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lunes, 31 de diciembre de 2012

Ni Reloaded

Hoy se acaba el año, y dicen que es costumbre hacer "review" de lo que ha sido, con las cosas buenas y las cosas malas, para empezar el siguiente (also known as "2013") con buen pie. Bueno, yo no tengo mucho que "reviewear": 2012 ha sido un año tranquilito, sin eventos destacados ni en lo bueno ni en lo malo (salvo alguna cuestioncilla personal que no viene al caso porque no me atañe directamente, aunque me afecte). He utilizado el año para recargar las pilas: he hecho una limpieza de disco duro, borrando todos los archivos que me sobraban y me estaban molestando y ocupando espacio en el cerebro, y sobre todo he ido preparando el camino para 2013, porque ya desde el pasado mes de enero veía yo venir que lo gordo, lo chulo, lo guay, iba a ser en este próximo año que empieza dentro de unas horillas.

Eso no significa que no haya hecho nada, claro que no: he terminado de escribir una novela que hacía mucho que tenía aparcada y muerta de risa, he comenzado a escribir la siguiente, he escrito una novela corta y una obra de teatro. He preparado la promoción de El sueño de los muertos (creedme, no es tan sencillo como parece :P). He trabajado como una salvaje en la edición de la novela (no, el curro no se acaba cuando acabas de escribir, ni siquiera cuando acabas de corregir y envías el manuscrito al editor: después hay más, mucho más. Es un trabajo pesado, difícil, cansado y desesperante, pero hay que hacerlo si quieres que lo que salga a la venta sea lo mejor que puedes dar de ti mismo). He participado en varias antologías de relatos y cuentos junto con otros profesionales de esto de las letras. Y, además, he conocido gente extraordinaria en el ambiente "escritoril" (ahora mismo se me ocurren los nombres de Carlos Sisí y Alejandro Castroguer, pero ha habido más, muchos más: todos los componentes de la TerNa madrileña, algunos nuevos de la tertulia de Madrid Escribe...), he vuelto a ver/hablar/charlar/contactar con otros autores que ya conocía (entre ellos, esta vez voy a destacar a George R.R. Martin y a Javier Negrete, aunque también ha habido más, muchos más), me he dejado arrastrar al Lado Oscuro de dos asociaciones que desde este 2012 cuentan conmigo en el "equipo titular" (NOCTE y ESMATER, dos agrupaciones de escritores de terror que, sin embargo, han abierto sus puertas a la fantasía y, con ella, a mí ^^), y he mantenido el contacto con otros muchos entes que también viven a caballo entre la literatura y el mundo real y que son, pese a todo, buena gente :P ¿Eso no cuenta como trabajo? A mí me gusta mi trabajo: me encanta escribir, y me encanta conocer escritores. Como todo redunda en lo mismo, lo contaré en el saco del "curro" aunque en realidad haya sido un placer =)

De modo que no me he quedado quieta, aunque 2012 haya sido, como decía al principio, un año de "recarga". Ahora tengo el disco duro configurado y la batería cargada para lo que va a venir: y sí, lo que va a venir me hace una ilusión monstruosa (no de fea sino de impresionante), y sé que en 2013 habrá malos momentos, pero estoy convencida de que los buenos serán mucho, muchísimo más numerosos y mucho, muchísimo más importantes que los malos. Así que que venga lo que tenga que venir, que ésta está preparada =) =) =) =)



Nota marginal: sí, la imagen es una chorripollez, pero ¿y lo que me he reído haciendo el montaje, eh, eh, eh, eh? :P


viernes, 28 de diciembre de 2012

Primeros capítulos de El sueño de los muertos

Hoy os traigo una sorpresita... Apenas quedan 13 días para la salida a la venta de mi próxima novela, El sueño de los muertos (Minotauro, 2013), y para ir abriendo boca aquí os dejo los primeros capítulos, para que les echéis un vistazo y los disfrutéis =) =) =)


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lunes, 24 de diciembre de 2012

¡Feliz eso y próspero ello!

Como es preceptivo y casi casi obligado (y queda bonito y glamouroso y todo eso), hoy aprovecho para felicitaros las Pascuas, las Navidades, las Fiestas, el Solsticio, las vacaciones de invierno o comocoño queráis llamar a este ello. Y para ello (valga la redundancia) os he preparado un Christmas muy especialísimo que he hecho con estas manitas y mi afamada y nunca bien ponderada habilidad (inserte risas incrédulas aquí) con el photoshop, ese invento del delmoño capaz de poner histérico al mismísimo santo Job. Sí, ése que era muy paciente.



