Schweppes de la Gran Vía para poner mi cara bonita en neón azul y rosa). Lo divertido del invento es que esa supuesta edición, que no es más que una co-edición sin usar la palabra maldita, me la ofrecen asegurando haber leído mi currículum. Y digo yo: ¿a alguien se le ocurre que yo pudiera decidir cambiar dos editoriales como son Minotauro (Grupo Planeta) y Ediciones B (Grupo Zeta) por la Editorial Nisu, que me ofrece una co-edición requetechupiguay pagando una pasta por dos ejemplares y medio que luego igual tengo que volver a pagar? Quiero un poco de lo que se fuma esta gente. De hecho, lo quiero TODO.

Lo jodido es que a mí me da la risa sólo de pensarlo, pero si ese correo ha ido a parar a la bandeja de entrada de un alguien que no cuente con el respaldo de esas dos editoriales quizá, sólo quizá, la cosa podría colar. Y eso me da miedo, porque las co-ediciones, queridos míos, suelen en su más amplia mayoría (o casi su totalidad) ser estafas estafosas cascabelosas: las editoriales (las llamaremos así) de co-edición no corren ningún riesgo, que es quizá uno de los principios del trabajo editorial “tradicional” (una editorial apuesta por un autor y se gasta las perras en publicar su libro ‘apostando’ a que con las ventas va no sólo a cubrir gastos sino a ganar dinero); pero no sólo es que no quieran correr riesgos, es que no hacen NADA de lo que supuestamente es el trabajo de un editor, que es preocuparse por el producto que va a vender para así asegurarse un beneficio. Una editorial de este tipo, habitualmente, está más preocupada por sacarle las perras al autor que por sacárselas al comprador del producto, y en consecuencia una vez que ha conseguido el dinero del autor SE LA PELA si la novela se vende o acaba archivada en la C de “contenedor”; ergo no le preocupará si la novela es buena o mala (“Oh, nos encanta tu novela, eres la rehostia”: una editorial seria jamás os dirá algo así, son parcas en alabanzas personales y quizá eso sea lo que les dé una mayor credibilidad; por el contrario, por muchas alabanzas y lamidas de cuarto trasero que hagan al incauto autor, las editoriales de co-edición pillan todo lo que les pasa por delante, que con que sea un manuscrito escrito por alguien capaz de pagar por verlo publicado tienen más que suficiente. Ni siquiera les hace falta que esté escrito en un idioma legible). Tampoco se preocupará por mejorarla (olvidaos de correcciones de estilo, forma o contenido, olvidaos de portadas de calidad), ni se preocupará por distribuirla o por promocionarla. Porque LES DA IGUAL, ya han ganado su dinerito sacándoselo al autor directamente y el resto se la bufa en clave de sol. ¿Apostar por el autor novel? Mis cojones, apuestas por sacarle el dinero suficiente para irte de allí frotándote las orejas, mamón.

Una cosa tenéis que tener muy clara si sois escritores y os apetece publicar: NO PAGUÉIS. Nunca. ¿Nadie apuesta por vosotros? Seguid intentándolo. Esto es una carrera de fondo; seguid enviando manuscritos, seguid escribiendo, seguid mejorando. Y si dentro de unos años os da la impaciencia chunga y no podéis esperar más, entonces lo mejor que podéis hacer es autopublicar. Sí, vosotros mismos con vuestro mecanismo: al menos sabéis qué hacéis, dónde, cuándo y sobre todo cuánto. Se puede autopublicar sin gastar dinero (en formato electrónico, por ejemplo, o en impresión por demanda); se puede autopublicar por medio de un crowfunding. Hay empresas que se encargan también de ese tipo de autoediciones: no dicen ser editoriales, simplemente ofrecen un servicio de corrección, maquetación, diseño de portada, etc, sin entrar en valorar el manuscrito; cobrando por esos servicios y punto, no asegurando apostar por un autor para sacarle la pastarrancaca y huir del país.

Si una editorial os ofrece un contrato de edición y os dice que corréis a medias con los gastos… desconfiad. Por principio. No paguéis. Nunca. Que hay mucha gente que juega con los sueños de los demás: no dejéis que jueguen con los vuestros.

4 comentarios:

  1. sastamente, matad mucho, que de estas hay la tira y tratan de llegar a por el incauto. SIEMPRE. Xa-LFDM

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  2. Quémalos con gasolina. Es un buen camino.
    Saludos.

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  3. Y es gracioso eso de que bombardeen a autores que ya han publicado. Es lo más curioso de todo... Si quieres estafar a alguien, al menos hazlo bien, qué porras

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  4. Eso indicaría que ni siquiera se tomaron la molestia de hacer la tarea: investigar el "mercado". Por supuesto que tienes razón. O la edición tradicional o la aventura propia con todos sus riesgos. =)

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