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martes, 2 de noviembre de 2010

Para ser escritor hay que follar muchísimo

No, la frase no es mía (aojalá, que diría si no fuese una niña bien educada y todo eso). La frase es de un gran escritor ya no tanto en potencia cuanto en acto (no, tampoco es una procacidad, que a veces yo también quiero decir exactamente lo que digo sin dobles sentidos... pocas, pero a veces pasa :P). La frase, decía, es de un gran escritor y mejor persona, Ernesto Fernández(-Weiss), con quien tuve la suerte de compartir mesa el pasado domingo en el primer Especial de Halloween de la Biblioteca de Dos Hermanas (Sevilla), junto con otros grandísimos escritores y grandísimas personas como son Ángel Vela, Manuel Mije y Pako Mulero, y con quienes desvarié acerca del terror en la literatura, del terror en el cine, de literatura en general y de "Tenebrae", la antología de terror de Sevilla Escribe, en particular.

La cita en cuestión venía a cuento de una pregunta acerca de los bloqueos literarios y cómo superarlos, algo que a mí ahora mismo me pilla bastante cerca del corazoncito, la verdad. Entre las soluciones propuestas para librarse de un bloqueo surgieron algunas bastante interesantes, que tenían que ver sobre todo con salir de la rutina y "airearse" un poco para que la mente bloqueada vuelva a su lugar (y que, por cierto, es exactamente lo que me ha recetado a mí mi médico para pasar este mal rato que estoy arrastrando ya desde hace varias semanas). Digo "airearse", aunque en realidad los consejos iban desde irse de excursión hasta salir un día y volver más borracho que un orco, pasando por "echar un polvo chungo con quien no debes" (sic.).

La mente del escritor, como cualquier otra mente (a ver si ahora no vamos a ser humanos y eso), puede llegar a recalentarse por motivos muy diversos y, en ocasiones, ajenos al mismo acto de crear, hasta que algo se rompe ahí dentro y de repente, un mal día, el escritor descubre que no es capaz de escribir. Y entonces (y es algo que nos ocurre a todos, mal que nos pese) nos agobiamos, intentamos forzar la máquina, nos desesperamos porque somos incapaces de escribir una sola línea, lo intentamos por activa, por pasiva, por perifrástica e incluso por reflexiva y, como dirían Los Ronaldos, "No hay manera". Y el agobio va en aumento, y el bloqueo se incrementa al mismo ritmo, y la afamada y nunca bien ponderada pescadilla se convierte en un cachalote que se muerde la cola y lo que no es la cola. Así que la idea que quería (supongo) transmitir Ernesto Fernández con esa lapidaria frase que he plagiado de mala manera para titular esta entrada es que el escritor, como cualquiera que sufre un bloqueo creativo (e incluso de otras clases), debe intentar arrancarse el bloqueo de raíz precisamente no intentándolo.

No sirve de nada obligarse. No sirve de nada agobiarse. No sirve de nada intentarlo de mil maneras, escribir cosas nuevas, reescribir cosas antiguas, corregir cosas prehistóricas, apostarte el suelo contigo mismo a que eres capaz de volver a escribir, llevarte el ordenador al servicio o escribir haciendo el pino-puente. Si la mente ha llegado al punto del bloqueo, es que necesita descansar. "Airearse", vaya. Irse de excursión a la Pedriza, salir de copas con el vecino del quinto derecha, viajar a Alaska, bailar en ropa interior en el salón de casa e incluso sí, echar un polvo con alguien inhabitual o de forma inhabitual. No forzar la máquina, no intentarlo siquiera, porque eso conduce a una frustración aún mayor y se puede llegar al punto en el que nos dé miedo enfrentarnos siquiera a un documento de word. Olvidarse del tema. Hacer otras cosas. Desfogarse, relajarse, divertirse, cambiar de aires, lo que sea. Y regresar a la escritura sólo cuando realmente nos vuelva a hacer la misma ilusión que al principio, cuando realmente escribir sea una necesidad anímica, cuando, de nuevo, un día en el que no escribamos sea un día vacío, roto, perdido, gris.



*La fotografía es de Chema Madoz

5 comentarios:

  1. Y es completamente cierto. Como te dé por darle vueltas y emperrarte en que tienes que salir del bloqueo (del tipo que sea, porque lo mismo vale para una cosa que para otra) sí o sí, olvídate, que no es que no vayas a salir, es que vas a conseguir meterte aún más en él.

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  2. ¡Hey, Ni! Te has pasado de complaciente conmigo, jejeje. Bueno, la idea de fondo -que no es mía ni de nadie en particular, es una reflexión imagino que universal y de sentido común- era ésa, la de huir de la rutina. Espero que pronto rompas el bloqueo creativo, ya me irás informando de tus progresos... Besotes!

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  3. Es que la frase merecía estar en titulares, hombre ^^ deberías escribir un libro de autoayuda literaria con ese título :P
    Por cierto, sigo con lo tuyo. Ya te comentaré más cosillas (buenas, son buenas, lo juro) =)

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  4. Ahhh. Por eso escbrio tan poco...
    Saludos.

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  5. Genial. ¿Qué más se puede decir?

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