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martes, 29 de marzo de 2011

Siempre pensando en lo mismo, joder

O más bien habría que haber sustituido la coma por dos puntos para que el título estuviera completamente en sintonía con el contenido de esta entrada. ¿Que de qué va? Lo habéis adivinado: de sexo. ¿Por qué? Porque me apetece (aunque no sea la actividad más lógica un martes por la mañana, y menos para alguien que de repente se ha echado toda su senectud encima; pero a nadie le amarga un dulce, y si algo he intentado toda la vida es ser honesta. No me van demasiado los disimulos ni los fundidos en negro, y esta mañana, después de sacudirme la depre de verme un año más vieja, he pensado: "¿De qué hablo hoy?" y la respuesta automática de mi mente ha sido: "De sexo". ¿Y quién soy yo para contradecir a mi mente...?). Y también, por qué no decirlo, escribo esta entrada porque éste es un tema del que he hablado en muchas ocasiones en foros, chats y reuniones con lectores y escritores del género y de otros géneros, y creo que puede resultar interesante. Aunque lo fundamental sigue siendo que me apetece, claro =)
Que el sexo vende es una de esas Verdades que ya apenas necesita demostración empírica. Si alguien la requiere, no tiene más que comparar, por ejemplo, las visitas a este humilde blog con las visitas a, póngase por caso, un blog con contenidos "subiditos de tono". Las cifras cambian, vaya que si cambian. El sexo vende, el sexo atrae, el sexo gusta. Al menos eso demuestra que todavía hay esperanza para la raza humana, a pesar de todo (¿qué pasa? ¿cómo creíais que nos reproducíamos, por bipartición? xD). Cuando digo que hay esperanza pese a todo me refiero, por supuesto, a esa otra gran Verdad que se llama represión, y que muchas veces nos hace confundir las churras con las merinas o el sexo con algo intrínsecamente malo, malvado, maligno, sucio, vergonzoso o potencialmente peligroso para nuestras almas. No voy a juzgar las creencias religiosas, morales ni éticas de nadie: allá ca cual con su cacuálo, que diría aquél. Pero sí voy a hablar de sexo, y más concretamente voy a hablar del sexo en la literatura fantástica, que es a lo que me dedico. A la literatura, digo, no al sexo :P

Es un tema del que, como digo, se ha hablado ya en tantas ocasiones que poco más puedo aportar al asunto, salvo mis propias reflexiones. Si queréis leer un reportaje bastante bien documentado sobre sexo y fantasía, os invito a asomaros aquí: http://sirmia.wordpress.com/2010/10/13/sexo-mentiras-y-fantasia/ . Ahí se hace un recorrido por los géneros (nunca mejor dicho) desde la antigüedad más antigua hasta más o menos hoy.

Poco más, repito, se puede decir que no se haya dicho. Salvo quizá plantear un par o varios pares de cuestiones bastante curiosonas al respecto. Por un lado, quizá uno de los motivos por los que, a mi juicio, la literatura fantástica ha sido tan pacata y tan poco dada a las efusiones sexuales hasta hace bien poquito. En primer lugar, hay que tener en cuenta que una de las bases de la fantasía tal y como la conocemos ha sido el maestro Tolkien, que tenía muchas virtudes pero entre ellas no se encontraba precisamente el tratamiento del sexo con naturalidad: de hecho, quizá El Señor de los Anillos sea una de las novelas más asexuales que conozco, con la posible excepción de El Pampinoplas (pensemos lo que pensemos sobre Frodo y Sam, o sobre Merry y Pippin, no hay nada explícito en la novela, ni sobre ellos cuatro ni sobre Sam y Rosita, la pareja hobbit “uficiá”; tampoco, por supuesto, sobre Faramir y Eowyn. Y Aragorn y Arwen dan la sensación de haberse querido como la parejita de El milagro de P. Tinto, poco más o menos).
En segundo lugar está ese estigma que ha arrastrado la fantasía como género hasta ayer por la mañana: ese "para niños" que tenía pegado al lomo, y que hacía que muchos de los autodenominados frikis hayamos tenido que escuchar en infinidad de ocasiones la afamada y nunca bien ponderada frase de "¿Y no eres un poco mayorcito/a para leer esas cosas?", y la no menos exitosa de “¿Y cuándo vas a leer libros de verdad?”. Obviamente, en un libro “de pa niños” no vas a meter guarrerías erótico-festivas, que no está bien visto y además les puedes corromper la mente y todo eso y que casi mejor dejar esas cosas para cuando tengan el raciocinio bien formadito. De la violencia, ni papa: un chaval puede matar marcianos a hostias a los cinco años —pobres marcianos—, pero como se le ocurra preguntar cómo nacen los bebés la sociedad se llevará las manos a la cabeza. Volvemos a lo mismo: represión, idea del sexo como algo malo, sucio, pecaminooooosooooooo (aka pongan ustedes un ceporrín con los ojos en blanco). Y si son jóvenos o jóvenas, pues tres cuartos de lo mismo: no les pongas sexo no sea que aprendan, déjalos que sigan en la ignorancia (así pasa lo que pasa, sin querer entrar en polémicas sobre educación sexual) y que sepan cómo romperle el alma a leches a su vecino pero no cómo zoscarse a la chati/el chato que les mola y que la chati/el chato se lo pase de puta madre y no haya consecuencias indeseadas a raíz del “zoscamiento”. Y de ahí que en las novelas de fantasía hasta hace dos días y medio no hubiera ni un mísero metimiento o metición de manopla, pero eso sí, la espada los colegas la metían hasta la empuñadura.