Además, y ya que nos ponemos a ello (valga blablablabla), aprovecho este tieeeempo maravillooooooso de paz, amor, solidaridad, armonía y consumismo salvaje para daros (¡GRATIS!) dos consejuelos, que sé que algunos sois tan despistados como yo y eso de las fiestas os pilla todos los años más perdidos que un besugo cruzando una carretera comarcal a las cuatro de la madrugada de un martes de agosto. De modo que, para los que hayáis dejado lo de las compras (sigh) navideñas para el último día, una posibilidad estupendísima que os dejo caer puramente por la bondad de mi corazón y sin ningún tipo de ánimo lucrativo ni interés comercial ni nada de nada de nada de nada ;)


Y para los afortunados que hayáis rascado un algo el pasado sábado en eso de los MIIIIIL EEEEUROOOOOS (sabéis a qué me refiero, el soniquete se mete en la cóclea allá por finales del Adviento y no sale hasta bien entrada la Cuaresma :P), yoquésé, un reintegro, una pedrea, un segundo premio... bueno, pues hay otra posibilidad chachiestupendísima que os doy también gratis y también por la pura bondad de mi corazón y sin ánimo lucrativo y/o comercial de ninguna clase ni nada de eso, cómo podéis pensar semejante barbaridad de mí, me siento ofendida, todas esas cosas :P :P :P


El caso =) que Feliz Eso a todos, que paséis unos días requetechulísimos, que no os gastéis mucho en regalacos ni en fiestacas, y que lo que os gastéis os merezca la pena o lo amorticéis en forma de feedback regalero, borrachera carcajeante o lo que surja ;)

jueves, 13 de diciembre de 2012

Apadrina un escritor

Vale, no, no se trata de que invirtáis parte de vuestros ahorros en un mecenazgo curioso que haga que el escritor viva como los dioses escribiendo las cosas que a su patrocinador le apetezca leer y bebiendo absenta y acudiendo a todos los saraos del brazo de su mecenas en plan mascota y todo eso tan glamouroso y cool. No, ni mucho menos. Veréis, la cosa está así: muchos sabéis (y si no lo sabéis ya os lo digo yo) lo dificilísimo que es que un escritor publique, ¿verdad? Incluso habiendo mil millones de formas de publicación (la editorial convencional, la autoedición —que ahora con eso del libro electrónico está como mucho más fácil—, la co-edición —de la que sinceramente prefiero no hablar porque hay demasiados casos de estafa como para que me apetezca—), incluso así, hay miles, millones de escritores que no logran llegar a las librerías. Vale, hasta ahí de acuerdo. Sin embargo, la publicación NO es el final del camino, ni muchísimo menos: sea con una editorial convencional (gorda o escuchimizada), sea por tu cuenta, sea en paralelo, perpendicular, tangente o murciano, sea como sea, una vez que tienes un libro a disposición del público el mundo no se convierte en vino con miel, pastelitos de hojaldre y champán del caro, no no. En el mejor de los casos, el escritor conseguirá comer hasta fin de mes (sólo cuatro o cinco se hacen ricos con esto, que nadie piense lo contrario); en el peor, el escritor ni siquiera ganará para echarse unas cañas con los colegas el día de la presentación. Eso si no tiene que pagar de su bolsillo, caso del que ya he dicho que no voy a hablar, al menos hoy. Las ganancias de un escritor no superan nunca (salvo en casos muy muy muy excepcionales) el 10% de las ventas de su libro. Es decir, de ese libro que vosotros compráis a 20€, el escritor se lleva aproximadamente 1’80€, céntimo arriba, céntimo abajo. O incluso menos.

¿Que qué pobre? Pues sí, bastante. Unidle a eso que si las ventas no acompañan no sólo el escritor se llevará dos duros sino que encima lo más probable es que la editorial no le publique el siguiente libro que escriba, y entenderéis por qué hay muy poquitos escritores que sólo se dediquen a escribir. Que las musas son majísimas, pero los escritores también tienen que comer, como todo el mundo, y con 1’80€ multiplicado por el nº de ejemplares que venda pues… echad las cuentas, que ya veréis, ya. Y sin estar seguro de si va a publicar el siguiente, que todo depende de cuánta gente le eche la zarpa al libro y lo pague en caja.

