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domingo, 29 de enero de 2012

Qué dices, si ya no hay discriminación...

(Léase el título con un conveniente gesto realizado con los ojos, orientando el cristalino hacia el interior del párpado superior). Vale, quizá con la que está cayendo por todas partes este tema pueda parecer ‘fuera de onda’, pero ¿quién dice que por el hecho de que nos preocupe una cosa no podamos preocuparnos por otra? A mí esto me preocupa. ¿Por qué, si no me toca directamente? Una cosa es que protestes cuando ves que hay discriminación hacia las mujeres, colectivo del que sí formas parte, y otra que pongas el grito en el cielo cuando se meten con los gays, con lo hetero que tú eres, Virginia… Bueno, pues no. A ver si ahora sólo vamos a poder protestar cuando se meten con nosotros. Y qué queréis que os diga: a mí no me mola vivir en un mundo injusto, y aunque sé que me lo voy a tener que comer con papas (el mundo injusto, digo) pues no me resisto a pegar un berrido de vez en cuando, aunque sólo sea para que no se nos olvide que esto sigue ocurriendo, y no sólo en ‘allá lejos en esos países raros de religiones curiosas’ sino en el mismísimo centro de la tan traída, llevada, laureada, afamada y nunca bien ponderada civilización occidental. Esta vez me refiero a la discriminación de las personas por causa de su orientación sexual.



En vez de martirizaros con datos, cifras, fechas, leyes, opiniones y blasblasblás varios, voy a poneros un ejemplo que me ha llamado la atención esta semana y que creo que es bastante ilustrativo. Más que nada porque no habla de "la generalidad" ni de "en la sociedad en general", de una forma más etérea que convincente, sino de un sector profesional muy concreto y muy específico. Me refiero al sector audiovisual, y en concreto a los "que dan la cara" en el mismo, que suelen ser los actores porque son los que se ponen delante de las cámaras y son los que, por fortuna o desafortunadamente, resultan más conocidos para "el gran público".

El siguiente artículo, que me ha resultado lo suficientemente interesante como para traerlo hasta aquí, fue publicado el pasado jueves 26 de enero (de 2012, quién nos lo iba a decir) en “The Stage”, y estaba firmado por Matthew Hemley (warning, traducción textual de noticia incoming; si queréis leer el original en inglés, pasaos por aka: http://www.thestage.co.uk/news/newsstory.php/35033/exclusive-survey-reveals-effect-of-being?utm_source=feedburner&utm_medium=twitter&utm_campaign=Feed%3A+TheStageNews+%28News+Headlines%29 ). Leedlo, y después sacad vuestras propias conclusiones:

«Un estudio revela los efectos de ser abiertamente gay en la carrera de los actores. Prácticamente la mitad de los artistas gays no ha revelado su condición a sus agentes, y más de un tercio admite que ha experimentado homofobia en la industria.

Los datos se han extraído de las respuestas de los participantes de un estudio desarrollado por Equity en el que se investigaba si es seguro ‘salir del armario’ en la industria del entretenimiento. El estudio estaba abierto a todos los miembros de la unión, y la mayoría de los participantes trabajan como intérpretes. Pese a que el informe revela que el 81% de los encuestados han salido del armario en sus vidas profesionales, y que el 94% son honestos acerca de su sexualidad con sus compañeros de reparto, sólo el 57% incluyen a sus agentes entre aquéllos con quienes son abiertos acerca de su sexualidad.

Los comentarios de los encuestados revelan cómo los actores consideran que decírselo a sus agentes y a los directores de casting limitaría los papeles que les ofrecerían, y la mayoría asegura que les preocupa que ser abiertamente gay restringiese los papeles que les ofrecerían. Un tercio clama haber experimentado homofobia en la industria. El director de igualdad de Equity, Max Beckmann, declaró que “el hecho de que el 81% de los encuestados en este estudio hayan salido del armario en sus vidas profesionales y que el 73% haya encontrado fácil esa decisión es muy alentador, y sugiere que hablamos de una industria en la que es seguro salir del armario. Lo que es perturbador es descubrir que sólo el 57% de los encuestados se lo han comunicado a sus agentes, y es particularmente preocupante ver que el 35% de los participantes han experimentado homofobia en sus vidas profesionales. Esto explica de alguna manera por qué muchos de los encuestados sopesan hablar de ello dependiendo de cada uno de sus proyectos, y que pese a que no esconden su orientación a menudo tampoco hacen gala de ella. Los comentarios también sugieren que los actores siguen temiendo que salir del armario impediría su contratación para papeles como, por ejemplo, protagonista de historia romántica”.

Mientras las tres cuartas partes de los participantes aseguran que el hecho de haber salido del armario no ha tenido ningún efecto en sus carreras, el estudio también revela que los artistas todavía se sienten preocupados por el impacto negativo que ser abiertamente gay puede tener en su vida laboral. A la pregunta de cuáles creen que serían esos efectos negativos, más de la mitad asegura que temen que los papeles disponibles para ellos pudieran restringirse, con el 54% de ellos mencionando los castings “estereotipados” y el 42% aludiendo a la posibilidad de “convertirse en objeto de discriminación”.



