Sígueme

Twitter Facebook Pinterest Youtube G+ Tumblr LinkedIn Amazon Goodreads Lektu Podcast Contacto rss

sábado, 16 de octubre de 2010

Crisis por tos laos...

Siempre me ha molestado, como un picorcillo ahí en la parte de atrás del cerebro, ver cómo muchos lectores cargan a machete contra sus autores favoritos por un quítame aquí esas continuaciones. Si un escritor logra hacerse con el fandom gracias a las primeras entregas de una serie o saga, cuando se acaban las alabanzas y loas a su obra comienza una serie casi inacabable de críticas, más o menos sutiles, más o menos insultantes, más o menos amenazadoras dirigidas hacia su persona, debidas a que el escritor en cuestión no termina la siguiente entrega de la saga o serie en cuestión con la celeridad que el fan medio exige. En estos momentos el máximo exponente de "blanco móvil para críticas encarnizadas de lectores de fantasía" es George R.R. Martin, a quien le está costando finalizar la quinta entrega de su Canción de Hielo y Fuego tantos años que como se descuide se van a empezar a contar por décadas. Y eso, obviamente, ha provocado una marea de rezongos, insultos, críticas, exabruptos y demás pataleos que ha adquirido las proporciones de tsunami y que en breve requerirá de las manos expertas de los nenes de Next Limit y una banda sonora de Hans Zimmer para ser representado, al ritmo que va creciendo. Sin embargo, aparte de Martin hay muchos que se han ganado el pescozón del público por su tardanza en continuar la historia que han empezado, cual si la historia fuera del público y el autor un criminal que la mantuviera secuestrada a punta de pistola, arriesgándose a que la historia en cuestión acabe con un síndrome de Estocolmo de agárrate y no te menees: Patrick Rothfuss, Brandon Sanderson, R. Scott Bakker, Javier Negrete, el traductor de Sapkowski (que entra en este ranking por derecho propio)... allá donde hay una saga, allá hay una turba de lectores enfurecidos exigiendo rapidez y calidad al autor de marras, enojándose si el escritor demuestra tener una vida aparte de la literatura y soltando improperios a cual más colorido e imaginativo conforme el calendario va dejando caer las hojas en un otoño inacabable.

Digo todo esto porque yo misma me he mordido las uñas esperando la continuación de unas cuantas sagas. Canción es sólo un ejemplo: recuerdo cómo pataleaba con cada entrega de Harry Potter, cómo me quedé de estupefacta cuando Robert Jordan murió sin terminar La Rueda del Tiempo, lo malísimamente mal que me cayó el anteriormente citado traductor cuando siguió demorando la última entrega de Geralt de Rivia, y aún hoy sigo desazonada aguardando la siguiente novela de El Emperador-Aspecto, Tramórea, etc. Peeeeeero una cosa es querer seguir leyendo, y otra pensar que el autor te ha traicionado, se ha vendido, te está tomando el pelo o actúa por simple malevolencia cuando no te pone en las manos el siguiente volúmen cuando tú así lo deseas. Igual es que siempre pienso lo mejor de los demás, pero estaba convencida de que, si alguien no terminaba una novela, era por algo. Bien porque tenía otro proyecto, bien porque se había tomado un descanso, bien simplemente porque no podía.

Ahora estoy convencida de que esto último es mucho más frecuente de lo que cualquiera puede pensar. Hace siete meses que no escribo prácticamente nada, y lo poquito que escribo lo hago con un enorme esfuerzo y muy poquita calidad literaria. Sí, estoy bloqueada. Puede ser porque, como dicen algunos, me exijo mucho a mí misma (aunque no lo creo, puesto que lo que me cuesta es escribir en sí, no ver lo que escribo como algo bueno; es el hecho de escribir lo que se me hace una tarea hercúlea), puede ser porque estoy pasando una racha de trabajo absolutamente inhumana (de lunes a domingo, mañanas y tardes), puede ser porque se me ha juntado la publicación de la novela con el verano y con esa racha de currele apocalíptico. Puede ser porque estoy cansada, o simplemente porque sí, porque me ha venido un bloqueo y hasta que no se destape el corcho que si quieres arroz, Catalina. El caso es que no puedo escribir. Y cuanto más me presiono a mí misma, peor: no sólo no escribo, sino que encima me siento culpable por no hacerlo.

Mi planteamiento, pues, es el siguiente: si yo, pobre de mí, puedo bloquearme, ¿no puede también bloquearse gente como Martin, Rothfuss, Bakker, Negrete? Y si se bloquean, ¿no será infinitamente peor que tengan a una turba enfurecida de fans armados con horcas y antorchas golpeando su puerta para exigir que escriban, que escriban y que escriban? Desde luego, sé que si yo la tuviera mi mente haría "chac" y no podría ni encender el ordenador, mucho menos acabar una obra de la envergadura de "Dance with dragons", por seguir con el ejemplo más sangrante.