Esta realidad, que para los que nos dedicamos a esto es algo requetesabido y requeteasumido, se le escapa a muchísima gente cuya relación con el mundo del libro se limita a leer. A mí me ha ocurrido en infinidad de ocasiones, como periodista y como escritora, que cuando he dicho a qué me dedicaba me han respondido con un rápido “Coño, pues estarás forrada” (sic.). Claro que sí, el periodismo y la literatura están pagados de puta madre los dos: en el primer caso, un sueldo base de 800 netos/mes, si tienes una suerte de la hostia, y ni complementos circunstanciales ni complementos de lugar, tiempo, obra y omisión; en el segundo, como ya he dicho antes, un <10% de las ventas. Forradísima, oiga: se me salen los euros por todos los orificios corporales.


La triste realidad (y aquí aparco yo el periodismo, que para hablar de eso ya habrá tiempo) es que mucha gente, muchísima, incluso diría que la mayoría, cree de verdad que los escritores estamos forrados. De ahí que no comprendan nuestras ansias por publicar, por vender y por seguir publicando, a ser posible, un par de libritos al año. Bueno, es que si no vendo uno, no publico el siguiente. Y de lo que venda de ese uno me llevo una cantidad casi simbólica. Así que una de dos, o me siento en la calle Montera con un cartel de “deme algo” (o similar :P), o intento por todos los medios publicar otro cuanto antes para no darme al arroz blanco 200 días al año, que la fruta está carísima y la carne ni os cuento.

¿Que qué es lo que intento deciros? Bueno, es sencillo: sé que muchos de los que leéis este blog también leéis libros, muchos libros, libros a decenas, si no a cientos. Sé que hay escritores que os gustan más que otros: también sé que sabéis qué escritores ya tienen la vida solucionada (no, no hablo de Tolkien o de Jordan, morbosillos; hablo de gente que tiene unas ventas aseguradas y un capitalito bien majo ahorrado en plan “colchoncito para la jubilación”, nada serio, unos milloncejos y tal) y qué escritores ni siquiera saben cuándo les llegará para poder invitar a un cubata a sus tres colegas. El caso es que si os mola un escritor de estos últimos, si os apetece que ese escritor siga escribiendo para que vosotros podáis seguir leyendo sus novelas, mucho me temo que, aunque se agradezca infinito, enviarle un mail de «Me encantas, sigue, quiero la siguiente, quiero más» no va a ayudarle a publicar otra novela. Quizá sí le dará muchos ánimos, pero esto no depende de los ánimos: ya no se trata sólo de que el escritor pueda vivir de escribir y, de ese modo, seguir escribiendo sin que el horario laboral/el hambre/las facturas/las preocupaciones/etc se lo impidan: se trata de que por mucho que escriba, si no funciona, si no vende, no sólo no cobra sino que no va a seguir publicando y, en consecuencia, sus lectores no van a seguir leyéndole. Es así de duro, y es así de triste.

El caso: que hay muchas cosas que se pueden hacer para que la cosa no llegue a tanto. Que si os gusta un escritor, hay muchas cosas que podéis hacer para «echarle una mano» y que el tío o tía pueda continuar esa historia que tanto os ha molado y que tantas ganas tenéis de seguir leyendo, o de inventar una nueva historia que os apetezca todavía más leer. Y tampoco es necesario que empeñéis vuestra alma, o vuestra pensión, para ello. Algunas cosas incluso son gratis :O