Uno de ellos se lamenta: “He visto a otros ser marginados por culpa de su sexualidad, y sé que yo también he sido marginado”. Otro escribe que “está bien visto que un actor hetero interprete a un gay, pero es mucho más difícil, si no imposible, que sea al contrario”. Algunos recopilan las experiencias negativas de salir del armario delante de sus agentes; uno de ellos asegura que “un agente que tuve me dijo que no hablase de mi sexualidad, y, aunque he salido del armario, no lo voy pregonando”. Beckmann asegura que los comentarios recopilados en el estudio sugieren que “la situación es menos positiva” para las lesbianas, y que “algunos encuestados comentan que la industria es menos comprensiva con las lesbianas que con los hombres gays”. Hablando sobre la homofobia, una de las encuestadas explica: “Me dirigía a casa después de recoger dinero en un local en el que trabajaba y un desconocido gritó “Jodida lesbiana” mientras entraba”. De los que se quejan de la homofobia, el 57% dice que los homófobos fueron otros artistas, alrededor del 20% que fueron los productores y el 37% que fueron trabajadores del cuerpo técnico.

Pese a esto, muchos de los artistas que tomaron parte en este estudio dicen que animarían a otros actores a salir del armario. La mayoría de los encuestados aseguran que no hacerlo público puede ir en detrimento de la salud de una persona. El portavoz de Equity, Martin Brown, explicó que el estudio “forma parte de un proceso para animar a los miembros a salir del armario en el trabajo”. También declaró que la unión hablará con la Asociación de Managers Personales acerca del “significante número de actores que han tenido dificultades en el trabajo como consecuencia de su sexualidad”. “La clave de esta campaña, que supondrá un proceso continuado a lo largo de este año y del futuro, es sacar a colación el pro0blema de salir del armario entre otros miembros y en la industria, y cuestionar la percepción de que, puesto que se percibe a la industria del entretenimiento como un ente tolerante con las diferentes sexualidades, no existe problema alguno”, aseguró».



Vale, hasta aquí el arrrtículo. Es bastante blanquito, ¿verdad? Sin embargo, entre líneas se pueden leer unas cuantas cosas que no sé a vosotros, pero a mí me saben un poquito amargas. ¿Actores mintiendo acerca de su sexualidad porque si dicen que son gays acaban discriminados o ridiculizados? ¿Actores no diciendo que son homosexuales porque si lo dicen no podrán protagonizar, por ejemplo, una comedia romántica? ¿Actores gays no pudiendo interpretar personajes heterosexuales? Esto me recuerda a aquella época en la que los papeles femeninos de las obras de teatro eran interpretados por hombres, porque las mujeres no podían ser actrices… ¿Os acordáis?

Lo curioso de este asunto, y que es acerca de lo que yo quería reflexionar hoy, es que esto ocurre entre gente que, supuestamente, forma parte de la “élite”. Estamos hablando de actores, productores, directores, guionistas, de aquéllos que forman parte del Olimpo Mediático, de una gente a la que se mira desde abajo y, en algunos casos, se adora como si realmente fueran dioses bajados a la Tierra. ¿Os imagináis lo que sucede entre el común de los mortales, entre los que ni tienen la obligación ni tienen la necesidad de dar una imagen, de ‘quedar bien ante la prensa’, de fingir aceptar algo ‘políticamente correcto’ por el bien de su imagen pública? ¿Y todavía alguien piensa que no hay discriminación…?


Notita marginal: las afotos publicadas en esta entrada NO me pertenecen: por gracia o por desgracia, nunca he estado delante de ninguna de estas personas (excepto del Bosé, y no tenía a mano una cámara para hacerle una foto bonita). Han "posado" para esta entrada: Rupert Everett, Derek Jacobi, Ian McKellen, Udo Kier, Mark Gatiss, Jill Bennett, Miguel Bosé, Amber Heard y Stephen Fry.

3 comentarios:

  1. Hummm... Entonces, según la teoría de la credibilidad, Anthony Hopkins no debería haber interpretado a Aníbal Lecter, porque no es caníbal (al menos que se sepa). Y todos los actores y actrices que se enrollan en las películas también lo hacen de verdad. ¡Luego Sean Bean es un zombie!

    Y yo creyendo toda la vida que el trabajo de actor consiste en fingir (y en no tropezarse con los muebles.

    Enfin...

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  2. Xacto. Es tan absurdo como exigir a un actor que sea un psicópata para interpretar a un psicópata o a una actriz que se aprenda la Enciclopedia Británica para interpretar a una bibliotecaria :P por esa regla de tres, todos los actores que interpretan a maltratadores, pedófilos, asesinos o violadores deberían estar en la cárcel y no disfrutando de su (merecido) éxito, y todas las actrices que interpretan a prostitutas, maltratadas, esclavas sexuales o discriminadas deberían solicitar una pensión de Servicios Sociales y cuarto y mitad de órdenes de alejamiento y protecciones de testigos en vez de andar luciendo palmito por las galas , fiestas, estrenos y convenciones :P

    Lo más curioso es precisamente que nadie piense que un actor hetero no pueda interpretar a un gay, pero que resulte raro que un actor gay interprete a un hetero. ¡Pero si las historias de amor eterrrno del cine son FALSAAAAS! (en el 98% de los casos, la pareja protagonista NO está enamorada, vaya xD xD xD). Qué chorrada :P

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  3. Y volviendo a la discriminación contra las mujeres, no es de extrañar que las lesbianas sean peor vistas que los homosexuales hombres. ¡Así es la vida...!

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