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lunes, 9 de enero de 2012

Sí, bonita: es delito. Y además está feo.

El lindo título de la entrada viene por un tema que me viene a mí rondando por la cabeza desde hace ya unos cuantos años: se trata del plagio, en este caso literario. Una palabra fea para una práctica fea que a mí, personalmente, me hace pupita física cada vez que la oigo.

Está claro que todo esto da pie a la polémica. ¿Por qué? Pues porque uno de los temas que más guerra están dando últimamente es el de la afamada Ley Sinde y la no menos afamada futura SOPA, las reglas con las que los políticos, aunados con la industria (discográfica, cinematográfica, televisiva, editorial), intentan conservar un modo de hacer las cosas que las nuevas tecnologías han dejado obsoleto. No voy a dar mi opinión acerca de las leyes en concreto, puesto que ya han corrido ríos de tinta de gente mucho más informada que yo al respecto (reconozco que sólo les he echado un ojo aturdido por encima y después las he apartado de mí con gesto horrorizado): baste decir que estoy convencida de que la industria TIENE que evolucionar, del mismo modo que evolucionan los hábitos de consumo marcados por la evolución de las tecnologías. Sin embargo, y aunque esté estrechamente relacionada con el tema, esta entrada no va por ahí.


Creo que hay que distinguir muy bien una cosa de la otra. Cuando hablamos de plagios no estamos hablando de piratería: no es lo mismo mangar un texto para leerlo sin pagar que mangar un texto para decir que es tuyo y recibir el reconocimiento y, en determinados casos, el pastarrancaco que puedas ganar con él (dos duros y medio, pero hay gente que se arriesga a la cárcel y la ignominia y el oprobio por mucho menos…). Si yo, ejemplo completamente al azar y sin ningún tipo de intencionalidad, me descargo un libro de Lucía Etxebarría, lo meto en mi e-reader y me lo leo sin pagar, eso se considera piratería. Si yo me descargo ese libro, le planto mi nombre en la portada y lo vendo diciendo que es mío, eso es plagio. Y robo. Y una putada, y encima gilipollesca, dicho sea de paso.

Así que no confundamos ;) robo es robo, piratería es piratería, plagio es plagio. Y plagio es robo. Y de plagio es de lo que yo venía a hablar, porque hoy me ha dado por ahí y porque he recordado lo que le sucedió hace algunos meses a un camarrrada de armas, de nombre Gandalf, que un “buen” día descubrió que alguien había pillado un relato suyo y lo había colgado en una web sin molestarse en decir de quién era el relato, haciéndolo pasar por suyo (del dueño de la web, se entiende). A raíz de aquello tanto él como otros muchos camarradas descubrieron que en la red hay ya una tradición en esto del hurte de textos literarios, de blogs, fotologs, webs, etc: mucha gente que coge, copia, pega, y se queda más a gusto que un arbusto, oiga, y a recibir comentarios de los colegas alabando su destreza con el teclado. Y si les dices algo, te responden mandándote a Cuenca sin trasbordo O_O pero qué me estás contando. ¿Que no? Echadle un ojo a esta entrada del blog de la camarrrada Jane Eyre, en el que denuncia en concreto este caso de Gandalf (si luego visitáis el blog entero, veréis que no es un caso aislado ni mucho menos): http://nodeberiascopiar.blogspot.com/2010/11/tagesita-o-el-colmo-de-lo-absurdo.html Aquí están las reacciones de los insignes weberos a la denuncia de que el texto no era suyo sino de Gandalf. Leed, y flipad a cuadros escoceses de colores primarios.

Los pelos de picos pardos, ¿verdad? Pues sí, así viene la cosa y así se la estamos contando. Perlitas como que las palabras no tienen dueño, como que a quién le importa el autor si lo importante es el texto, como que de qué vamos al intentar reclamar que se ponga la autoría del texto… Un WTF en toda regla, pero que está tan extendido que ya la gente ni siquiera pestañea. Oh, guay, un relato molón, lo pongo en mi blog y seguro que Paquito (perdón, Pakito) se orina encima al leerlo y me hace ojitos al salir de clase de Educación para la Ciudadanía. Con lo fácil que es seleccionar, darle al botón derecho, copiar y luego pegar… ¿Que el texto tiene un autor? ¿Y…?