Empezando por la más obvia, que es comprar sus libros. Vale, es de cajón. Pero es lo que decíamos antes: ese escritor al que admiráis cobra una cantidad ridícula por cada ejemplar que vende, y además de para tener dinero para comer y pagar facturas, ese escritor necesita vender para seguir publicando (ninguna editorial confiará en un autor que en ocasiones anteriores no le ha funcionado), y vuelta a empezar. Mi opinión sobre la piratería ya la he dado en algunas ocasiones, y la resumiré diciendo que incluso puede ser beneficiosa para un escritor desde el punto de vista promocional, PEEERO por mucho que el nombre de un autor esté en todas partes y que todo dios se haya leído su libro, si no ha vendido, no cobrará y no seguirá publicando. Así que si leéis un libro pirateado/prestado/pillado en la biblio y os mola, y si queréis seguir leyendo cosas de ese autor, lo más sencillo y lo más útil será que os compréis ese libro, porque de ese modo el siguiente saldrá a la venta (y también “a la no venta”). Que no veáis lo difícil que es piratear un libro que nunca jamás se va a publicar porque el anterior no se vendió. «Es que están carísimos». Un poquito caros sí andan, pero miradlo desde este punto de vista (no, no voy a insistir en la ratio 20/1’80€): por el precio de un libro no os pagáis ni media noche de juerga, al precio que están las copas. Un libro os cuesta lo mismo que pillar dos taxis. Un libro son dos entradas al cine. Y un libro no se lee en dos horas, ni os deja una resaca del carajo, ni tiene puesto el Carrusel Deportivo en stereo por los altavoces traseros ;) NADA te da tantas horas de felicidad como un libro. ¿20€? Cenar en una pizzería con Lambrusco os cuesta lo mismo, y engorda mucho más. Y dura mucho menos. Las ediciones electrónicas también valen, ¿eh? Más, incluso: son más baratas, suelen dar más porcentaje de beneficio al autor (aunque no siempre) y en las listas de venta cuentan como las ediciones en papelote. Y ya si encima elegís su libro para regalar en Navidad, Reyes, San Valentín, cumpleaños feliz, el Día del Orgullo Friki o el Día de la Independencia de EEUU, pues miel sobre hojuelas, qué os voy a contar (y de paso así atraéis a otro alguien al Lado Oscuro de la lectura, que nunca viene mal).

Y ahora, las posibilidades gratuitas: por ejemplo, hacer comentarios sobre los libros de ese autor, si os ha gustado y queréis que el tío o tía siga escribiendo. Donde os apetezca: no sólo se pueden hacer reseñas del libro en blogs o webs (cosa que siempre viene bien, y que tanto el escritor como los posibles futuros lectores, si creéis que les va a gustar también, os agradecerán); también sirve, y mucho, comentar en las páginas de venta (y mucho, muchísimo, incluso más que cualquier reseña que os curréis). Las reseñas y comentarios positivos hacen que otra gente se interese por el libro, lo cual traerá más ventas y más comentarios y reseñas, y así hasta… bueno, hasta donde se llegue.

Pero no sólo: un comentario en un foro, o en dos, o en quince, un debate sobre el libro, una lectura comentada con los colegas de tal o cual foro que leen lo mismo que vosotros. Un estado en facebook. Un tuit. Una estrellita en Goodreads, o en Anobii, o en las páginas de FNAC, Casa del Libro, Amazon, blehblehbleh. Un “me gusta” en una fotito o un link o un estado del autor o del libro, un “compartir” o “retwittear” eso mismo, apuntaros a la página de facebook, ‘followear’ al autor en twitter, suscribiros al blog del autor y leer y comentar sus entradas, compartir todo lo que se os ponga por delante, todas esas cositas hacen que otra gente (vuestros amigotes, y los amigotes de vuestros amigotes, y etcétera) se interese por ese autor y que, al tiempo que el interés, se incrementen las lecturas, las ventas y los comentarios positivos (si la novela los merece, por supuesto). Y eso lleva a, quizá, lo más importante de todo:

El boca-boca. O boca-oreja. O boca-loqueosapetezca, que yo en los gustos de cada uno no me meto :P La promoción más importante, la mejor, la más útil y la que más beneficios va a proporcionar tanto al autor (y su ‘panda’, en este caso editoriales, distribuidoras, etc) como a los lectores es la que los mismos lectores hagan. ¿O no os ocurre que confiáis más en lo que vuestros amigos digan sobre tal o cual libro, tal o cual peli, tal o cual serie, que lo que pueda llegar a decir un crítico de un periódico (y no digamos ya de lo que diga el propio autor/productor/actor/director…)? La difusión que hacen (¡hacéis! ¡hacemos!) los lectores es la que hace que un libro tenga o no éxito. Es la gente comentando el libro, y recomendándoselo a sus amigos/vecinos/compañeros de curro, la que consigue que un libro triunfe o no triunfe. Por muchas veces que el escritor comparta la información de su libro, por muchas presentaciones que haga, por muchos concursos que se invente, por muchas reseñas positivas que consiga su libro, por mucho que invierta una editorial en su promoción con anuncios millonarios en prime time y demás utopías, al final lo importante, lo verdaderamente importante, es QUE SEA LA GENTE la que lo recomiende. Es muchísimo más valioso que alguien le diga a su novio, a su vecino del cuarto, a su portero y al kioskero de la esquina «oye, ¿has leído lo último de…? ¡Es cojonudo!» que dos mil euros invertidos en una cuña radiofónica. Y eso, con Internet, es muchísimo más sencillo: lo que decía antes, un tema nuevo en un foro «Ey, qué libro me acabo de leer», un estado en facebook, un tuit, todo lo que se os ocurra, que es graaatis (y lo seguirá siendo :P :P :P) y cuesta dos segundos, hace que el de al lado se interese y te pregunte si crees que a él también le va a gustar, y si a éste le gusta hará lo mismo y se lo recomendará al de al lado, que a su vez… Es decir, si la novela lo merece (y si os ha gustado SEGURO que lo merece), vuestros propios comentarios, y no la promoción que pueda hacer la editorial o el autor, serán los que la pongan en su sitio.

