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sábado, 22 de enero de 2011

Esto va a ser un poco violento

Lo aviso desde el título para que luego no haya lugar a error xD y por eso, antes de empezar, un pequeño prólogo a modo de preliminar: lo que voy a explicar puede resultar incomprensible, pero os aseguro que es lo que siento. ¿Que soy un poco rancia? A veces, sí =( o quizá no sea ranciedad sino inseguridad, no lo sé.
No, hoy tampoco estoy hablando de literatura. No en sentido estricto, al menos. Veréis: muchos de vosotros ya lo sabréis porque lo he comentado en nuestro bienamado/bienodiado Facebook, pero para los que no lo sepáis, esta semana (interminable) he estado luchando a brazo partido, con uñas y dientes y todas las frases hechas más o menos belicosas que se os vengan a la mente contra una cruenta invasión de virus de la gripe (estacional, A, mixta, con huevo, una nueva cepa o todas las anteriores, no lo sé; que era gripe, eso seguro. Se les notaba en la cara a los cabrones).

El caso: para los que tampoco me conozcáis mucho, yo nunca tengo fiebre, salvo que esté realmente enferma. Mi temperatura normal es de 35º, y cuando me resfrío lo que tengo es hipotermia (34, incluso 33º). ¿Que por qué os digo esto? Pues porque así os podéis hacer una idea de lo moribunda que me he encontrado al pasar cuatro (¡Cuatro!) días y medio con 37-39º. Vaya, moribunda es poco. Si a eso le unimos el equipamiento de serie que trae la Gripe 2011 Serie B (tos seca imparable, congestión nasal, descongestión intestinal, dolor de cabeza, dolor dental, frenos ABS…) os imaginaréis que he pasado una semana de perros no, lo siguiente. Muy malamente, que se suele decir. Ay, Señor, llévame pronto, y todo eso.

=) ya se ha pasado. Bueno, ya he pasado la fiebre y lo del digestivo, que era lo peor: la tos y los mocos se han quedado, pero ya los expulsaré, ya (muajaja). Lo que pasa es que quería explicar una reacción que he intentado hacer entender a una serie de personas durante estos días y que creo que no lo he conseguido =( bueno, no a todos; algunos sí lo han entendido. Otros no. Y es que con eso de que cada uno es un mundo parece que se nos olvida que el de al lado quizá no sea el mismo mundo que nosotros. O, lo que viene a ser lo mismo, que lo que vale para uno no vale para el otro. ¿Divago? Serán los restos del algodón que ha rellenado mi cabeza estos días (por los dioses, parezco haber estado momificada en vida xD), ya voy al grano, ya. Impacientes :P

Desde el primer momento en que dije “O-oh, vaya: 39º, va a ser que estoy enferma…” un pequeño regimiento de personas, familiares, amigos y conocidos se han preocupado por mi salud. Es lo normal, diréis: para eso están, igual que nosotros estamos para cuando el vecino está enfermo, ¿no? Vale, pues sí, y yo desde luego lo agradezco, pero aquí es donde entra lo que algunos denominan “mi ranciedad” (léase con tono de Triana en canción ochentera: Miiii ranciedad… nainonaino naaai, eeeeeeeeh…): todos ellos (salvo los dos que lo han entendido) se han pasado los cinco días insistiendo en que buscase la compañía de alguien, preguntando si en Mérida tenía a alguien que viniera a verme, si algún amigo, vecino, compañero de curro o lo que fuera venía a visitarme diariamente, etc etc etc. El extremo llegó, por supuesto, cuando mi queridísima madre (a la que adoro, que no haya malentendidos en este aspecto) me informó taxativamente de que se iba a plantar en mi ciudad y en mi casa al día siguiente.

Veeeeamos. Es que yo pensaba que lo había dejado claro y resulta que “Quiero estar sola” no es claridad suficiente. Si yo digo “no quiero ver a nadie, quiero estar sola” no estoy queriendo decir “no quiero ver a nadie salvo a media Humanidad, mi familia, veinte amigos, la vecina del quinto, el portero de mi casa y un señor de Murcia que pase por la calle en ese momento”. No, nadie es NADIE. ¿Qué parte de “nadie” no entendemos?