Pero vamos a ver, almacántaro: si tú mismo te molestas cuando alguien tecopia un estado del Facebook, ¿cómo no te va a joder que te manguen un relato que has tenido que sudar? ¿Estamos tontos? Que no digo yo que no lo pongas, que si el relato estaba colgado en Internet y accesible a todo el mundo digo yo que se podrá coger y poner en otras webs, y que probablemente el autor estará encantado de que lo hagas, pero ¿sin decir de quién es? ¡Que ese texto lo ha escrito él, y probablemente le habrá costado un enorme esfuerzo intelectual, psicológico y físico, cosa que quizá a los que no sabéis ni escribir “qué” como corresponde a lo mejor no os entra en la cabeza! ¿Qué os habéis creído, que escribir es como cagar, hala, voy dos veces al día al baño y expulso un relato haciendo un breve esfuerzo muscular?

Ya, vale, lo sé. Me exalto. Me pongo furiosa y rabiosa y me ataco y me da un mal de nervios. Me cabreo, para entendernos. Pero es que todo esto me recuerda a lo que me sucedió a mí hace años (concretamente creo recordar que fue en 2006, si mi memoria no me falla, aunque la cosa venía de antes). Cuando salió publicado en inglés el sexto libro de la saga de Harry Potter (2005), esta servidora tenía tantas ganas de ver terminada la historia, de saber cómo acababa, que tuvo la genial ocurrencia de escribir un fan-fiction con el final que consideraba más probable. Era un modo de quitarme de encima el ansia y, además, una forma de probarme a mí misma: ya sentía yo los picores de querer escribir, y quería saber si era capaz de terminar una novela. Y lo hice, y la colgué en una página dedicada precisamente a eso (www.fanfiction.net). Evidentemente, lo único que pretendía con aquello era escribir, pasar un buen rato y, si era posible, hacérselo pasar al que, como yo, tuviera tantas ganas de conocer el final de la saga como para leer un fic. No se puede cobrar por escribir un fic: los personajes, el mundo, la historia que hay detrás no son tuyos. Otra persona pensó de un modo algo distinto: lo bajó de Internet, lo publicó y lo vendió en varios países de América Latina y, por las informaciones que me llegaron en aquel entonces, debió venderse como pan caliente, porque se habló de ello mucho, muchísimo, tanto que incluso J.K. Rowling se puso en contacto indirecto conmigo a través de una web de Harry Potter para preguntar si era yo quien estaba vendiendo el fic para tomar medidas legales. Obviamente la respuesta fue no, y no tuve ningún tipo de problema legal, porque yo sí sabía que no podía comerciar con algo que no me pertenecía, que era el mundo de Rowling; sin embargo, lo que picó de toda aquella historia no fue que alguien se lucrase a mi costa (yo lo había escrito) y a costa de Rowling (ella había creado los personajes, el mundo, la historia). Lo que picó fue que alguien hubiera robado aquella historia que yo había escrito con mucha ilusión y con mucho esfuerzo, y estuviera vendiéndola como si fuera suya. Porque aquello podía llamarse “fic”, pero en definitiva era mi primera novela.

Veréis, creo que esto ilustra muy bien eso que a veces no es tan evidente como a nosotros nos puede parecer, y es el hecho de que los derechos del autor no se limitan exclusivamente al pastarrancaco que mencionábamos antes. Con todo el asunto de las sindes y sopas da la sensación de que los creadores artísticos (literarios, musicales, cinematográficos, plásticos) sólo vamos a por el arrasque económico, pero no hay nada más lejos de la realidad (vale, sí, todos queremos comer, qué coño, tanto los que estamos en contra como los que están a favor de las nuevas normativas). Cuando uno da a luz a una obra artística, lo más importante, al menos para mí —y de verdad creo y espero que para la mayoría también—, es que esa obra es tu niña. Tu hijita recién nacida. Y si alguien se lleva a tu hijita y dice que es suya, eso duele y mucho. No porque ya no vayas a poder ganar dinero con ella O_O sino porque te ha costado sangre, sudor, lágrimas y un enorme esfuerzo parirla, y no es justo que otro se lleve el reconocimiento y la posibilidad de enseñarla en el parque y decir “¿A que me ha salido guapa?” Oiga, sí, es guapa, pero no es suya, es MÍA. Me he dejado no sólo un enorme esfuerzo en ella: me he dejado un cachito de mi alma. ¿Me robaría usted el alma y diría que es suya…? Pues eso.

