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miércoles, 26 de septiembre de 2012

El Arturito

Andaba yo pensando en qué tema utilizar para actualizar esto, que ya se me han alargado demasiado las vacaciones blogueras (shame on me), y lo cierto es que me rondaban por la cabeza unos cuantos asuntos bastante curiosones, inquietantes, interesantes, emocionantes e incluso excitantes. Sin embargo, todos ellos son susceptibles de conseguir que medio mundo se me eche a la yugular y el otro medio se eche a la yugular de los que previamente se me han echado a la yugular, y como hoy estoy en modo buenrrollista he pensado: pues casi mejor un tema que no pueda suscitar polémica, ¿no? Pero, como no lo he encontrado, me he decidido por éste, que sí puede suscitar polémica pero, sinceramente, la polémica que provoque me importa más o menos tres cuartos de pepinillo en salmuera :P

Así que hoy voy a hablar de una de mis mayores fobias, de una cosita que, sólo con olerla de lejos, ya hace que se me pongan los ojos mirando pal cerebro y se me salga el páncreas por la boca de puro aburrimiento, horror, asquete, gangrena y aborrecimiento brutal. No, no me refiero al huevo (mi incapacidad para comer huevo no tiene que ver con los mismos motivos), me refiero a los mitos artúricos.




Hala, ya lo he dicho. ¿Ya hay polémica? ¿O tengo que esforzarme un poco más…?

Veréis, no es una cuestión consciente, o al menos no es un aborrecimiento provocado por mí misma en el sentido "ahora voy a odiar esto" del término. No es algo que yo haya decidido: es, como mi odio por el huevo, algo que me sale de natural, de los mismísimos adentros y las entrañas, sí, ahí, en la boca del estómago, bañadito de bilis. Pero es que NO-PUE-DO-SO-POR-TAR-LO (ni al Arturito ni al huevo), es superior a mis fuerzas. No puedo comer huevo porque me sienta mal y me sabe mal, no sé si una cosa está causada por la otra y cuál es la causa y cuál la consecuencia. Y no soporto al Arturito más o menos por lo mismo, pero en este caso mi aborrecimiento no viene de nacimiento: ha sido provocado por el hartazgo. Vamos, es como si a mí no me gustara el huevo porque me hubiera pasado veinte años desayunando, comiendo, merendando y cenando huevos. Y poniéndome mascarilla de huevo en el pelo. Y en la jeta. Y en los putos pies.

No, en serio. Es que me da por saco que me metan la misma puñetera historia a todas horas y por todas partes, y que cada dos nanosegundos salga una nueva adaptación cinematográfica, una nueva serie televisiva, un nuevo libro con “la verdad sobre” el puto mito de los huevos (sic.), un nuevo ensayo sobre el último descubrimiento megaultrasuperimportante que demuestra que bleh bleh bleh bleh. Doscientas mil películas, mil quinientas series, ocho millones cuatrocientos mil libros, veinte mil millones de ilustraciones, cuatro billones de cómics y la rana cantando debajo del agua. Con una espada digna de un rey, probablemente. La Rana del Lago, la llaman. O algo así. Sieeeeeempre lo mismo. Que tengo ya aborrecíos al Arthur-Arturito, al Lancelot-Lanzarote, a la Ginebra-Guinevere-Gwenwhyvar, al Merlin, a la Morgana-Morgan y a su puta madre en bicicleta. Que parece que no hay otra historia, cojones.