Hablo, por supuesto, de la generalidad. Claro que hay ejemplos de novelas y series del género en las que el sexo tiene una presencia: sin embargo, en esa generalidad de la que hablamos el sexo apenas existe, se esboza como mucho, a lo máximo a lo que llegamos es a un fundido en negro colocado más o menos a tiempo de impedirnos vislumbrar cómo el besito se convierte en algo más. Creo que lo más que he llegado a leer en fantasía hasta hace poco fue cómo Tika Waylan tenía que atarse la blusa con un nudo después de los torpes manejos de Caramon Majere, o cómo Drizzt Do’Urden se ponía las botas sentado en la cama de Catti-Brie Battlehammer después de un fundido de lo más tocapelotas. O de lo menos, si de textualidades hablamos. La rosa que Rand Al’Thor deja en la almohada de Elayne Trakand también es un buen ejemplo de descripción explícita de coito (nótese la ironía).

Estamos, pues, ante una cuestión cultural bastante interesante: puesto que la fantasía siempre ha sido para jóvenes, y la literatura para jóvenes NO tiene sexo, la fantasía NO tiene sexo. Luego además tenemos que tener en cuenta otra cuestión: la fantasía tradicionalmente ha estado destinada a un público juvenil Y MASCULINO, de modo que las poquitas veces que se trataba —solapadamente— la sexualidad, se hacía de una forma un tanto… uf, por decirlo así. El hombre era un Macho-man mega powerful “mía-mi-mújculo” con su súper espadón (me irán a decir que en lo de “espada grande ande o no ande” no hay un ligero cariz de inseguridad sexual que lo flipas, cual si de enseñarse el “sable láser” en los servicios a ver quién lo tiene más grande se tratase), y la mujer era el adorno floreado que acompañaba al guerrero y se quedaba transida al ver su enorme espadón, un a modo de “descanso del guerrero” con las tetas más grandes de toda… donde sea xD xD xD. O, por el contrario, y si la mujer se atrevía a destilar no sólo sensualidad sino también un poquito de independencia (o, básicamente, no se dejaba impresionar por las espadas grandes), es porque era “la mala”. En el 90% de los casos, vamos, o incluso más. Hablamos de la generalidad. Había excepciones. Pocas, pero las había. Y cuando esa “tensión sexual solapada” se dejaba ver más de lo moralmente correcto, zas, cartelote de “fantasía erótica” o incluso “pornografía”. Y siempre, por supuesto, desde esa perspectiva un poco BDSM que culturalmente estaba más aceptada que la igualdad de géneros allá por los alláes.

