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domingo, 20 de marzo de 2011

La sonrisa de Martin

A veces hay cosas que te hacen ilusión. Tonterías, quizá, o detalles ínfimos que, sin embargo, logran arrancarte una sonrisa cuando tu cara te decía que, en realidad, no tocaba.

Pues hoy sí tocaba. Y la sonrisa me la ha arrancado un sentimiento de nostalgia, pero de la buena: de la que no te hace ponerte triste por algo que pasó, sino de la que te hace sonreír por algo que fue bueno. Y puede pareceros una tontería, pero a mí esto http://grrm.livejournal.com/203393.html me ha arrancado una sonrisa.

¿Por qué? Pues porque recuerdo esos días que pasamos con el señor Martin como una de las experiencias más divertidas, interesantes, eufóricas y magníficas de mi vida. Recuerdo aquel verano en el que yo acababa de terminar de escribir el primer borrador de Mellizo y, con toda mi ilusión de escritora aún no nacida, me planté en Madrid para compartir, oh maravilla, una cena con el señor Martin y su (ahora) esposa. Recuerdo el día siguiente a esa cena (en la que además tuve la suerte de sentarme justo al lado de ellos dos, qué dos personas más agradables, qué simpáticos y qué divertidos son, por cierto), cuando madrugamos para coger el coche y subirnos a Gijón a pasar cinco días. Recuerdo los paseos de Asshai (con las camisetas de "Martin is coming"), recuerdo las sesiones de firmas, las conversaciones con Parris, las mesas redondas de Martin y Bakker... recuerdo cómo nos íbamos encontrando al señor Martin allá por donde fuésemos. Recuerdo cómo nos saludaba efusivamente, como si en vez de ser un grupo de fans de su saga un poco chalados fuésemos amigos de toda la vida. Recuerdo cuando le regalamos la espada (oh, la espada que le robaron, qué pena más grande =( con lo bonita que era). Y, por supuesto, recuerdo la Espicha a la que hace referencia, recuerdo a Parris diciéndome que estaba preciosa con mi vestidito azul y mi capa dorada (seh, aunque algunos dijeran que parecía la Virgen, mamones jajaja), y recuerdo cuando le dije a Martin aquella frase que hizo que algunos se llevasen las manos a la cabeza pensando que le había matado de la impresión: "I'm Lyanna, I'm pregnant... Yes, I always wanted to have Jon Snow inside me". (No, no me matéis: no es un spoiler ni le acabo de destrozar la saga a nadie. Los que la hayáis leído probablemente sabréis a qué me refería). Recuerdo, días después, cómo fui a Sevilla a otra firma de libros de Martin y no sólo me reconoció, sino que me exigió la sangría que le había prometido semanas antes a cambio de decirme la paternidad y maternidad de Jon Nieve (no, no me torturéis: no llegó a confesarlo jamás. Sgrunt). Recuerdo, recuerdo, recuerdo. Y saber que ellos también lo recuerdan ha sido una sensación... bonita =)

Es una tontería, lo sé. Es una chorrada. Pero a veces hay momentos en los que una tontería y una chorrada te hacen sonreír. Y últimamente sonreímos tan poco, que una sonrisa es casi casi como un tesoro.

4 comentarios:

  1. ¿Una tontería? ¿Una chorrada? En fin, para empezar me has hecho sonreír a mí. Para terminar, me has matado de la envidia. No de la sana precisamente. De la mala. De la MUY MALA.

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  2. Pues si te he hecho sonreír, entonces ha merecido la pena =) Y ya sabes, si realmente vuelven, no te lo pierdas: fueron unos días tan increíbles que todavía me parecen mentira ;)

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  3. Esas chorradas, esos momentos tontos son los que dan sabor a la vida y fuerza al alma para seguir.

    Que sean muchas las tonterías que te hacen sonreír, Nin. ;)

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  4. Fernando, la envidia se supera de una forma sencilla: los Martin han dicho que probablemente vuelven a la Semana Negra en 2012 :D Así que nos vemos ahí :D

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