Y ya no sólo eso: es que encima de estar por todos lados, se cuelan donde se supone que no deberían estar. O sea, si me estrenan una peli que se llama “El rey Arturo”, pues ya sé de qué va a ir y huyo a toda prisa hasta encontrarme tan lejos de una sala de cine que un poco más y aparezco en otro espacio dimensional. Pero es que no, es que se esconden, los jodíos. Se agazapan entre las matas de cualquier peli, serie y libro y te saltan a la yugular cuando menos te lo esperas, jodiéndote el libro/peli/serie/comic entero y haciéndote desear que alguien le meta el mito al autor por el agujero de la inspiración. Que se ha convertido en un recurso tan fácil que es que ya los meten hasta en los putos anuncios de compresas, coño. ¿Que no? ¿Habéis leído El tapiz de Fionavar (Guy Gavriel Kay), Geralt de Rivia (Andrzej Sapkowski) o La rueda del tiempo (Robert Jordan), por poner sólo tres ejemplos? Pues veréis, yo sí. Porque son sagas de fantasía, y a mí me gusta la fantasía. Y estas tres sagas me gustan mucho, porque están bien escritas, bien llevadas, bien desarrolladas y los personajes me molan. HASTA QUE a los tres autores (que no tienen nada que ver, uno es canadiense, otro polaco y otro estadounidense, son de generaciones distintas, de estilos distintos, todo eso) decidieron joder sus propias sagas metiendo al putoarturo y a sus putosamigos cuando no venían a putocuento. El tapiz empezaba de coña, unos coleguis que se van a un mundo raruno muy lejotes a hacer El Bien de la mano de un viejo enigmático, al más puro Amo del Calabozo style, y cuando la cosa se pone ultrainteresante, de repente… ZAS!!! Una de las protas resulta ser la reencarnación de la Ginebra de los huevos, y claro, se encuentra con Lancelot y con Arthur, cómo no, y pasa lo miiiiiiismo de sieeeeeeempre, que hay un triángulo amoroso destructivo bleh bleh bleh. En La rueda, directamente hay un Artur Paendrag que fue supermegarey y unificó toda la tierra (que por supuesto no tiene nada que ver con Gran Bretaña, pa eso es otro mundo) y uno de los secun-protas se llama Galad y es un caballero que bleh bleh bleh. En Geralt de Rivia, al final, y así como de rondón y sin afectar para nada a la trama, aparece un Galahad de pronto a saludar con la manita desde su tabla redonda de los huevos. Y así cientos y cientos de ejemplos, La torre oscura (S. King), Esencia Oscura (T. Powers), Harry Potter (J.K. Rowling), El mundo es un pañuelo (David Lodge, La última legión (Valerio Massimo Manfredi))… en los que los chavales del Arturito no pintan nada y sin embargo ahí andan, como si no hubiera más personajes que inventarse que tuvieran que meter sieeeeeempre a los miiiiiiiiismos.

Que cuando un autor está carente de ideas parece que siempre tira del mismo recurso, copón. «¿Y ahora qué meto? Jo, la historia me está quedando un poco pobre… Enga, pues meto al Arturito y ancha es Camelot». Miraaaaaaaaaaaa que te tengo ya aborrecíoooooooooooooo ÒÓ que no puedo con él, de verdad que no, que está por todas partes, como en su época la amiga Gunilla von Bismarck. Y si no está con su nombre, está con el nombre de su primo el de Zumosol, pero viene a ser el mismo puñetero personaje. Me da igual que se llame Paco y su compañero del alma sea Pepe y su churri sea Lola, si la historia es la miiiiiiiiiiiiiiiiiiiisma y los personajes los miiiiiiiiiiismos. Ayns, qué hartazgo más grande y qué desazón más chunga. Y tanta culpa como los autores la tienen editores, productores, directores y demás fauna, ¿eh? ¿Qué pasa, que no hay historias nuevas que contar, que no hay mundos nuevos que explorar, que no hay personajes nuevos que conocer? ¿No hay nada nuevo bajo el sol? ¿Siempre tenemos que ver/oír/leer sobre el Arturito, el Lancelot, la Ginebrilla, la Morgana y el Merlin y toda su trascendencia? “Reinterpretación del mito” my ass, que siempre es lo mismo y como mucho cambia el punto de vista, en uno Morgana es malísima y en otro es una incomprendida, en uno Ginebra es una guerrera chunga sajona y en otro es una melindres rubinchi con carencias afectivas, en uno Arthur es un vejete cachondo y en otro es un joven guaperas y/o no tan guaperas, pero al final viene a ser la miiiiiisma puuuuuta histooooooooria. Y yo ya no la soporto ÒÓ