Veeeeeeamos, parte II: que sí, que comprendo perfectamente que en ese sentido yo puedo ser rara, y que el resto de los seres humanos de este planeta prefiere tener a alguien a mano que les haga mimitos y los recados y todo eso. Vale, yo no. Pero entiendo que soy extraña, así que me aseguro de decirlo para que quede claro porque entiendo que la gente no tiene por qué saber cuán rara soy. Pero a ver, si digo “quiero estar sola” es “sola”, no “acompañada sólo por mi madre, mi padre, mi hermano, mi prima Petra, mi gato, mis sobrinos y la novia de mi primo segundo que no puede venir pero me manda saludos”. No pensé que fuera necesario andar explicándolo diariamente. Y mucho menos tener que pelearme a gritos con nadie porque no es capaz de entenderlo. No-ven-gas. Se puede decir más alto, pero no más claro. Bueno, pues no: durante cinco días he pasado las pocas horas de consciencia que me prestaban los virus peleándome por diversos medios (teléfono, sms, chat) con gente de distinta procedencia que, día a día, hora a hora, insistía en preguntarme si “no hay nadie que vaya a echarte una mano/hacerte compañía/darte un achuchón”. A ver, gente: que esto puede sonar a ingratitud total por mi parte, pero que por mucho que agradezca vuestra preocupación, de verdad, de verdad, de verdad, nadie es nadie, maldición =( no me hagáis repetirlo otra vez… que cansa, y me duele la cabeza y la garganta y no puedo pensar y lo que menos me apetece es repetir otra vez lo mismo. No, mamá, “nadie” también te incluye a ti: yo te quiero un montón, pero nadie es nadie, no “nadie excepto yo”. Y no echo al gato porque no puedo dejarlo en ninguna parte mientras tanto, maldita sea.

Así que lo diré una vez más a ver si queda claro =) : os agradezco hasta el infinito y más allá (de verdad de la buena) a TODOS la preocupación, la buena voluntad y las ganas de ayudar, pero de verdad, DE VERDAD, si digo que no quiero ver a nadie es que NO QUIERO VER A NADIE. No, mamá, a ti tampoco, por muy madre mía que seas y mucho que te quiera. No, no quiero mimos: los mimos pueden apetecerme un minuto, pero ¿qué hago con el/la mimador/a el resto del tiempo? ¿Le/la mando a por coquinas? ¿No sería eso muchísimo más ingrato por mi parte? No, no quiero tener a nadie en mi casa, no quiero que nadie me haga la compra, no quiero que me hagan la cama ni la comida, no quiero naaaadaaaaaa, sólo quiero morirme en paz yo solita hasta que me recupere y vuelva a ser humana. ¿Suena egoísta? Os aseguro que no es mi intención: sólo quiero explicar que, cuando estoy tan enferma que me siento morir, no deseo ver a nadie. O no deseo que nadie me vea, no lo sé.

Analizando, tal vez este sentimiento se puede englobar dentro de ese saco de “inseguridades varias” que estamos intentando abrir estos últimos meses a ver si conseguimos vaciarlo. Yo creo que al estar enferma me siento tan vulnerable que no soy capaz de soportar la idea de tener a nadie a mi lado. Claro que también puede ser cosa del orgullo y de no querer que me vean hecha un fantoche, quién sabe. O, sencillamente, que me siento tan mal que no quiero tener que preocuparme por si el que ha venido a verme se siente cómodo o no en mi casa (eh, puedo ser muchas cosas, pero anfitriona preocupada lo soy un rato xD). El caso es que quiero estar sola, y arrastrarme por mi casa, y meterme en la cama, y salir de ella, y ducharme, y temblar, y comer si puedo, y delirar, y hacerlo sin tener que dar explicaciones a nadie, hasta que llegue el día (como hoy) en que vuelva a estar consciente y mire a mi alrededor y diga “Ups”, y que nadie salvo yo tenga por qué enterarse de que mi casa ha sido declarada Zona Catastrófica y que mi cuerpo requiere una restauración con andamiaje incluido para recuperarse de los estragos víricos. Pero eso lo sé yo y mi espejo, nadie más. “Nadie”, no “nadie excepto mi madre, mi padre, mi hermano, mi prima, la novia de mi primo segundo, mi vecina, la cajera del Super y un señor de San Sebastián que en realidad quería visitar el Teatro Romano”.