De lo que se trata, supongo, es de saber valorar el trabajo y el esfuerzo de los demás. Y conste que en este caso no estoy, como dije al principio, hablando de piratería —que no tiene nada que ver con el plagio— ni de retribuciones monetarias: estoy hablando de conciencia. Y de que, aunque yo no vaya a cobrar un duro por un texto (como sucede en el 95% de las cosas que escribimos), lo he escrito, me he dejado ahí una parte de mí, es mi horrocrux XD, y no es justo que otra persona me lo sise para darse aires (en el mejor de los casos) cuando el único esfuerzo que le ha costado es hacer “click” en el ratón.






Nota al margen: las imágenes están todas sacadas de Internet, y evidentemente no son mías ni muchísimo menos. El problema es que las he sacado de Google Imágenes, y no hay manera de encontrar el nombre del autor original :(

17 comentarios:

  1. Lo de gandalf aún lo recuerdo, fue increible O_o. Lode tu fict es que me lo cunetas y me entra la risa XD. Es que todo en sí es absurdo (y encima que te cargan con el muertoy eres también víctima). Xa-LFDM

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  2. Efectivamente, lo de copiar material ajeno está muy extendido en la red (y curiosamente, la mayor parte se da en suramérica). La peña no tiene reparo ni vergüenza algunos en fusilar cualquier artículo que vaya con la temática de su web o blog (de hecho he visto algún caso de blogs copiados enteros). A mí me ha pasado un puñado largo de veces. He protestado unas cuantas, y lo más triste es que van de víctimas, como si robarte fuera un favor y tú un flipado que se cree dueño del mundo. Algunos son tan cutres que te roban las imágenes... pero sin guardarlas, enlazándolas, con lo que chupan tu ancho de banda. Así los pillé (por el aviso de referencia), porque luego habrá decenas que sólo copien texto, y para encontrarlos tendría que buscar por frases en google y paso de llevarme disgustos.

    Y lo mío es una mierda de blog, pero los hay con la cara de copiar libros (como la Lucía Etxebarría, hipócrita donde las haya).

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  3. El problema es que la gente ni entiende que sea algo malo ni entiende que pueda tener consecuencias... y así nos va =(

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  4. Lo que más me impresionó fue alguien pudiera pensar que no importa el autor, solo el texto, como si los textos se escribieran solos. ¡Increíble!

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  5. Completamente de acuerdo camarrrada XDD. De lo que más me alegro de haber creado el blog (en un arranque de indignación compulsiva y un aydiosmioestonopuedeserverdad)es de que queden al descubierto las razones de los plagiadores porque, la verdad, la imaginación no me daba para tanta excusa suculenta como hemos visto.

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  6. Si lo piensas bien, da para una novela negra/cómica de las buenas, buenas xD ¿La escribimos entre todos...? =)

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  7. ¡Buenas!

    Acabo de llegar a tu blog gracias a una serie de rebotes que empezaron hace una semana. ¿Casualidad? ¿Azar? ¿Despiste? ¡Quién sabe! La cuestión es que he aparecido por aquí y me he entretenido a mirar algunas de tus entradas. Ésta última (escribo "ésta" con tilde, porque no estoy de acuerdo con las normativas de la RAE, y que acabaré claudicando muy a mi pesar), me ha sorprendido mucho. Sabía que el tema de los plagios estaba presente, pero no de esta manera. Además... con una simple prueba ortográfica, cualquiera se daría cuenta que no lo han escrito ellos. ;)

    Más abajo, en otro post, el de los interminables géneros literarios, me ha llamado la atención cuando nombras el "cyber-punk". No soy muy fan de la literatura fantástica (yo encasillaría el "cyber-punk", tal y como lo entiendo, en ese tipo de género), pero cuando era un pequeño guaje, debía tener seis o siete años, cayó en mis manos el primer contacto con la moda "cyber-punk" en BD. Era un tomo de una serie llamada CIMOC (creo recordar), una revista donde había un dibujante que me encantaba, y que hacía salir en sus historias a los "cyber-punks" de aquella época. Por cierto, uno de los personajes de ese cómic era clavadito a Morpheo de Matrix. En fin...

    Total, que no quiero alargarme demasiado escribiendo cosas fuera de lugar. Hoy he descubierto un blog interesante que voy a seguir a partir de ahora.

    Espero que no te moleste mi intrusión. XD

    Un saludo.

    Hell.

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  8. Primero, ¡hola! :) Que leo tu blog normalmente pero nunca me paro a comentar y estoy cambiando esos hábitos.