¿Que qué exagerada? Mis cojones treinta y tres, que diría aquél. Mirad a vuestro alrededor. La mayoría de vosotros vivís en España o en un lugar de cultura hispana, ¿me equivoco? Y, sin embargo, incluso en nuestra cultura se nos ha colado el Arturito de los mis carajos, como si no fuera un exponente de la cultura anglosajona que no tiene nada que ver con nosotros. Ah, que sí tiene que ver. Será eso, porque si no a ver por qué demontres hay referencias hasta en el escudo de Galicia gñññgñgñgñgñgñ. ¿Que la cultura anglosajona se nos ha colado enterita, y no sólo en este detalle? Es cierto. Pero incluso cuando hacemos gala de esa hispanidad molona nuestra preferimos meter un clon del Arturito en vez de, yo qué sé, meter la reencarnación del Cid Campeador o similar. Hasta cuando adaptamos el Quijote la cosa huele a artúrica que tira patrás… y yo lo siento, pero no soporto el olor a huevo cocido. Ni el olor a Pendragon. Es lo que hay.

No me entendáis mal. No estoy quitándole valor histórico/legendario/literario al mito artúrico, ni quiero negar que la influencia que ha tenido sobre la cultura actual es fundamental, y en especial sobre la literatura fantástica que tanto me apasiona. Sólo quería decir que todo eso me parece muy bien, pero que empiezo a estar hasta lo que no tengo de que siempre nos metan lo mismo como si fuera algo nuevo y novedoso: que sí, que la historia original tiene un encanto y una magia indiscutibles, pero cuando ves mil ochocientos millones de versiones a cual peor de la leyenda, llega un momento en el que dices “basta”. Que ya está bien, hombre. Que hay muchas cosas que contar, y que recurrir siempre a lo mismo es tan fácil, y tan pobre, que casi casi da hasta vergüenza.

Nota: Por supuesto, no pretendo faltar al respeto a quienes desarrollen estos mitos, ni poner en duda su calidad como autores, en el caso concreto de la literatura. Sin embargo, sí creo que esa calidad podría ser empleada en algo un poquito más imaginativo y un poquito más arriesgado. Just saying.

Edición post-mortem: acabo de enterarme de que el próximo año nuestro buen amigo J.R.R. Tolkien, que es algo así como el escritor zombie más prolífico del último siglo (:P), va a sacar nuevo libro, un poema inconcluso que recibe el sugerente título de "The fall of Arthur". Et tu, Tolkien T___T

17 comentarios:

  1. Gunilla, no te pierdes una... a qué me sonará a mí eso...
    Sin meterme con tus fobias y con tus filias, a mí que sí me gusta el huevo, me encantó el Tapiz de Fionavar. Y no me sobraba ningún personaje. solo la (spoiler) muerte de Diarmuid, que aún me hace llorar cuando lo releo. No sé, yo diría que la historia de un trío amoroso es mítica y eterna, probablemente haya historias parecidas en otras culturas, solo que esta ha trascendido más. También es difícil hablar de un trío sin que salga, precisamente por eso, la comparación o analogía.

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  2. Pero no era un "trío al que se pudiera comparar": eran ELLOS. En cuerpo y alma. Con sus mismos nombres y su misma historia.

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  3. He de reconocer que a mi el final de Geralt no me gustó tanto como el resto de la saga por culpa de lo que comentas ^_^u

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  4. Hola

    Y yo que pensaba mandarte mi última novela de 1000 páginas (en DIN A4) sobre mi visión personal de mito artúrico para que me la valoraras... Vaya... Has herido mi corazón del mismo modo que Ginebra y Lancelot hirieron el de Arturo. :( La mía es una versión adaptada a los tiempos actuales y la corrección política, que narra las aventuras de la Reina Artura, que cuenta con la ayuda de la Maga Merlina y tienen que luchar contra el brujo Morgano. Ginebro, el prometido de Artura acaba descubriendo que es homosexual, como Lancelot (que por eso no cambia de sexo) y se fugan los dos. Finalmente, en la batalla final, Mordred mata a Artura. Y, aquí viene lo mejor... Resulta que Mordred se quita el casco y todo el mundo descubre que era Mordreda, que instaura la República de Camelot. Y todos felices.

    Un saludo.