Por supuesto, una vez la fantasía se desperezó y se sacudió la etiqueta de "para jovenzuelos inadaptados" o “para adultos enfermizos” el género se ha adecuado a la sociedad y ha visto nacer una bonita dicotomía: por un lado, el sexo ya tiene su presencia en el género, ya hay novelas con escenas explícitamente sexuales sin tener que aguantar el sambenito de “porno”: el sexo en muchas de ellas se trata con naturalidad, como una escena más, sin advertir al lector con un redoble de tambores ni cascarle el cartelito de “cuidado, dos rombos”. Por otro lado, no todo el monte es orgasmo: para empezar, porque para llegar hasta ahí ha tenido que surgir el género comúnmente denominado “fantasía para adultos”, que casi da la sensación de tener esos dos rombetes pegados en una esquina y que, para muchos, sólo se distingue de la otra fantasía en el sexo (aka otro ceporrín con los ojos en blanco, por favor). En realidad, la fantasía adulta tiene mucho más aparte del “no cortarse” a la hora de las acrobacias entre sábanas, pero lo que preocupa a muchos es sencillamente eso: qué más da que un jovenzuelo o jovenzuela lea violencia muy explícita, gore asquerosamente asqueroso o filosofía pura incomprensible: lo que importa es que no lea sexo. Válgame. (Y bueno, teniendo en cuenta que aún hay gente que la palabra “sexo” la pronuncia “seso”, “sepso” o “sesho”…). Y para seguir, porque aún hoy existe ese “desvío tímido/abochornado de mirada al atisbo de escena sexual”. Y como resulta que la fantasía sigue siendo considerada para jóvenes pese al cartelote anteriormente mencionado, nos encontramos con que muchos lectores tragan saliva al ver que en la fantasía actual el sexo es un elemento más de la historia (blablabla ojos en blanco, todo eso).

Y por otro lado, otra cuestión que me ha llamado la atención en los últimos meses, en el trato con otros escritores. Muchos de ellos (no todos, válgame) tienen un poquito o un muchito o un todito de reparo a la hora de describir con naturalidad una escena sexual. Algunos aseguran que “las escenas de sexo no se les dan bien”, y bastantes ni siquiera se plantean meter sexo en una novela o relato, pegue con la historia o no pegue con la historia (en contraste con aquéllos que meten sexo haya o no haya necesidad, que para todo hay dos extremos). Como escritores, y como correctores/lectores de otros escritores, aún existe esa “atención morbosa/desvío de mirada/qué van a pensar de mí” ante el sexo: si hay una escena de sexo, la novela o el relato queda automáticamente marcada/o por ella, y el resto de la historia da exactamente igual. “Metida con calzador” o “innecesaria” son críticas que he leído u oído acerca de escenas de sexo de todo tipo y pelaje, críticas que jamás nadie se plantearía hacer a una escena, por ejemplo, en la que el prota se emborracha o se dronja hasta las pencas, roba/estafa al vecino del quinto, insulta a alguien hasta la quinta generación, acaba a hostia limpia con medio barrio y lo detienen por resistencia a la autoridad. ¿Por qué nadie tiene que “justificar” una escena de violencia, robo, insulto flagrante, paseo aburrido por el campirri o juego de azar con acompañamiento de licores espirituosos, y sí es necesario justificar perfectamente la escena de sexo? ¿Tamos tontos? ¿O es que nadie practica en su vida el retoce y el refrote porque sí?

Bueno, pues aquí va una justificación, una que no tiene que ver con el hecho de que el sexo es (así de simple) lo que nos da la vida, y que sin sexo no existiríamos (fundamentalmente porque no nacerían más “humanitos”), si a alguien le hace falta dicha justificación y no le vale con “meto una escena de sexo porque me sale de los ovarios/cojones, igual que meto una escena de cánticos regionales y otra de carreras de cuádrigas”: el sexo, como tal, simple y llano, es una de las armas más poderosas con las que cuenta un escritor a la hora de describir a un personaje. Una escena de sexo puede mostrar al lector cómo es un personaje con muchísima más claridad que veinte poemas de diálogo y una canción de acción desenfrenada. Puede parecer extremista, pero es así de sencillo: Dime cómo follas y te diré cómo eres. En el sexo una persona se muestra desnuda, y no sólo de forma literal: desnuda su cuerpo y también su alma. Un amante generoso, un amante violento, un amante travieso, un amante egoísta, un amante fiel o promiscuo… describen una parte importantísima de sí mismos con lo que hacen entre las sábanas (nótese que el masculino de “amante” está utilizado de forma genérica: las mujeres también, por supuesto, se describen en la cama). Y me parece una estupidez renunciar a un arma tan poderosa como ésa de forma voluntaria. ¿Y por qué muchos escritores lo hacen? Porque aún hay muchos reparos culturales al respecto, y porque todavía hoy en día se tiene esa idea de que “si meto sexo me cuelgan el sambenito de “obseso/a” y nadie se fijará en el resto de la historia”. Válgame. Así no le quitamos el cartel de “sucio, pecaminoso, pernicioso para el alma” en la puñetera vida.