    Segundo, soy fan de esta frase: "¿Qué os habéis creído, que escribir es como cagar, hala, voy dos veces al día al baño y expulso un relato haciendo un breve esfuerzo muscular?"
    Porque joder, es verdad. No es la primera vez que me encuentro con lo de "si escribir es muy fácil, eso lo hago yo en cero coma tres". Ya ves, si es que hasta tendrían suerte de lo tontos que son u_u

    La verdad es que por cosas como estas, soy muy desconfiada en la red, sobre todo para dejar los relatos a alguien o subirlos a la nube. Claro, eso hace que no me conozca nadie, ¡pero imagínate! El otro día hablaba del plagio también en mi blog, por el caso de un chico al que le robaron su novela y se empezó a vender en otra editorial... ¡¡y ya iban por la segunda edición!! Y el autor falso hablando del libro como si fuera suyo, todo genial. Total que puso una demanda y me parece que después de un año fatal le dieron la razón. Sí, pero el daño ya está hecho. ¿Qué hizo el autor durante ese año, viendo cómo otro se estaba aprovechando de él? Tanto igual la editorial. Te dejo el link ( http://www.elpais.com/articulo/portada/copiar/novela/salir/triunfante/elpepusoceps/20111225elpepspor_10/Tes )por si quieres leerlo, que me explico fatal.

    De normal creo que los escritores de verdad saben lo que cuesta crear una novela y no copian a los demás porque no quieren que eso se vuelva contra ellos. El problema es cuando entran en juego los parásitos que quieren vivir a costa de otro. Estoy segura de que todos los escritores estamos de acuerdo en esto :).

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  9. Hell, Sparda, bienvenidos =) sentaos, poneos cómodos, hay coca-cola en la nevera... Ya conocía el caso del chaval al que le plagiaron la novela, la verdad es que me parece un espanto. Por eso siempre registro todo lo que escribo: más vale prevenir que curar...

    Por cierto que yo también leía a veces la revista CIMOC, mi hermano era fan y la traía a casa con puntualidad germánica =)

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  10. Buenas hermosa. Escribo por decir algo, que leo lo que pones y demás. que me debes algunas cosas :bt: de esas de rejuntar letras (ah no, que eso es lo que hago yo) y que como decía el filósofo (Wittgentein, no Aristóteles) "si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio, cállate" pues eso, que cito cumpliendo escrupulosamente la Ley de Propiedad Intelectual de España recordando que la cita es legal, pero no puedes citar 400 páginas, que eso es otra cosa.

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  11. ¿Que yo te debo qué? Si la novela está terminada, pero le falta una escena cumbre que tiene que escribir mi apañera y lleva en paradero desconocido desde el puente de la Consti y la Inma... O lo que viene a ser lo mismo, te esperas, impaciente, ansioso, concejal, prosaico :P :P :P :P

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  12. Totalmente de acuerdo. Y cuando saques una imagen de google images, pon enlace a la página de donde la sacaste. Debajo de la imagen arreas: fuente. Y enlazas a la página de donde la obtuviste.

    Si tú dices: "este dibujo de Hulk lo encontré en google images en un blog de paquito, y no tengo ni idea de quién lo hizo pero mola", por lo menos NO te arrogas los derechos morales de su creación. Lo ha hecho otro, a ti te ha gustado, si quiero buscar al autor puedo... Y el autor si te busca puede decirte: "hola, soy John Romita, ¿me pones el nombre debajo del Hulk, y el vínculo a mi página?"

    En cuanto a lo de "lo importante no es el autor, sino el texto"... ¡Serán JETAS! ¡Si lo importante es el texto, ¿por qué dices que es tuyo, cacho cabrón?! Porque "mola" ser capaz de hacer esas cosas, ¿o no?

    En serio, esto es algo que me puede. Si a alguien le gusta algo que he escrito, ello me llena de orgullo y satisfacción, como al rey. Pero si alguien me diera la palmadita en la espalda y dijera "cómo me ha molado tu novela, "la elegida de la Muerte", qué pasote"... A mí eso no me llenaría NADA. Yo por lo menos no obtendría satisfacción personal ninguna de los logros de otro. Bueno, si tengo hijos, de los suyos probablemente sí.

    Tremenda la historia, por cierto, del chaval al que le robaron la novela... Yo gasto Safecreative cada vez que cambio una coma en mi manuscrito, pero lo que me parece tremendo es que antes de enviar a editoriales no se dejara los 12, 16 o 20 euros (no sé por cuánto va) que cuesta el registro en la propiedad intelectual. En fin, espero que le fuera bien, por lo menos... Pero qué gran putada y qué angustia y qué cabreo ha tenido que pasar, pobre.