Y después de esta Declaración Universal de la Circunstancia de la Escritora Arisca e Intratable, sí diré que por supuesto que os agradezco muchísimo a todos vuestra preocupación y vuestro interés y vuestro cariño, y que sé perfectamente que estabais ahí todo el rato. Pero no me hacía falta veros para saberlo ;)

Y qué leche, que aunque pueda parecer lo contrario, se os quiere. Mucho. Pero, en determinados momentos, yo quiero a la gente a distancia xD rara que es una.

9 comentarios:

  1. juer, qué familiar me resulta eso. Por "suerte" tras casi 30 años de experiencia como alérgica, acatarrada y similares, he logrado que me dejen sola cuando toca encamar pa matar los virus.

    Y ya me voy xd

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  2. xD Mujer, si algo bueno tiene internet es que puedes estar sola y al tiempo acompañada. Estos cinco días yo he estado sola, como quería, pero cuando me arrastraba hasta delante del ordenador allí estaba el mundo =) ¿Conclusión? Podía recibir mimitos y cariñitos sin tener que andar gruñendo porque hubieran roto mi necesidad de soledad. Y podía apagar el ordenador cuando mis virus me lo ordenasen, sin preocuparme por dejar a alguien abandonado a su suerte mientras yo volvía a la inconsciencia de la fiebre xD
    En fin, al menos veo que no soy la única =)

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  3. ¡Ostras! ¿Esos peluches de microbios están a la venta? ¡Son una monada, sobre todo el virus! (lo siento, tenía que decirlo ;) ).

    Lo de no querer ver a nadie cuando estás enferma es completamente natural, lo primero que hacen los animales cuando enferman es esconderse y dejar de comer. Así que dile a tu familia que tu cerebro reptiliano ha tomado el mando y que es mejor dejarle hacer, que gracias a él nuestra especie sigue viva.

    Yo no suelo coger la gripe (catarros sí, dos al año), pero en mi caso la preocupación de mis familiares era cuando mi padre se iba de viaje. Todas mis tías dándome la lata: "Vente a comer conmigo" "¿No te da miedo dormir sola en casa?". Y me miraban como a un bicho raro cuando les decía que no me da miedo dormir sin nadie más en casa, y que para una vez que tenía el mando de la tele para mí sola, prefería aprovecharme. En fin, paciencia, las madres y las tías son así...

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  4. Por supuesto, Nin, tesoro. La gente debe entender que cuando un está enfermo, las visitas son visitas, por mucha confianza que se tenga con ellas. Si no viven seguido en tu casa son visitas sea tu padre, tu madre o el vecino del quinto, que te puede apetecer, pero cuando estás sana.
    Si ya estas bastante jodida por el trancazo,solo te falta tener que estar ocupándote de que el mimador de turno se encuentre cómodo o no sepa donde guardas el azúcar de repuesto porque el del azucarero se ha acabado.
    No te preocupes.
    Te entendemos perfectamente, y en realidad, en el fondo, todos desearíamos vivir solos cuando estamos enfermos para hacer lo que nos de la gana cuando nos da la gana, y a la hora en que nos da la gana, que es cuando más o menos los putos virus nos dejan, es decir como 5 minutos al día, o así.
    Me alegro de que te encuentres mejor.
    Besos

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  5. Quémosión, me siento comprendida xD xD de verdad que ha llegado un momento en que tener que explicar esto mismo tantas veces me ha acabado desesperando. Menos mal que todavía puedo conservar mi fe en la raza humana xD xD (es broma, obviamente)
    Por cierto, me alegra saber que esto es mi instinto animal que me dice "soledad"... Yeah, ya sabía yo que tenía una parte bestial por alguna parte jajajajajaja!!!
    Abracitos a todos =)

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  6. Si cuando yo digo que la gente es un incordio... XD

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  7. Hombre, tampoco es eso xD lo que pasa es que los que necesitan mimos no entienden que pueda haber alguien que NO necesite mimos, namás =)
    Lo cual no quita que sí haya gente que es un incordio, pero no vamos a generalizar jajajajajajaja

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  8. Los que lo sabemos llamamos de vez en cuando y a no ser que se nos requiera ni molestamos. Me alegro de que estés mejor Ni.

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  9. Pues me alegra que estés mejor :)

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