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miércoles, 19 de enero de 2011

Pues claro que se puede!!!

Para que luego digan que no soy optimista. ¡Pero si no puedo serlo más! Tan optimista soy, que a veces hasta vivo en un jodido mundo de luz y color y me niego a ver el B/N que en realidad me rodea.

"¿Y entonces por qué llevas tres meses de depresión?", preguntará alguno. Hombre, pues porque todo tiene un límite, y mi optimismo no es ilimitado. Se acaba, en algún momento. Y hace tres meses se me acabó. Un rato. ¿Que ahora lo he recuperado? Bueno, en determinados aspectos sí. En la cuestión laboral, no. Y en otras, tampoco. Pero hay algunas, y en este caso me refiero a las cuestiones literarias, en las que mi optimismo es casi patológico.

Os voy a contar una historia. Hace más de veinte años, allá por el barrio de Argüelles de Madrid, una chavala que apenas había cumplido los 11 cogió un cuaderno de esos sin cuadrícula y tamaño DIN-A4, se hizo una plantilla aparte con una regla para que las líneas no salieran torcidas, y empezó a escribir un cuento. No era el primero que escribía: ya había tenido un par de intentos infructuosos, de los cuales su hermano mayor se había reído tanto como para doblarse de la risa: una bonita merienda de enanos en la que, de los dos folios escritos, uno y medio eran nombres (sic.), y un prólogo que se convirtió en la primera de muchas veces que la chavala iba a plagiar a autores que no había leído (después, al leer El retorno de los dragones, comprendí por qué mi hermano me decía que una escena en la que un viejo advertía a una posadera de que se iba a liar parda NO era original. Pero juro por los dioses que cuando escribí aquello NO había leído la Dragonlance. En fin.)

Aquel primer cuento iba a estructurarse en tres partes, y tenía el "sugerente" título de Los magos de Kysa. Tenía cinco protagonistas: dos humanos (hembra y macho), dos elfos (hembra y macho) y un enano (me pregunto por qué ya en aquella época desdeñaba a los enanos como seres asexuales. Y eso mucho antes de leer a Pratchett, ¿eh?). Creo recordar que no llegué a superar las cincuenta páginas, pero sí que se lo di a leer a mi hermana, a mi hermano y a mi tía Espe. ¿Qué reacción tuvieron? Mis hermanos, tibia: algo así como "Está muy bien, eaeaeaea". Mi tía, eufórica: "¡Pero qué bien escribe esta niña!"

Desde entonces y hasta los fics de Harry Potter que me pusieron en la senda de la literatura amateur y, más tarde, profesional, hubo poca cosa: algún que otro relato, alguna que otra escenita, alguna que otra idea plasmada en una servilleta... sin embargo, nunca dejé de escribir, aunque fuera poco e improvisado.


¿Que a qué viene todo esto? Supongo que estoy buscando las razones que me han hecho decidir que un tropezón NO va a conseguir que deje de intentar avanzar, y que un golpe NO va a echarme del camino. No, cuando ya allá por la época en la que hacíamos dictados en clase yo me inventaba historias a partir de las frases que nos leía en voz alta el profesor ("Ahí hay un hombre que dice "¡Ay!"... seguro que es porque tiene piedras en el riñón", recuerdo haber pensado una tarde tonta). No, cuando los exámenes de historia de quinto de EGB los redactaba con diálogos entre los personajes y todo. No, cuando la primera vez que me enamoré en vez de una carta de amor le escribí al interesado un relato de veinte páginas.

Mi optimismo me dice que "bah". ¿Que no ha sido a la primera? Pues será a la segunda. E incluso va más allá, y me dice que, teniendo en cuenta el sueldo que tengo como periodista, poquito me va a faltar para superarlo con eso que se puede llamar "fracaso" o "éxito", dependiendo de con qué lo compares (con el mercado general o con el mercado de fantástico español). Mi optimismo me dice que siga adelante, que igual vivir no, pero seguro que en breve consigo malvivir de esto. ¿Y quién soy yo para contradecir a mi optimismo?

Si veis en esta entrada algo que no tenga sentido, no me lo tengáis en cuenta: es la fiebre, que me tiene un poco tontorrona :P

6 comentarios:

  1. Me ha encantado esta entrada y me alegro mucho de encontrarla en este blog precisamente.
    Hace unos días, yo escribí una entrada en mi blog pensando en autores como tú y en esa misma situación: http://yosurc.blogspot.com/2011/01/la-vida-util-de-tu-novela.html

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  2. Con dos ovarios, pichona. Ni que decir tiene que me alegra leerte esto. ;)

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  3. Eso es lo que tienes que sentir, en el tema de escribir y en los demás temas también. Tu puedes y debes sentirte optimista.

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  4. Por fin! esa es la actitud!!! Tu vales mucho y tienes que ser consciente de ello. Sigue escribiendo y mucho ánimo. saludos.

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