Escribir no es como montar un coche. No vale decir "me siento a trabajar y me sale, y si tengo que sentarme doce horas me siento": si no sale, no sale. No basta con apretar el tornillo, con juntar el sujeto y el predicado. Y si un escritor no ha terminado una novela, por mucho que sus fans golpeen su puerta no la va a acabar antes. De hecho, es posible que la acabe después. O que no llegue a acabarla.

Paciencia, pues. A ningún escritor le gusta dejar una obra inacabada, y a ninguno le gusta verse en la imposibilidad de escribir. Ya llegará, y cuando llegue, mejor que sea algo escrito con ganas, ilusión e inspiración. Que luego nos cuelan un truño redactado con un Cuaderno Rubio y nos quejamos.

9 comentarios:

  1. Hostia, a mí me está empezando a pasar algo parecido. La peña anima y anima, pero en breve se convertirá en presión, lo veo venir.

    Tú tranquila. Mejor es que pares y esperes a que vengan mejores tiempos.

    ResponderEliminar
  2. Me encanta esta reflexión.
    Haber si la gente se da cuenta que escribir es muy difícil y bien es ya la repanocha.
    De todos modos siempre he escuchado a los grandes decir que la mejor forma de inspirarse es ponerse a escribir,pero para ello no puedes llegar agotado a casa.
    Lo mejor vacaciones de escritor y no ponerse fechas.

    ResponderEliminar
  3. ¿Y cuando el escritor no puede tomarse vacaciones? ¿Y cuando la vida te impide centrarte en lo que escribes, o eres tú el que no se centra, o ambos? La cosa no es fácil, y es mucho más difícil si encima tienes la presión de la gente angustiándote más la existencia.
    Escribir no es que sea difícil, es que es cuestión de inspiración. ¿Trabajo? Por supuesto, pero sin inspiración, da igual el trabajo que le eches que no va a salir.

    ResponderEliminar
  4. Estupenda entrada, como es lo usual. Estoy de acuerdo contigo, por supuesto, pero supongo que el éxito conlleva sus bemoles y estos escritores se han dado cuenta que también están pagando un precio por escribir historias estupendas. Yo supongo que también algunos aprenden a mirarlo con filosofía, como tú: no puedo, no puedo y ni me preocupo. Así es como Martin (me figuro) puede salir a una WorldCon o irse para Irlanda y quedarse tan pancho. Y es lo mejor que puede hacer, porque sino, se muere. Y eso sí que sería terrible :)
    Tú, tranquila. La pasión resurgirá y con más fuerza. Ya verás. :)

    ResponderEliminar
  5. Creo que tienes mucha razón, yo siempre me armo de paciencia cuando sigo una saga como lo de Martin, mientras intercalo libros preciosos, que también me gustan. Suelo tomarme las cosas con calma y sin agobios, que esos ya me los imponen otros. Creo que hay muchos escritores que tienen otros trabajos y no pueden dedicarle todo el tiempo que quisieran a sus obras, estas a veces conllevan muchos esfuerzos, aunque nadie lo sepa y a veces la inspiración debe fluir.
    Tu no te agobies, ya volverás a escribir, yo cuando me atasco, escribo relatos y así me voy animando de nuevo, porque mi tiempo cada día es más escaso, pero trabajo para mejorar, busco alternativas para poder tener más tiempo para escribir...
    Ánimo! saludos.

    ResponderEliminar
  6. =) Poco a poco, supongo que algún día de éstos de repente volveré a tener ganas. Y más que nunca. O algo así =)

    ResponderEliminar
  7. Esta entrada me ha encantado. Me siento identificado con ella, y me ha llevado a ecribir una entrada en mi blog.
    Es curioso; pero a mí, si estoy bloqueado, siempre se me da por escribir una entrada en el blog...

    PD: Te seguiré a partir de ahora.

    ResponderEliminar
  8. =) Hola, Yosu. Ya he leído la entrada de tu blog, a mí también me ha hecho plantearme muchas cosas esta rachita que llevo...

    Un saludo ;)

    ResponderEliminar
  9. Hola Ninotchka

    Yo no escribo, lo mio es la pintura, dibujo y diseño gráfico... pero llevo una racha de bloqueo absoluto. Lo peor es que tengo varios proyectos entre manos, los cuales he empezado, pero cuando llego a la etapa de ir concluyendo, el momento en que una obra empieza a quedar definida, es cuando me bloqueo.

    Llevo 3 años en paro y de momento no veo perspectiva. La maldita crisis. Dejé mi trabajo por una depresión y me encuentro con la situación económica actual. Además vivo solo, lo dejé con mi novia hace ya un año. Supongo que todo esto tiene que ver con mi bloqueo, pero es que es ahora precisamente cuando necesito poder funcionar al 100%. Como tu dices, no se trata de apretar tornillos... ojalá fuera tan sencillo. Tu cabeza tiene que estar libre de obstaculos para poder crear... parece facil, pero no lo es.

    Ánimo... todo pasa (eso espero). Mucha suerte, espero que pronto se te pase y puedas disfrutar de escribir.

    Dibujando Lágrimas.

    ResponderEliminar