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  13. Por cierto... totalmente de acuerdo al respecto del cariño que se le tiene a la obra, y en lo poco que quienes no escriben respetan a los que lo intentamos. Llevo dos o tres años atascada con mi novela, y me cuesta sangre, sudor, lágrimas, y tiempo de descanso, deporte y sueño hacer avanzar un paso a mis personajes.

    El próximo que me diga que Martin es vago, que eso que cuenta de reescribir y reescribir es mentira, que no es tan difícil... se traga mi copia impresa de Dance con salsa barbacoa. Yo he separado a tres personajes (tres, ¿eh? Que no hablamos de un libro coral como Canción), y me estoy volviendo LOCA para sacarles adelante. No me quiero imaginar el cacao mental que tiene que tener Martin encima. Para que luego vengan otros a llamarte "vago" o a decir que "eso lo hago yo en una tarde". En una tarde, el 90% de los mortales no puede ni siquiera escribir uno de Dan Brown o de Stephenie Meyer. Y esos son los facilitos y simples. Que como intentes meterle enjundia al tema te pueden dar meningitis o depresiones recurrentes...

    Es que me mata. Nadie ve a una gimnasta dando tres volteretas y dice "eso lo hago yo en una tarde". Pero escribir saben todos. Qué cosas...


    Y como tema aparte, me ha cabreado:
    ¡No me puedo creer el consejo imbécil que dio la Rosa Montero durante AÑOS! ¡Hay que ser cretino para decir ESTO!

    A lo largo de los años, muchos escritores principiantes me han preguntado si deberían registrar sus manuscritos inéditos en el Registro de la Propiedad Intelectual. Yo siempre les contestaba que no hacía falta y que si publicaban el libro la editorial ya se encargaba de ello.

    Espero que ninguno haya sido tan idiota como para hacerle caso... ¿Y si el dueño de la editorial tiene un sobrino que quiere publicar? O más común aún: el dueño de la editorial tiene un famosete que quiere publicar, cuyo nombre venderá mucho, y necesita un negro... ¡Novela gratis y sin pagar al negro!

    En serio, vaya consejo más IDIOTA, confío en que nadie le hiciera caso, o en que por lo menos tuvieran la sensatez de autoenviarse el libro por correo, fotocopias a los amigos, etc... Porque si no...

    Cuántos casos habrá que no se hayan pillado... Joder... me ha dejado helada la Rosa Montero. Cuánto daño puede hacer un mal consejo...

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  14. Es pavoroso lo el "Caso Gandalf", por el "fondo" y por la "forma", madredelamorhermoso O_O

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  15. Hola

    Hacía tiempo que no me pasaba por tu bitácora. Leer tu entrada me ha hecho recordar un montón de reflexiones sobre este tema que llevaban unos meses dormidas por ahí.

    De entrada, me ha gustado mucho el artículo y sí, efectivamente, el plagio es algo bastante grave, tanto que se considera un ilícito penal, o sea un delito. La piratería no es delito, pero sí un ilícito civil (denunciable y juzgable, pero por la vía civil). Por supuesto a mí, como aficionado a juntar letras, el plagio es algo que no puedo soportar.

    Tú misma has dicho que hay que separar los derechos morales de los patrimoniales, aunque ambos son derechos de autor. Coincido que es peor el plagio que la piratería, pero ambos son malos. Porque podemos estar de acuerdo en que el modelo de explotación de las obras literarias tiene que cambiar, pero lo que no vale es decir que como tiene que cambiar, la piratería se perdona pero el plagio se persigue. Pues no, porque en ambos casos se va contra la voluntad del autor. Que pensemos que un autor hace mal no queriendo que nadie lea su obra por menos de 10 euros, no nos autoriza a piratearla. Otra cosa es que el autor quiera poner su obra gratis en Internet libremente. Ahí no hay violación posible de derechos. Pero si el autor no quiere...

    Y lo digo porque se ha hablado en aquella bitácora plagiadora de denunciarla. Me parece genial. Pero luego no nos quejemos que los poderosos quieran usar también la legislación contra los que violan derechos patrimoniales.

    Podremos presentar mil argumentos diciendo que la piratería es algo así como una manifestación del derecho al disfrute de la cultura. El problema es que los plagiadores del estilo de esta web pueden presentar argumentos muy convincentes. Y que del mismo modo que nos asustamos de que la ley pueda cerrar una web de descarga sin garantías legales (sin intervención judicial) nos deberíamos asustar de si cierran sin respetar los derechos de los infractores una web de plagios.

