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jueves, 29 de diciembre de 2011

Volvemos a la carga...

Pues bien, queridos y queridas, hete aquí que ya han pasado dos meses desde mi última entrada… y sí, sé que por mucho que avisase de que iba a desaparecer un tiempo, ese tiempo se ha alargado mucho, muchísimo, desmesuradamente, hasta el infinito y más allá. Tengo excusa: os dije que desaparecía por el NaNoWriMo, que pretendía pasarme el mes de noviembre escribiendo una novela y blablabla, ¿recordáis? Bueno, pues cuando acabó noviembre, si bien el reto de las 50.000 palabrejas estaba más que superado (creo que alcancé las 103.000, si no recuerdo mal), la novela distaba mucho de estar finiquitada. Así que, aprovechando el impulso, seguí escribiendo y escribiendo y escribiendo… y sin comerlo ni beberlo y sin empujar con pan me encuentro con que estamos a finales de diciembre y mi blog, pobrecico mío, está abandonado y solito y deprimido sin saber nada de mí desde hace eones.

Así que he decidido hacer un pequeño alto en el camino, aprovechando que (esta vez sí) he terminado la novela de marras, para actualizar el sitio y saludaros y desearos feliz año (que ya a estas alturas “felices fiestas” está un poco desfasado). Y qué mejor, he pensado (porque a veces pienso, sí, qué pasa: me gusta vivir al límite), que hacer una entrada-recuento-recapitulación del año, que es lo que se estila en estas fechas, si echáis un ojo a los medios de comunicación de masas y a muchas páginas de esa cosa llamada Internet.

Ergo… hagamos recuento. Y así de paso me aclaro un poquito las ideas, que falta me hace: 2011 ha sido un año de lo más raro. Aunque eso sí, lo empecé fatal y lo acabo relativamente bien, así que no hay mal que por bien no venga.

Debido sobre todo a temas personales (he superado una depre de las gordas, me he largado definitivamente de Mérida, he dado la espalda a más de seis años en la Cadena SER y a más de dieciséis dedicados al periodismo para entregarme por completo a esta locura de escribir ficción), el año ha sido francamente curioso. Aun así, teniendo en cuenta el estado en el que lo empecé y también que durante sus doce meses no me he sacudido de encima la sensación de bloqueo literario total y absoluto, la verdad es que tampoco se me ha dado tan mal. Haciendo un repaso por encima a lo que han sido esos doce meses, que yo personalmente recuerdo como “en blanco” y que sin embargo no ha sido así en absoluto:


En enero y febrero, intentando quitarme de encima el bloqueo depresivo-deprimente, corregí y reescribí parte de una novela que supone el inicio de una saga: “Mellizo”, una de las obras a las que más cariño les tengo y que, tal y como está ahora mismo, creo que es una de las mejores novelas que he escrito en mi vida.

En marzo escribí un relato corto para la antología “(Per)Versiones IV: Misterios sin resolver”, y monté una antología propia de relatos, en la que se incluía una novela corta que finalicé ese mes, “La noche, tus ojos”. En breve verá la luz ;). Marzo también fue el mes en el que me llegaron las cifras de venta de los primeros seis meses de ‘vida’ de “La Elegida de la Muerte (Öiyya)”, así que me llevé una alegría que me quitó el mal sabor de boca acumulado durante meses.

Allá por mediados de abril, harta de sentarme delante del ordenador y que no me saliera gran cosa, me propuse escribir una novela para un premio cuyo plazo finalizaba el día 30. Ésa era la excusa: lo conseguí, la escribí, y a posteriori la he revisado y retocado para presentarla a otro premio que me interesaba más que el original. La novela no es lo mejor que he escrito, pero a mí, personalmente, me gusta. A ver si hay suerte y os la puedo presentar un día de éstos como corresponde ;)

Llegamos a mayo… Aparte de la publicación (¡Por fin!) de la antología “Visiones 2009”, en la que se incluye mi relato “En la oscuridad”, aproveché el mes para escribir dos novelas cortas de temática no fantástica: “Cuando te asustas”, una reflexión psicológica con la que me quité muchos monstruos de encima, y “Tirando piedras”, una novelita que hacía tiempo que le debía a mi abuela (y que, por supuesto, no he dejado que leyera, no sea que le dé un chungo).

