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sábado, 26 de febrero de 2011

Enhorabuena, ha tenido usted un Mellizo

Algunos ya lo habréis visto vía facebook, o en el foro de oiyya.com (LaPingu no ha podido contenerse), o incluso habéis vivido conmigo todo este proceso que me ha tenido semanas y semanas mirando con lupa cada una de los miles de palabras que la componen, pero quería yo decirlo también aquí, por aquello de que en definitiva sigue siendo una de las pocas "ventanas propias" que tengo y porque quizá unos cuantos de los que pululáis por la blogsfera no andáis también ni por los foros que frecuento, ni por la red social de marras.

De modo que os lo cuento: ayer, por fin, después de tres meses de redacción del borrador, de tres años de "reposo en cajón" y de un mes de relectura y corrección, di por finalizada Mellizo, la segunda novela de Ridia. Se ambienta justo después de La Elegida de la Muerte (Öiyya) e, igual que ésta, es una novela independiente pero está íntimamente relacionada con la primera: ambas son el preludio (o tal vez el primer y segundo capítulo) de una historia mucho mayor, y de la cual, por si alguno tiene mucha curiosidad, se da una pequeña pista en esa profecía que aparece justo al inicio de La Elegida de la Muerte (Öiyya).


Mellizo comienza exactamente 71 días después del final de la primera novela, en Lanhav, la capital de Novana (si tenéis el mapa grande del continente, es el país situado en una isla al noreste de Ridia). No os voy a hablar de la trama; sólo os diré que la criatura ha pesado 200.916 palabras al nacer (que al cambio serán aproximadamente 737 páginas, si se publica en el mismo formato que la anterior). Y también que estoy muy pero que muy satisfecha con el resultado, muy orgullosa de ella (de él xD), que es la novela que siempre quise escribir y que estoy absolutamente enamorada de algunos de sus personajes y odio fervientemente a otros. Y que tengo muchas ganas de que la leais =)

Y como no puedo contaros nada más, pues aquí tenéis un regalito, aunque los que hayáis visitado mi web o seáis asshai'i desde hace tiempo ya lo conoceréis: es una portada que hace años hizo Guillem H. Pongiluppi, un grandísimo dibujante, ilustrador y diseñador, para una edición de El Reto en la que vencí con el relato corto que inspiró esta novela =) hace mucho que no sé nada de Guillem, pero su portada todavía hace que se me pongan los pelos de picos pardos al ver a mis nenes *.*

sábado, 19 de febrero de 2011

A ver, sinónimos de "El Horror"...

Ya, ya sé que hace eones que no actualizo. No ha sido por desidia ni por pereza ni por "perrysmo": es que he estado (todavía estoy) ocupada no, lo siguiente. Y me preguntaréis qué me está manteniendo tan entretenida como para no poder asomarme un rato a decir hola... Bueno, pues supongo que os gustará saber que ese "algo" no es otra cosa que la segunda novela de Ridia.

¿Pero no la tenías ya escrita desde hace tres años?, diréis. Pues sí. Escrita, releída, comentada, comparada, e incluso continuada (también tengo redactado el primer borrador de la tercera, así que imaginaos). Pero si hay algo de lo que los escritores y los editores somos conscientes es de que no somos capaces de dar por finalizada una obra. Yo en este caso estoy haciendo algo que creo que es absolutamente necesario, si lo que quiero es tenerme un poco de respeto a mí misma y al incauto lector que vaya a echarle la zarpa encima cuando (y si) la publique: corregirla.

Es un proceso que muchos me dicen que me podía haber ahorrado. ¿Por qué? Bueno, pues porque tengo la inmensísima suerte de escribir sin faltas ortográficas ni gramaticales ya desde el primer borrador (salvo mi tan madrileño laísmo, un estigma del que espero poder librarme algún día). Sí, la novela estaba correctamente escrita desde el principio, demos gracias a los dioses. Pero el hecho de que algo esté correcto no significa que esté perfecto. Y por eso llevo varias semanas dándole vueltas al texto, tanto que ya me lo he leído dos veces y voy por la tercera relectura (me la voy a aprender de memoria, y eso que son más de 200.000 palabras), buscando repeticiones, expresiones que no queden todo lo bien que deberían, y los malditos y malvados zarpazos (aaah, los zarpazos, nadie está libre de ellos. Y lo peor es que NO SE VEN: para descubrir un zarpazo tienes que estar con los cinco sentidos en el texto, tener un momento de lucidez, ganar la lotería y que tus ojos caigan sobre él en un instante de concentración suma, y aun así nadie te garantiza que tu cerebro vaya a procesar ese "apoyó la cabeza el su pecho" y a advertirte de que esa ele debería ser una ene, porque si algo tiene el cerebro es que procesa lo que le da la gana y lee no lo que está escrito sino lo que DEBERÍA estar escrito). Y usando el buscador del word para descubrir cuántas veces he repetido algún verbo o sustantivo o adjetivo y si se repite muy cerquita del anterior. Y empleando a fondo mi disco duro para encontrar sinónimos que encajen para evitar esas repeticiones. Y hay palabras que tienen muchos sinónimos (gracias a los dioses, todos los verbos de habla y los que se emplean como tales tienen varias posibilidades), pero hay otras que son, sencillamente, EL HORROR: ¿de dónde saco yo un sinónimo válido de "sonrisa" para que un tipo o tipa no sonría cinco veces en la misma página? ¿Y por qué demonios tengo que crear personajes tan expresivos, por Chulu bendito, que se pasan el día sonriendo, arqueando la ceja, riendo, llorando, gruñendo, suspirando, susurrando, murmurando, encogiendo los hombros y haciendo muecas?

En fin, que por muy correcto que esté un texto, anda que no hay cositas que corregir para que quede perfecto. Y nunca queda perfecto, no os engañéis: aun después de aquella primera relectura que hice hace tres años, y de las dos que acabo de hacer, y de las lecturas que han hecho varias personas en busca de cosas mejorables, aún sigo encontrando cosas corregibles, zarpazos, rimas no buscadas (oh, sí, ayer me encontré un "las orillas adoquinadas relucían empapadas" que habré leído veinte veces y nunca había procesado de verdad)... :P

Al final van a tener razón los editores cuando te dicen que se acabó y te quitan el manuscrito para que no sigas dándole vueltas. Si por nosotros fuera, creo que no daríamos carpetazo a una novela jamás de los jamases.