    Por ejemplo. Cuando los plagiadores dicen: "yo digo que cojo estos textos de internet, no me los estoy atribuyendo". Pues... antiguamente, cuando no había internet, si en un texto no ponías el autor, era difícilisimo saber de quién era. Hoy en día, si está en Internet, basta poner varias frases en google y te saldrá el sitio original y el autor. Yo no estoy de acuerdo, pero un juez podría considerar que las nuevas tecnologías en estas circunstancias impiden el plagio y no cerraría esa página, porque no hay delito, sólo un uso indebido de la obra para un beneficio propio no económico. Un ilícito civil casi imposible de perseguir, porque, del mismo modo que no es admisible (porque es falso que una descarga ilegal = una venta perdida) el lucro cesante provocado por la piratería, tampoco sería admisible protestar porque la página se beneficia indirectamente de tener allí mis obras colgadas, porque, ¿qué daños y perjuicios le pides?, ya que en una demanda civil hay que cuantificarlos. Por mucha rabia que nos dé a los autores.

    Ellos dicen que no importa el autor sino el texto. Otros dicen que pones un vínculo para que la gente se descargue gratis tu libro puesto a la venta, te están haciendo un favor. No lo veo razonable en ningún caso.

    Y es que la consideración de que el trabajo de un autor al crear un libro (o desarrollar una web o un programa) no es lo que vale (lo consigues gratis en Internet) a quien beneficia, paradójicamente, es a las grandes empresas, que son las que tienen medios suficientes para explotar servicios accesorios a la creación cultural ("merchandising", ediciones de coleccionista, etc...). Y esta idea, de que escribir es algo que no cuesta trabajo, es la auténticamente peligrosa a todos los niveles.

    Un saludo.

    Juan.

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  16. Entiendo el punto de Juan y es muy interesante. Tiene razón en que piratería y plagio son ilícitos y tiene razón en que en ambos casos se va contra la voluntad del autor. Pero en el sistema social se valoran los actos de acuerdo al impacto que tienen. Por algo unos son ilícitos civiles y los otros son penales: porque unos son considerados más graves que otros. Si ambos fueran igualmente considerados, ambos serían de la misma naturaleza y no habría discusión. ¿Que me afecta si se descargan mi obra sin comprármela? Sí, claro. Me quitan dinero (supongamos que la estoy vendiendo). Sin embargo, mi obra sigue siendo mía y de alguna manera puedo recuperarme por otro lado. Pero si me quitan mi autoría, ¿de qué manera me recupero? No solo pierdo dinero, pierdo mis ideas, mi trabajo, el reconocimiento social, el prestigio, todo. En el ilícito civil la cosa se reduce a un asunto de dinero. En el ilícito penal se afecta muchas áreas. Por eso uno es más castigado que el otro. Por eso uno es peor visto que el otro. Por eso uno es perdonable, y el otro no. Por eso un autor puede perdonar la piratería, pero no el plagio.

    Ahora supongamos que una ley castiga de igual manera al autor de un ilícito civil que al de un ilícito penal: supongamos que la ley castiga igual al que incumplió un contrato de obra y al que robó la mercadería de un negocio. ¿Tiene proporción social? ¿Puedes afirmar que está bien, moralmente, que alguien que no terminó un trabajo sea castigado con cárcel al igual que un ladrón o un asesino? En una sociedad así, ¿dónde están los equilibrios?

    De ahí que hay que mirar ciertas leyes con sospecha, pues puede ser que no estén interesados en resguardar realmente los derechos de autor, sino más bien en proteger los grandes intereses pecuniarios de los poderosos y como resultado tengamos muchos castigos desproporcionados -e injustos- para infractores menores.

    No es esta una apología de la piratería, por supuesto. No estoy de acuerdo en que se descarguen gratuitamente obras que están siendo vendidas por sus autores o que alguien pueda utilizar mis obras sin que me haya pagado por ellas. Pero distingo muy bien esa acción de quien me quita la autoría. Pienso que debemos tener los ojos abiertos cuando juzgamos los actos ilícitos y saber distinguir entre lo que es justo y lo que es excesivo, entre la proporcionalidad y los actos despóticos.

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  17. Hola a todos, gracias por comentar mi historia y darla a conocer. Mil besos a todos

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