    Juan.

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  5. xD xD xD Resérvame un ejemplar jajajajajajajaja

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  6. Totalmente de acuerdo. Es increíble como una historia escrita para satisfacer a los reyecitos normandos ha conseguido trascender tanto. Para mí El Cantar del Cid tiene chicha de la buena y no se explota tanto. Ahora que el libro basado en todo esto que me encantó fue "Un yanki en la corte del rey Arturo", eso sí que es desmontar un mito.

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  7. Yo uso a Merlín en una historia. Pero no con Arturo ni con su mujer y su amigo/enemigo. Ni con nadie de las leyendas artúricas. Solo lo uso porque es mago. ¿Quién sabe? Quizá esté bien usado. O quizá no. Pero te comprendo. =)

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  8. No dejes que mi odio te coarte. Come huevo cuando quieras jajajajajajaja

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  9. Pues mira que a mi el mito arturico original, sobretodo los nordicos (que es como un San Jordi a la inglesa) me encanta. Odio, como tú, las adaptaciones pastelonas y "caca" que se han hecho de este mito, que acaba por parecerse más al Cid, que al mito arturico de las tierras norteñas. (Si, Arturo era un norteño, de esos peludacos y con pieles).

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  10. Lo primero, disculpame la ausencia de tildes; este teclado no las tiene.
    En el gusto personal no manda nadie, y has reconocido que tu anti-arturismo es totalmente personal, asi que con eso no me meto. Pero creo que te has pasado un poco descalificando una obra que resulta ser fundamental en la literatura de Occidente. Y llamarla "inglesa" o "propia de la cultura anglosajona" es simplificar demasiado. El mito arturico es valido para toda la cultura europea desde la Edad Media; cumple la misma funcion que los mitos sobre Troya tuvieron en la cultura grecolatina.Cuando un autor decide retomar este tema, no lo hace por "pereza" ni "falta de originalidad"; lo hace porque esta historia sigue viva en el inconsciente colectivo y sigue siendo fuente de inspiracion para muchos. ¿Colonialismo cultural? No. Desde el principio esa historia trascendio su ubicacion original y se expandio por Europa, incluyendonos a nosotros. Otra cosa es que, por supuesto, el gusto personal de un autor le lleve a intentar añadir algo propio a la Materia de Bretaña o prefiera escribir una novela sobre la Guerra Civil. Ambas son igualmente validas y yo, personalmente, me quedaria con la primera.

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  11. Hace dos minutos te hice un comentario anonimo porque le di sin querer al boton equivocado. No pretendia esconder mi identidad; en Asshai me conoces como Daenerys de la Tormenta.
    Un saludo

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  12. Muy buenas =) y bienve, seas quien seas ;)

    Creo que no has leído el inicio del último párrafo. Ahí dejo bien claro que no quiero menospreciar ni vilipendiar el mito en sí, como tal, ni su origen, ni su historia completa, ni arrastrarlo por el fango: de hecho, reconozco no sólo su influencia sino su importancia vital en un género que no sólo me apasiona, sino que es el centro de mi vida, que para eso lo he dejado todo para dedicarme a escribir fantasía.

    Por otra parte, el hecho de que yo considere que un escritor o cineasta adolece de falta de originalidad cuando utiliza lo mil veces utilizado no significa que piense que eso se limita a los mitos artúricos: sólo significa que en este caso yo me estaba refiriendo a ellos. ¿Guerra civil, dices? No me has oído hablar de la uniformidad de las novelas premiadas en el Premio de Novela Juan Pablo Forner de Mérida, por ejemplo, o de los argumentos de las películas españolas. Tanto como considero que los mitos artúricos están sobreexplotados, considero que la Guerra Civil española y la posguerra se hallan en el mismo caso. Del mismo modo, no soporto las modas literarias y cinematográficas: por ejemplo, aborrezco el hecho de que de repente todos los libros sean de zombies, al igual que hace algunos años aborreecía que todos los libros fueran de vampiros, o novelas negras escritas por suecos, o conspiraciones vaticanas con Leonardo DaVinci como superhéroe histórico. Sin embargo, en este caso no estaba hablando de las modas en general, sino de los mitos artúricos en particular, que son una moda que, curiosamente, no pasa de moda.

