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lunes, 10 de enero de 2011

Lo que no se dice

A veces es peor lo que no se llega a decir que lo que se dice directamente. Esta mañana he tenido un ejemplo muy claro, relacionado con mi vida laboral (que ahora mismo está aparcada en doble fila, como muchos sabéis, debido a una baja que ya se prolonga tres meses): ha sido mucho peor entender lo que no se me estaba diciendo que escuchar lo que mi interlocutor estaba pronunciando en voz alta. Y, pese a que una ya había conseguido tranquilizarse un poco después de tantos meses de angustia, resulta que me encuentro con que, una vez más, ni soy tan fuerte como muchos imaginan ni el hecho de enfrentarme a la posibilidad de empezar de nuevo me parece tan tranquilizadora como pensaba (cuando trataba de racionalizar mis expectativas de futuro).

El caso es que tengo miedo. No tanto a encontrarme de nuevo en la línea de salida (aunque la incertidumbre no es lo mejor para tranquilizarse, ciertamente) cuanto al proceso que va a llevarme hasta esa línea de salida. De nuevo, supongo que será porque no soy tan fuerte como creía, o como muchos creen. O tal vez sea porque lo que me da miedo es enfrentarme a la gente, no al mundo. Tal vez sea porque me da miedo verme en situaciones desagradables, de ésas que incluyen muchos reproches y caras de decepción y enfrentamientos cara a cara, más que el resultado que esas situaciones puedan tener. Por ser claros, creo que me da más terror tener que mantener esa conversación que encontrarme, a raíz de ella, con una carta de despido en la mano y toda mi vida por delante. ¿Se puede ser más patético?

En fin. Incertidumbre, pues. Empecé el año (hace diez diítas nada más, quién lo diría) pensando que 2011 iba a ser un año espléndido. En realidad, cuando lo pienso racionalmente sigo creyendo que lo va a ser. ¿Incertidumbre? Sí. Pero también la posibilidad de reinventarme a mí misma, de luchar por lo que siempre he deseado y de demostrarme de una vez que puedo conseguirlo, que no tengo por qué seguir aterrorizada de mí misma. Y, sin embargo, una simple llamada en la que no se dice nada y se dice todo ("Reestructuración, esto no puede seguir así, cambio de planes, tú no entras en ellos") me deja de nuevo hecha un ovillo en la alfombra con el gato lamiéndome las heridas anímicas. ¿Por miedo a no entrar en esos planes? No, por miedo al momento en que tenga que enfrentarme a ellos para que me lo digan. En serio, ¿se puede ser más patético?

Incertidumbre. También, claro, entra en esta situación de incertudumbre algo que me importa muchísimo más, que creo que es lo que más me importa en el mundo y parte del extranjero, que es mi futuro literario. Porque precisamente si hay una palabra que pueda describir cómo están las cosas en ese ámbito es "incertidumbre". Y supongo que, como en las cuestiones laborales, como en las cuestiones más personales, el miedo al fracaso es lo que me ha paralizado todos estos meses, del mismo modo que el miedo al rechazo nos paraliza cuando nos planteamos luchar por esa persona de la que estamos enamorados. Y bueno, yo estoy enamorada de la literatura, pero tengo tanto miedo a no ser correspondida que no me atrevo a decirle nada, no me atrevo a dejarlo todo por ella, no me atrevo a atreverme. Y cuando me encuentro con que quizá me vea obligada a dar ese paso, aunque racionalmente sea lo que siempre he querido, me muero de miedo. Sí, patetismo: otra palabra que lo describe perfectamente.

En fin, arrieritos somos. Supongo que en gran medida es ese miedo lo que me ha mantenido lejos del teclado todos estos meses, y lo que todavía hoy me hace acercarme a él con mucha precaución y mucha inseguridad. ¿Y cómo se supera? Y yo qué sé. ¿Alguna idea...?

Al final, como le dije hace tan sólo unas horas a un muy buen amigo y mejor persona, va a resultar que lo que me da miedo es el miedo.


Y pongo de imagen esta afoto de Jaime Lannister y Jon Nieve porque, puestos a estar jodidos, al menos intentaremos estarlo con una buena imagen en la retina. Ea.

5 comentarios:

  1. No es patético lo que comentas, Ninotchka, creo yo, sino la primera y más natural respuesta del ser humano ante la incertidumbre.

    Mucho ánimo con ese miedo, a seguir bregando con él.

    Saludos.

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  2. Hola, Nin:

    Coincido con Pedro López Manzano: la incertidumbre genera miedo, en todos nosotros. Eso es así, ya que incluso la expectación se podría considerar como una "variante positiva" del miedo. Y el que diga lo contrario, tendría que hacérselo mirar.

    No es en absoluto patético, sino algo completamente natural. A todos nos pasa. Yo mismo, sin ir más lejos, estoy que me muerdo las uñas (dentro de poco me parece que llego a los codos) porque este jueves me tienen que decir si paso o no a la próxima fase de una selección de personal. Y sí, el no conseguir pasar a esa siguente fase es algo que me asusta, y mucho, ya que de ello depende buen parte de mi futuro y el de mi esposa.

    Además, como tú comentas, lo peor a veces no es el miedo ante la incertibdumbre, sino el saber que muy posiblemente debas tener enfrentamientos desagradables con personas con las que compartes tu vida de un modo u otro. Ante eso, sólo queda resiganción y tratar de hallar valor donde no lo hay. Enfrentarse a ellos (simpre con buenas formas) y superar el mal trago. Es decir, valor ¡y al toro!.

    Así que, querida Viriginia, desde Salamanca todos mis ánimos y mis mejores deseos para que puedas superar con bien esta fase tan compleja de tu vida. Porque, aunque no nos conocemos personalmente, me duele mucho verte (más bien leerte) tan angustiada y depre. Un abrazo y un cariño muy grandes. Para lo que necesites (salvo respuetas; yo tampoco las tengo), aquí me tienes.

    Julián.

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  3. En cuanto a dedicarse a la literatura; yo creo que dedicarse por completo a ella es de lo más difícil y puede hacer sufrir mucho a uno.
    Por eso, aunque a todos nos ronda a veces esa idea, porque es lo que más nos gusta y mejor se nos da; yo creo que es mejor que utilicemos esa afición para distraernos de lo malo y para desconectar de la asquerosa rutina diaria.
    Que la fantasía sirva de terapia...

    Al menos, así es en mi caso.

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  4. Bueno, esto básicamente es un "no queda más remedio", pero eso no significa que no nos dé terror. De cualquier forma, y pese a todo, y aunque sea tan difícil que la reacción del mundo sea la incredulidad, y aunque me dé un miedo atroz, yo voy a seguir luchando por mi sueño, más que nada porque prefiero el miedo a la desesperanza =)

    Muchas gracias a todos, chicos ;)

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  5. Creo...que tal vez me consideres una metiche.
    Pero no importa, xq me gusta dar animo a las personas, hoy por ti y tal vez mañana por mi.Soy joven, pero he vivido lo suficiente como para darme cuenta de que los seres humanos tenemos miedo a lo desconocido, a la bien mencionada incertidumbre.
    Se, por experiencia, que si dejas que el miedo te paralize y se apodere de ti, definitivamente estas jodida, creo que lo importante es salir adelante y luchar por lo que queremos.
    ¡Animo!,no dejes que el miedo a fracasar te detenga, y, si caes por alguna razon, levantate y sacudete el polvo, siempre con la frente en alto y con la ezperanza en ti.

    Saludos!!1

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