Nos encontramos con una paradoja absolutamente deliciosa: el sexo vende, pero el sexo también da miedo. O quizá sea vergüenza. Y bueno, supongo que repetir el manido “¿por qué el sexo es malo y la violencia no?” no va a conseguir que las cosas cambien así de un plumazo, pero qué quieren que les diga, a mí me sigue pareciendo un tanto absurdo. Por no decir lamentable.

Pero en fin, seamos optimistas: el caso es que la cosa va cambiando, y que ahora, con la “nueva ola de fantasía martiniana” (como antaño la hubo tolkiniana), poco a poco el tema sexual en el género se normaliza con paso lento pero (esperemos) seguro. Quizá si un día el ser humano se deja de pamplinas y comprende que no se puede estigmatizar algo que es fundamental para la conservación de la especie la cosa cambie de verdad y para siempre.








PD. Sí, el Jon Snow lo he puesto pa babear un ratito. A ver si sólo iba a poner muchachas ligeras de ropa, hombre ya. ¿Veis? Es muchísimo más difícil encontrar un dibujín de un maromo en "cuerpo" (destinado a ojos femeninos, no a excitar la imaginación culturista del hombre) en fantasía épica que uno de una nena enseñando las curvas de la oferta y la demanda. Válgame.

25 comentarios:

  1. ¡¡¡¡Bruja!!!!!!

    ¡¡¡Arderas en el infierno!!!!!!!

    Dios te ve, mujer. No lo olvides. ejejejejeje :P

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  2. gran entrada!!!! y gracias por el jon (L)

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  3. Coñas aparte, no creo que se tenga que justificar la escena de sexo, o no al menos más que las otras acciones, aunque de ahí a meter las cosas porque si hay un paso grande. Hay muchos autores que meten esas u otras escenas con calzador, y se nota y queda feo. En cualquier caso, las escenas de sexo de "La elegida de la muerte" están más que justificadas en su mayoría o son más que creíbles, porque la situación o como son los personajes. Cuando una cosa no pega no pega, y se vuelve anticlimático. Lo que podría haber pasado en tu novela si se hubieras puesto a meter escenas de acción porque sí, son más argumentación que es lo normal en las novelas del palo.

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  4. En fin, como fan ficker (se escribe así?), vamos, como escritor de fan fiction, creo que lo primero que escribí de fantasía fue una escena entre Daenerys y una Serpiente de Arena (uno tiene sus debilidades). Por no hablar de la pareja más sexual que ha parido la literatura ¿fantástica? ¿juvenil? de los últimos tiempos (con permiso de todas las de George Martin), Sirius Black y Bellatrix. Todavía recuerdo cuando una lectora de mi novela me preguntó si yo era el autor de cierto fic que todavía pulula por la red y que era un Plot What Plot? como la copa de un pino pero que disfruté escribiendo como un adolescente pajillero.

    Los tiempos cambian y, afortunadamente, la literatura también. Los escritores de ahora tienen una formación mucho más audiovisual y una visión del sexo mucho más abierta y acorde con la edad que viven.

    No puedo estar más de acuerdo con tu entrada por mucho que por ahí digan que te puedes quedar ciego al leerla. ¿O era al hacerte pajas? Ay, ya no me acuerdo, es que me he acordado de Cersei...

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  5. La leche... Nos hemos levantado inquietos ¿no es así, madame?

    "Haber" (yo me he levantao modelno). Aunque me encanta la literatura fantástica y de pequeño incluso estudié la posibilidad de cambiar mi nombre por el de Conan, no estoy tan puesto como debería. Baste decir que empece a leer CHyF hace un par de meses y muchas sagas muy populares me he enterado de que existían por el internete.

    Yo conocí LOTR por la peli de dibujos de Ralph Baskhi, que la vi en el cine siendo un pitufo y no me enteré de nada. Creo que los libros aún no estaban ni traducidos al castellano entonces y para el caso yo sólo leía tebeos. Aún así, me fascinó todo aquello. También me llevaron a ver “La Guerra de las galaxias”... y creo que mi padre flipó más que yo. Quiero decir con esto que la fantasía "masiva" es relativamente reciente y sus referentes son los que marcan tendencias y caminos. No podemos meter cosas como "La Odisea" o "El manuscrito encontrado en Zaragoza" en ese saco. El masivo, me refiero.