Y de ese modo tan facilito y tan baratito ese escritor que os gusta podrá seguir escribiendo y comerá carne una vez por semana, vosotros seguiréis leyendo libros de ese autor, y todo será alegría y regocijo =)




Nota: obviamente esta entrada TAMBIÉN se refiere a mí. Por supuesto que estoy en mitad de la promo de una novela, y por supuesto que, del mismo modo que quiero que os planteéis echar una maneja a otros escritores, quiero que me la echéis a mí. Pero OJO: sólo si os mola mi novela. Que si recomendáis a vuestros amigos algo que no creáis que vaya a gustarles, entonces no volverán a haceros caso en la puñetera vida, y tampoco es cuestión.

Edición post-mortem: vi el otro día una serie de "consejos" muy parecidos en el blog de una amiga, pero malditaseamiestampa estaba buscando el link para ponéroslo y no lo encuentro T____T

Audito otra vez: ¡La encontré! =) Y sí, tal y como recordaba, son unos consejos muy parecidos a éstos. Está aquí, por si queréis echarle un ojo =)

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Es que eso no es robar...

Andaba yo haciendo tiempo mientras mi musa terminaba de desayunar cuando me he encontrado un nuevo caso de robo con alevosía y mucho morro. Una vez más, una compañera en esto de las letras ha visto con estupefacción cómo un ente ignoto ponía en su estado de Facebook un texto que esta compañera escribió hace tiempo, lo firmaba con su propio nombre y lo soltaba, hala, tan feliz, aguardando a que todos sus contactos le dedicasen una salva de aplausos por su habilidad literaria y su genuina inspiración de miércoles por la mañana. Plas plas plas eres un genio, qué bien escribes, eres nuestro ídolo, te queremos, voy a buscar unas bragas a ver si te las tiro a tu muro de Facebook o en los comentarios de tu Fotolog para demostrarte mi amor incondicional y mi ardoroso deseo.




Lo flipo en gominolas. No, en serio que lo flipo. En gominolas. Y además se me abren las carnes de la rabia que me da ver estas cosas. Y se quedan tan felices y tan contentos, los tíos. O, peor aún, cuando entras a sacarles los colores por sisarte un texto (o sisárselo a un compañero) encima te insultan, o se ríen de ti, o te vienen con “marxate ke aka no vuscamos mas ke disfrutar d nuestros inspiracions i no keremos jente ke benga ha molestar”. Oh, espera, sí, ahora me creo mucho más que el autor del texto seas tú, perdona, ya me voy. Muy bueno, por cierto. O «es k solo keria conpartirl haci ke no digas ke e robao xk solo lo e puesto aki». Bien, campeón, es que eso es robarlo, chavalín, pequeñuelo, cosa linda, ay ay ay animalito eaea.

No es un caso aislado, no: por ejemplo, en esta página unos cuantos compañeros recopilan los plagios, robos y demás afrentas que se van encontrando por la red. Ni es la única página, ni son los únicos robos, por desgracia.

¿Que no es para tanto? Joder que si es para tanto. Si tú dedicas tu jornada laboral a construir una casa, yo no voy con todo el morro y te la mango o te la okupo o digo que la he construido yo y se la vendo al vecino del quinto, que tiene goteras y el del sexto se dedica a bailar claqué los viernes por la noche y hace tiempo que dice que se quiere mudar. Si dedicas tus noches a hacer punto, yo no voy, te mango el jersey y se lo voy enseñando a todo el vecindario para que admire mi habilidad con las agujas, fíjate qué rechupiguay me ha quedado el diseño a rombitos de la sisa con lo jodido que es hacerlo, ¿eh? ¿A que soy genial? Si te dedicas a escribir, no voy, te robo el relato, o el poema, y se lo enseño al de la panadería a ver si le impresiono y consigo que me lleve a la cama. No, gente: eso no es sólo que esté feo. Es que es un delito. Porque a eso se le llama robar.