    ¿Que no todos los que escriben sobre los mitos artúricos son perezosos o carentes de imaginación? Por supuesto que no. Ni siquiera la mayoría. También eso lo dejo bastante claro: no quiero denigrar a nadie en esta entrada. Pero sí creo que es muy fácil, que requiere menos esfuerzo escribir sobre algo ya conocido, ya desarrollado, ya hecho miles de veces, una historia y unos personajes que SABES que el lector/espectador ya conoce y por tanto tienes que hacer menos esfuerzo para conseguir su implicación emocional en TU historia. Dicho de otro modo, un escritor tiene que currárselo muchísimo menos para que sus lectores "sientan" su novela/guion si utiliza al Arturito, a la Ginebrita y al Lancelotito que si les presenta unos personajes completamente nuevos y desconocidos en un mundo completamente nuevo y desconocido. ¿Que es algo completamente válido? Por supuesto que sí. ¿Que es más fácil? También. ¿Que es MI opinión personal y subjetiva, y objetivamente hablando no puedo decir nada en contra de esos autores por elegir esa historia en vez de crear una nueva? Puedo decir que no es una historia nueva y que el autor tiene que hacer menos esfuerzo a la hora de contarla y a la hora de conseguir la implicación del lector/espectador. Eso es objetivo. Subjetivamente, mi opinión es que el mito original mola mucho y ha tenido una influencia gordísima en nuestra cultura, pero hay otras muchas historias que contar. Y lo mucho cansa, o al menos ME cansa, y estoy harta de que siempre me repitan la misma historia en vez de contarme una nueva. Eso es subjetivo.

    Lo cual no quiere decir que no sea válido. Sólo quiere decir que es lo mismo ;)

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  13. Oh, no había visto tu segundo comentario :D hola, Daenerys ;)

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  14. Daenerys de la Tormenta9 de octubre de 2012, 10:05

    Hola :)
    Te sigo respondiendo, ahora que tengo tiempo. Te he leído todos los párrafos, créeme, y sé que lo que dices no pretende ser más que una opinión personal, pero aún así creo que has sido un tanto injusta. Y, por cierto, hice la referencia a la Guerra Civil adrede (yo tampoco soporto esa moda literaria).
    Te contesto a tu última intervención aunque sin pretender convencerte, claro. Para mí no es más fácil, sino más difícil, usar un tema tan conocido en lugar de crear un mundo/personajes nuevos. Es cierto que el "background" ya te lo dan hecho, pero resulta que precisamente por eso resulta más difícil añadir algo nuevo o algo válido. Y si lo consigues, la tuya es una aportación que se suma al conjunto, como una faceta más del diamante que otros han empezado a tallar.

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  15. Creo que no nos vamos a poner de acuerdo xD puede ser cierto que haya que estrujarse las meninges para encontrar "otra vuelta de tuerca", pero personalmente sigo creyendo que es muchísimo más difícil y trabajoso crear nuevos personajes, escenarios y situaciones de la nada, darles entidad y forma y conseguir (lo más difícil de todo) que el lector se interese tanto por ellos como para que le importe lo que suceda después. Algo que, al emplear personajes y situaciones y escenarios ya conocidos por todos, lo tienes hecho desde el principio. Para entendernos, me parece mucho más fácil decidir escribir una novela en la que "pasa todo eso que todos sabemos y además cuento que (por ejemplo) Ginebra es la hija perdida de Merlín", que escribir una novela en la que tengo que presentar veinte personajes, cuatro ciudades, el pasado y presente de los veinte personajes y las cuatro ciudades, desarrollar sus personalidades, inventarme una historia original y encima conseguir que el lector se interese por la historia y por los personajes.

    Obviamente, es una generalización, como todo. Hay obras basadas en los mitos artúricos con un curro detrás impresionante. Hay novelas originales que son de risa por no decir otra cosa ;)

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  16. Daenerys de la Tormenta19 de octubre de 2012, 9:54

    "The fall of Arthur" by Tolkien! Bieeeeeeen!

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