    Escribir sobre sexo es difícil (escribir es difícil en general). El sexo como tal es como ir al wc o comer, es decir, una necesidad básica. Todo lo que envuelve al acto en sí es lo realmente trascendente, particular y merecedor de ser descrito: amor, pasión, culminación, deseo, fantasía, violación… Me gusta como trata el sexo G.R.R. Martín y lo considero (desde mi desconocimiento de otros autores, reitero) un referente para las próximas generaciones por una razón: está cuando tiene que estar y con quién tiene que estar. Tyrion Lannister folla como un poseso y el hecho en sí contribuye a dar forma al personaje. Lo refuerza, lo reafirma como el ser humano que es realmente, quitándole la mascara de cinismo que utiliza para compensar su estatura. Idem de idem con “el nieves” y sus escarceos. O con la tontería que se traen los mellizos cuando papi no los ve. El sexo está presente cómo lo están el resto de pasiones, al servicio de unos personajes con personalidades muy definidas.

    “ El poderoso Tromok cogió su enorme XXX y la metió vigorosamente en el húmedo XXX de la bella Chirimila. Ésta gimió de placer y …”

    En fin…Que primero hay que (hemos de) perfilar la capacidad para describir sentimientos y sensaciones, que van mucho más allá de descripciones físicas, climatológicas o paisajísticas. Y los referentes para todo esto no los vamos a encontrar, por desgracia, en la literatura fantástica. Como bien dices, hasta hace muy poco estaba etiquetada con el logo del ratón Mickey. Espero y confío que la serie de la HBO sobre CHyF sea la presentación “masiva” de ese universo de espadas y “cosas raras”. De ser así, muchos chavales encontrarán caminos a seguir, como otros los encontramos en otras cosas hace años.

    Es mi humilde (y extensa… juer) opinión.

    Saludos y mis disculpas por la disertación improvisada.

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  6. ¡Excelente reflexión! Yo también me he preguntado lo mismo. Y también me he rebelado: a pesar de mi timidez natural, también le he metido escenas de sexo a mis historias fantásticas o de horror si la trama lo justifica. Vamos, que la pacatería ya no pega con los tiempos actuales. De hecho, me reventó que en la peli "Avatar" mostraran tanta violencia pero cortaran la escena de sexo entre los protagonistas. ¡¡No se vale!!

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  7. PAra maromos tira a la romántica, que de eso siemrpe hay carnaza :P y ni, no se dice pensando en lo mismo, como dice un amigo mío es: siempre pensando en lo único.

    A mí la historia me debe justificar todas las escenas :P: sexo, violencia, borracheras... todo. Porque es la hsitoria y los personajes quienes mandan y si me pide poenr unas y no otras, pues yo, como esclava que soy, tiro como cabra al monte. Además de tono: por ejemplo, si los personajes son muy jovencitos, no suelo mencionar el sexo porque a ellos les entrará el pudor (escritora laura no es laura, es personajito pudorosin), más mayores pues sí hablo de ello con más liebrtad. es todo lo que me diga la historia :P (y si algunso escritores siguieran más eso, pues todos seríamos más felices XD). Xa-LFDM

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  8. Hola Virginia,
    Acabo de llegar a tu blog desde el de Jorge "Juvenil fantástica o la que se tercie" y no he podido evitar leer y comentar.

    A mi me encanta el sexo tanto en la realidad como en la literatura xD Por eso quizás me esté gustando tanto la saga de Martin (sí, soy una de esas recién iniciada) porque mezcla muchos temas, sin tapujos, con sospresas y giros y giros y más giros en la trama.
    El sexo es natural y como bien dices, también describe a las personas. Una novela, aunque sea de fantasía, puede ser realista, y el sexo es real y está ahí. Por todas partes.

    También he sido una gran atacante de esas ideas de que la fantasía es sólo para niños. Creo que bastante culpa la tienen las editoriales que, muchas veces, etiquetan de "juvenil" todo lo que tenga toques fantásticos o de ciencia ficción.

    Y mucha otra parte de culpa la tienen esas personas que directamente no han leído nada o casi nada de estos libros...
    Además, qué leches, un buen libro es un buen libro, esté enfocado a un público más juvenil o adulto.