¿Que por qué? Porque a las cosas hay que llamarlas por su nombre. Un robo es un robo, y plagiar, hermosos míos, es ROBAR. ¿Que no? Mirad, facilito os lo voy a poner, para que lo entendáis. La RAE, que por muchas gilipolleces que haga sigue siendo la que pincha y corta en esto del idioma y que, hasta que se demuestre lo contrario, es la que dice qué significa qué cosa y punto y a tragar todos, dice lo siguiente:

robar.
(Del lat. vulg. *raubare, y este del germ. *raubôn, saquear, arrebatar; cf. a. al. ant. roubôn, al. rauben, ingl.reave).
2. tr. Tomar para sí lo ajeno, o hurtar de cualquier modo que sea.


Si existe algo llamado «propiedad intelectual», es porque aquello que sale de nuestro intelecto en forma de obras es NUESTRO. Si alguien coge algo que es de MI PROPIEDAD, entonces está cogiendo algo que no es suyo, que es MÍO. Así que me está robando. Sí, si pillas una frasecita de un relato/novela/ensayo/artículo que haya escrito yo y lo pegas en tu estado del Facebook sin decir que no es tuyo sino mío, joven padawan, ME ESTÁS ROBANDO. Y además hay otra cosita curiosa: la propiedad intelectual es del autor REGISTRE O NO LA OBRA. ¿Que no? Ojito:

Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril

Artículo 1. Hecho generador
La propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación.

Artículo 2. Contenido
La propiedad intelectual está integrada por derechos de carácter personal, que atribuyen al autor la plena disposición y el derecho inexclusivo a la explotación de la obra, sin más limitaciones que las establecidas en la Ley.

Artículo 14. Contenido y características del derecho moral
Corresponden al autor los siguientes derechos irrenunciables e inalienables:
1. Decidir si su obra ha de ser divulgada y en qué forma.
2. Determinar si tal divulgación ha de hacerse con su nombre, bajo seudónimo o signo, o anónimamente.
3. Exigir el reconocimiento de su condición de autor de la obra.
4. Exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación, modificación, alteración o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos intereses o menoscabo a su reputación.



Es decir, es algo irrenunciable: si yo escribo algo, es mío lo quiera yo o no. Así que, niños y niñas, incluso si os las prometéis muy felices porque lo que habéis copypasteado no está registrado, no os engañéis: aun sin ese registro, ese texto, ese dibujo, esa foto, esa canción, SIGUE SIENDO DE SU AUTOR. Así que cogerlo sin permiso y hacerlo pasar por algo vuestro SIGUE SIENDO ROBAR. Y a los que roban se les llama LADRONES.


Que ya está bien de tanta tontería. Que si supierais lo que cuesta sacarse las palabras de dentro, el esfuerzo físico, mental y emocional que supone escribir, las horas y horas que todos los que nos dedicamos a esto echamos delante del ordenador, las noches, fines de semana y horas libres que sacrificamos por escribir, se os caería la jeta de vergüenza sólo de pensar en intentar hacer pasar nuestras obras por vuestras. O quizá no, porque hay que tener muy poquita vergüenza para coger un texto, una ilustración, una canción, una foto de otra persona y plantarla en vuestro blog, o en vuestro tuenti, o en vuestro facebook, y esperar que todo vuestro rebaño de amigos se crea que lo habéis parido vosotros. Claro que sí, hombre: lo has escrito entre clase y clase, sentado en el váter mientras esperabas a que tus intestinos liberasen su contenido en prosa poética, no te digo lo que hay.


Vergüenza, coño. Si queréis la admiración de vuestro corrillo, escribid vuestras propias mierdas y dejad las nuestras en paz. O, mejor aún, aprended a tocar la guitarra y llevad a todas las nenas del insti al parque a tocarles canciones de Pablo Alborán («Es mía, es que estaba súper inspiradísimo ayer por la tarde, telojuro»), los grandes éxitos de Amaral y lo que surja detrás de un matorral. Igual ahí sí sois capaces de hacer algo vuestro. Aunque mi confianza en vuestras habilidades no sea excesiva, pero quién soy yo para juzgar la matorralidad de nadie.


Nota: las imágenes están sacadas de google, sin ningún ánimo mangante, mangador o manganeso ;)