En junio, y todavía medio bloqueada, me propuse terminar la primera novela que empecé en mi vida: “La Dama del Tiempo”, de fantasía cuasijuvenil. La terminé, aunque aún la tengo reposando en el cajón en espera de relectura horrorizada a ver si logro hacer algo con ella. Pero era uno de esos ‘pendientes’ que tenía de hacía mucho tiempo y que decidí llevar a cabo porque sentía, de alguna manera, que era ‘ahora o nunca’.


Julio fue un mes curioso. No escribí una palabra, pero fue el mes en el que mi decisión de irme de la Cadena SER y de Mérida se convirtió en una realidad, y fue el mes en el que vieron la luz dos antologías en las que participé, “Para mí tu carne”, que contiene el único relato de zombies que he escrito en mi vida, y la “Antoloxía de contos fantásticos” que ha visto mi primer (y único, supongo) relato en gallego. Digo único porque yo de gallego ni papa, y quien se encargó de la traducción (y de liarme para el proyecto, claro) fue mi querida amiga y no obstante mala persona (es que si digo que es buena se enfada) Silvia Barbeito.


Agosto no cuenta en mi calendario (es el mes de Tarancueña, y los que veranean allí conmigo saben que en ese mes sólo se puede intentar sobrevivir al malestar post-fiesta), y septiembre, en este caso, tampoco ha servido para gran cosa. Así que borrémoslos y aquí no ha pasado nada, jeje xD


En octubre me mudé a Madrid. Tuve que hacer muchas cosas para lograrlo, entre ellas pintar mi casa entera, cambiar los sofás y la cocina, liar a dos grandes amigos (en todos los sentidos), José Luis Hernández y Ángel Vela, para que me ayudasen a trasladar cientos y cientos de cajas… y yo pensaba que iba a ser un mes perdido (en lo literario), pero qué va: no sólo vi publicada otra antología, “Monstruos de la Razón II”, en la que yo participaba, sino que finalicé la reescritura/corrección de la novela que comentaba antes, la que escribí en abril, y la verdad es que me sentí muy satisfecha del nuevo final y de cómo quedó la historia una vez reestructurada.

Y noviembre… En noviembre se publicó la antología “No tocar”, a la que le tengo muchísimo cariño por la cantidad de ilusión que unos buenos colegas y yo le hemos metido a ese proyecto. Y, como sabéis, noviembre y diciembre han sido los meses del NaNoWriMo, el primero oficial y el segundo porque yo lo valgo xD. Durante estos dos meses, que son los que he estado perdida en la inmensidad procelosa del océano (sic.) literario, debo decir que lo he pasado estupendamente escribiendo una novela a cuatro zarpas (que no manos) con la anteriormente mencionada mala persona Silvia Barbeito. Mala persona, pero fantástica escritora, con quien ya había juntado cerebros anteriormente y con quien siempre es La Gran Juerga ponerse a compartir proyecto… En esta ocasión ha sido una novela paródica que, hoy por hoy, cuando sólo faltan dos escenitas de nada para el punto final, alcanza la friolera de 300.000 palabras llenas de despropósitos catastróficos. Tal cual.

Hay cosas que aún no os puedo contar. Paciencia, que se dice: a su debido tiempo, todo eso. Son buenas noticias, así que quedaos con esa idea y os prometo que muy prontito os contaré más. Sin embargo, y a pesar de que 2011 no ha sido precisamente el mejor año, sí puedo decir, echando la vista atrás, que tampoco ha sido tan malo como creía que iba a ser. Y desde luego lo acabo no sólo con dos novelas, tres novelas cortas y un relato escritos ‘de nuevas’, dos novelas terminadas ‘de segundas’ y corregidas, y cinco antologías publicadas… sino y sobre todo con la sensación de que los malos tiempos se han acabado, al menos de momento, y el año 2012 será sencillamente fabuloso. Cruzad las orejas a ver si es verdad… para mí, y para todos =)



Nota: sí, sé que algunas de las imágenes parecen no tener sentido en este artículo. Pero os aseguro que todas lo tienen... incluso la del vikingo chulazo, sí. Y por supuesto la de la ciudad hecha trizas. Y la de mi pueblo, que de paso aprovecho y lo pongo aquí, que hace mucho que no le hago una Oda Vital y acabo de recordar que esta noche tengo juerga con la gente (buena, buena) que veranea allí conmigo cada año. Esto puede ser la debacle de los cuerpos xD