    PD: qué bien, periodista que ejerce (ójala me llegue pronto a mi eso :P) y encima ha publicado. Has hecho que me interese por tu trabajo. Aunque tengo una lista grande de libros por leer, no te olvido.
    De hecho te agrego a mi lista de blogs.

    Gracias por esta reflexión tan interesante.
    Ah... y por poner ese dibujo de Nieve (qué madre mía... ufffff :P)

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  9. =) Jon Nieve debería ser nombrado Patrimonio de la Humanidad xD xD xD

    Si eres estudiante o periodista licenciada... maldición, entonces llego tarde para decirte que cambies de carrera =( pero bueno, siempre nos quedan los libros pa evadirnos ;)

    Un besazo

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  10. Uuuuy,despues de leer la primera escena de sexo de tu libro, llego y justo leo esta entrada en el blog (que casualidad). Así que tu eres de las mías (o míos), siempre pensando en lo único... XD

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  11. Y hablando de sexo, para cuando esta previsto el parto del mellizo?

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  12. Jajajajaja xD yo Mellizo ya lo parí, ahora falta presentarlo en sociedad =) =) =)

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  13. Pues yo he leído bastante literatura con sus buenas escenas de sexo. Y pienso que debe aparecer como una cosa normal y natural, que es lo que es, y que no se debe en absoluto ocultar a los adolescentes, todo lo contrario. Creo que hay novelas que les pueden venir muy bien ;)y si tienes sexo explícito mejor, siempre se aprenden cosas XD

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  14. Pues lo que yo decía, que así estamos educando chavales y chavalas que jamás van a ver el sexo como lo que es, algo natural, normal, positivo y consustancial al ser humano, y encima no van a saber practicarlo xD así luego pasa lo que pasa y el Gobierno tiene que hacerles mapas y cosas raras jajajajajaja

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  15. ¡¡¡¡Bruja!!!!!!

    ¡¡¡¡¡Al infierno!!!!!

    ¡¡¡¡¡Al infierno!!!!!!!!!!


    muajjajajaaj :P

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  16. A ver, pofavó, que alguien coja al fundamentalista reprimido y le enseñe un par de truquitos xD xD xD xD

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  17. Mucho se vais a tener que esforzar para hacerme renunciar a mis creencias de que el sexo es malo. De hecho, estoy casi seguro de que hará falta más de una mujer para eso. muajaaja :P

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  18. Pues... lo del sexo natural está muy bien, sí, pero lo de que es didáctico para chicos y chicas, a según, pues algunas escenas sexuales de Canción no son precisamente las "naturales" (me refiero a violaciones e incestos varios). Creo que ahí empezamos a diferenciar lo infantil/juvenil de lo adulto.
    Con respecto al sexo en una historia, pues, si va, va. Si no va, no va. Y no creo que nadie tenga derecho a calificar una historia como "juvenil" si no tiene sexo, que al otro extremo también se ha ido la gente...
    Por cierto, Ni, ¿has considerado otros tabúes en la literatura? Tu tratamiento de este ha estado genial. =)

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  19. Bueno, de hecho considero mucho más didáctico que Martin enseñe lo cruel y malvada que es una violación a que los chavales no sepan ni lo que es ni lo que supone :S más de lo mismo con el incesto, que no queda precisamente bien parado en Canción. O, por irnos a otras series, el tratamiento del sexo es brutal en Príncipe de Nada, y aunque resulte bien chocante, también es bien educativo en muchos aspectos. Aunque si Canción puede ser leído por mentes más jóvenas de 18 (no mucho más), me da que leyendo Príncipe de Nada los jóvenos iban a fliparlo mucho (si llegan a la página 100 xD).

    No lo había pensado, pero se admiten sugerencias =)

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  20. Digo lo de las violaciones y el incesto por el tratamiento *adulto* que hay en Canción. Me explico: un texto adulto se diferencia de uno juvenil por el tratamiento, no por el contenido. El narrador de Canción supone o parte del hecho de que quien lee sus líneas es un adulto con criterios formados, con cierto número de experiencias de vida y una estabilidad emocional aceptable (valga aquí cualquier consideración). En el contexto de Canción, el incesto, por ejemplo, no supone "malas" consecuencias (mira no más el historial Targaryen o la propia relación entre los Lannisters) ni la violación es necesariamente un comportamiento sesgado por consideraciones de responsabilidad o consecuencia (después de todo, Khal Drogo la veía como parte natural del "saqueo" de sus hombres). Son tratadas como conductas sociales con muchos matices y sólo el lector adulto sabrá si las censura, si las aprueba, si las comprende o si no. Para una mente adolescente el mensaje puede ser muy confuso y muy ambiguo, pues su mentalidad no está formada aún. Necesita, en ese caso, de una guía madura. Por eso, pienso, es que Canción está catalogada para un público adulto y el mismo Martin no recomienda su saga para lectores inexpertos en temas vitales. No conozco Príncipe de Nada, pero por lo que dices, supongo que no difiere de Canción en este sentido.
    Ojo, mi planteamiento no es moralista. Yo hablo con mis hijos (13, 11, 8)en términos abiertos con respecto a la sexualidad, la homosexualidad, la violencia en general y otros temas escabrosos, pero soy consciente de que sus mentes se están formando. Creo que la literatura juvenil *debe* tratar los temas de la sexualidad de manera honesta y sin tapujos mojigatos, pero siempre teniendo en consideración que su público es distinto al de la literatura adulta.

    Con respecto a sugerencias, y ya que estamos en el tema sexual, ¿qué te parecen las historias donde hay una protagonista con dos o tres maridos, sin que le sea impuesto, o donde se trata el tema homosexual sin la óptica machista? Aparte de lo sexual, ¿no es llamativo cómo todos los autores (incluyéndome) solemos evitar las escenas (naturales) en que van implicadas otras necesidades fisiológicas consideradas como grotescas? Y aquí sí que estamos hablando de un fuerte tabú ;)

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  21. No, si yo estoy de acuerdo en que hay que separar literatura juvenil de adulta y en que el tratamiento del sexo no puede ser el mismo en una u otra (igual que el tratamiento de otros muchos temas, que sin embargo sí se tratan en libros juveniles y a menudo no excesivamente bien; me ha venido a la mente "La materia oscura" de Pullman, trilogía supuestamente infantil en la que el tratamiento de la religión me pareció una auténtica trampa para mentes sin formar o.O y a nadie se le ocurrió pensar na raro, porque no hay sexo. Pos vale, oiga o.O). Pero no estoy de acuerdo en que en los libros juveniles no haya nada (ni de sexo ni de otras cosas, cuidao). A los chavales también hay que hacerles pensar, y también hay que hacer que piensen por sí mismos y no llevarlos como borregos a una edad adulta en la que todos tengan las mismas ideas o.O Pero bueno, para hablar de esto convenientemente habría que hacer un foro, que los comentarios de un blog no dan para tanto jajajaja

    Respecto a lo que propones: si el sexo heterosexual es un tabú, imagina otros tipos de prácticas. Daría para mucho, sí =) y lo de las necesidades fisiológicas... pues es verdad, y el caso es que nos pasa a la mayoría de los escritores. Ponemos cómo comen, cómo beben, cómo duermen, cómo follan (algunos), cómo se bañan (los que se bañan), pero no cómo hacen pipí y popó. Y el caso es que cuando lo ves en algún libro te choca... y bueno, daría para un debate bastante interesante =) Sí, supongo que se puede hacer un algo chulo =)

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  22. No sé si me equivoco, porque yo no la he leído, pero parece que en La Primera Ley de Abercrombie hay un tratamiento heterogéneo de una relación homosexual. No lo juraría, pero cuando pueda leer esa trilogía, supongo que lo constataré. Si es cierto, ya vemos que algunos autores comienzan a atraverse a más cosas aún =)

    En "La materia oscura" de Pullman, ¡vaya si hubo protestas! Pero fue en EEUU, donde son tan puritanos todavía. Algunos pastores incluso pidieron que se quemaran las copias de la trilogía de Pullman por "ateo", por "anticristiano" y otras bellezas... =)

    Adelante con tus interesantísimas entradas. =)

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  23. Ahora que lo pienso, creo que no fue Abercrombie, sino una de las últimas novelas de Richard Morgan...

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  24. Jajajaja Laura, pero me refiero a protestas "serias"; las de los puritanos no me sirven xD esos cada dos meses quieren quemar a alguien por hereje...

    Habrá que buscar ;) la verdad es que sí hay temitas que se pueden sacar y que son muuy interesantes.

    Un abrazo, guapa!! =)

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